Gaming Reviews | Diablo IV: Clase de Brujo

Para concluir este día de inundación de contenido de Diablo, les traigo una reseña sobre la clase de Brujo que ha llegado a Diablo IV con la expansión tan esperada de Lord of Hatred.

Si te perdiste los otros posts, aquí puedes leer la opinión del juego base, en este otro apartado puedes leer nuestra opinión del DLC Vessel of Hatred, y por acá puedes leer nuestra experiencia estrenando al Paladin. Obviamente no podía quedar fuera nuestro vistazo a la esperada expansión Lord of Hatred que puedes leer aquí.

Esta gran expansión trajo muchos cambios, y siendo que en Frames no habíamos reseñado el juego en su momento, consideré apropiado incluir todos los apartados, en publicaciones distintas ya que, creo nadie querría leer de jalón todo este contenido en un único post.

Sin duda me he convertido en un gran fan de la franquicia, por diversas razones no pude jugarlos en su momento, jugué un poco de Diablo III pero no le pude dedicar suficiente tiempo por la vida de estudiante, y curiosamente, a pesar de todas mis responsabilidades de adulto, ahora sí le he invertido sus buenas horas a Diablo IV. Y sin duda he quedado satisfecho con mi tiempo.

Es por ello que le agradecemos a Blizzard Entertainment por permitirme vivir estos días infernales (tanto de calor como en el juego) jugando Lord of Hatred y disfrutando del gran juego que es Diablo IV.

Comenzamos

La clase de brujo llegó con todo, primero fue una clase misteriosa anunciada junto con la expansión de Lord of Hatred en noviembre del año pasado, y hasta hace unos meses nos fue revelada la identidad de este nuevo integrante de Santuario.

La PC detrás de la reseña:

🖥️ Tarjeta gráfica: NVIDIA GeForce RTX 4080.
⚙️ Procesador: AMD Ryzen 5 3600XT
🧠 RAM: 24GB

Requisitos mínimos:

🖥️ Tarjeta gráfica: NVIDIA GTX 660 / AMD Radeon R9 280
⚙️ Procesador: AMD FX-8350 / Intel Core i5-2500K
Espacio disponible: 90 GB

No solo llegó a Santuario a través de Diablo IV, también llego a Diablo II y Diablo Immortal, con versiones que se ajustaran a las plataformas y jugabilidad de cada uno de ellos, sin duda no son exactamente el mismo Brujo, pero la esencia de un estudioso que busca domar a los Demonios está presente en todas sus versiones.

Introduce a su vez un estilo de juego a Santuario que ha sacado a muchos de su zona de confort, el Brujo trae consigo mecánicas complejas que recompensan un buen manejo de recursos y posicionamiento, muy diferentes a muchas de las clases que buscan entrar al combate con alta movilidad.

El brujo se distingue de los hechiceros al enfocarse en el estudio de la magia oscura para obtener su poder, sin miedo en la búsqueda de conocimiento prohibido y con una arrogancia que pretende menospreciar a los demonios.

Jugabilidad

El brujo tiene distintos estilos de juego, dependiendo las habilidades elegidas, por un lado te puedes enfocar en invocar demonios para combatir a tu lado, o puedes conjurar todo su poder al transformarte en un demonio y tener acceso a un poder infernal encarnado. Independiente del estilo, comparten una complejidad de manejo de recursos, a diferencia de otras clases cuentas con 2 recursos primarios para lanzar tus hechizos, por un lado, tienes la Cólera (Wrath) necesaria para lanzar habilidades de daño, y por otro tiene la Dominación (Dominance) necesaria para las habilidades de invocación de demonios.

Siendo una clase que se puede transformar o invocar y utiliza magia, tiene que diferenciarse del Hechicero, del Druida y del Nigromante.

En Diablo II había una menor distinción con los Nigromantes, ambos invocaban una unidad acompañante que atacaba de forma autónoma, se desplazaba contigo y tenía sus propios puntos de salud. Para poder generar una identidad única, las invocaciones de Diablo IV tienen más una característica de un mago de control y de daño de área, pueden ser demonios explosivos que caen en una zona, o crear una pared que impide el paso y redirige el flujo de los oponentes, de la misma forma las demás habilidades favorecen este control de área que bien utilizado puede obligar a los enemigos a tomar más de una instancia de daño por parte de los hechizos.

A diferencia del Druida, la transformación se enfoca más en los poderes de demonio y en un estado temporal de modificación, haciendo énfasis en la temporalidad de cuando transformarte y en que momento depender de habilidades defensivas.

Finalmente, se distingue del Hechicero al utilizar solo magia demoniaca, dejando de un lado la magia elemental, todos los hechizos de daño giran en el uso de demonios de alguna forma, ya sea creando kamikazes que corren y explotan, o escondiéndote en las sombras mientras tus demonios llevan a cabo tu voluntad.

Los demonios invocados son temporales, algunos no pueden desplazarse, lo que crea una necesidad de estrategia sobre su posicionamiento, y aunque se pudiera pensar que contrasta con el combate dinámico del juego, el enfriamiento reducido, manejo de costos, se combinan de forma adecuada un desplazamiento continuo en el combate.

Contenido

Adicional a su árbol de habilidades, el Brujo cuenta con el sistema de Soul Shards que potencia distintos estilos de juego, centrándose en invocaciones masivas, daño directo, control del campo o sacrificios para potenciar al jugador.

Incluye nuevos aspectos y diseños caóticos tanto de personaje como de los efectos de habilidades, creando un personaje heroicamente sombrío.

Lo positivo

El Brujo se siente como una clase fresca dentro de Diablo IV. Tiene muchísima profundidad en el majeo de recursos y un build óptimo, lo que invita a una curva de aprendizaje compleja que añade un reto adicional para los jugadores. El utilizar demonios para combatir demonios hace un buen trabajo en transmitir esa arrogancia característica de la clase y le permite presumir una identidad de clase sólida, oscura y muy metalera.

Lo negativo

No es una clase para todos, jugadores que están acostumbrados más a builds de “button-smash” o de desplazamiento caótico puede que no logren disfrutar de esta clase. Convirtiéndola un poco en una clase poco amigable para jugadores novatos.

Conclusión

El Brujo en Diablo IV es una apuesta clara por la complejidad y la personalización. No es la clase más fácil ni la más intuitiva, pero sí una de las más interesantes si te gusta experimentar y dominar sistemas profundos.

Si te va el rollo de controlar demonios, gestionar recursos y crear builds que realmente se sientan tuyas, el Brujo es una opción muy sólida. Pero si buscas algo más relajado o directo, probablemente haya clases que te encajen mejor.

Radar-4

RANK 4/5

Yo seguiré experimentando con el Brujo, definitivamente es de mis clases favoritas, aunque también le daré la oprtunidad a un par que aún no he probado, hasta la próxima!

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