De niño disfrutaba mucho jugar con los carritos de metal de Hot Wheels. Nunca tuve las estructuras gigantes que aparecen en este juego, como el gorila enorme o el esqueleto convertido en autopista, pero tampoco necesitaba tanto para pasar un buen rato. A veces bastaba con tomar unos carritos y dejar que la imaginación hiciera lo suyo. De todos ellos recuerdo con especial cariño uno que cambiaba de color con el frío o con el calor. Era una de esas pequeñas cosas que hacían especial a un juguete y que, tantos años después, todavía recuerdo.
Siempre me gustaron sus diseños locos y sus combinaciones de colores, de esas que uno difícilmente encontraría en un automóvil circulando por la calle. Hot Wheels tenía esa libertad de inventar vehículos sin preocuparse demasiado por lo que sería posible en la vida real, y eso es precisamente algo que Hot Wheels Infinite Rush transmite muy bien desde el principio.
Claro que el cariño por una marca no es suficiente para mantenernos frente a la pantalla. Después de reconocer los carritos y sorprendernos con las pistas, hace falta que conducirlos siga siendo divertido. ¿Qué tanto consigue este juego aprovechar esa enorme caja de juguetes?
Quédate conmigo y te cuento cómo nos fue con Hot Wheels Infinite Rush, que gracias a PLAION pudimos jugar antes de su lanzamiento en su versión de PC a través de Steam.
Comenzamos
Desarrollado por Milestone, Hot Wheels Infinite Rush es un juego de carreras arcade de mundo abierto. Frente al enfoque de la serie Unleashed, aquí cobra protagonismo la libertad de recorrer escenarios, descubrir actividades y elegir qué hacer entre una competencia y la siguiente.
El mundo se divide en cuatro islas que desbloqueamos conforme avanzamos. En ellas encontramos carreras, desafíos, coleccionables y vehículos que podemos añadir a nuestro garaje. La progresión nos lleva a superar eventos y enfrentarnos a los Rush Masters para obtener sus títulos y sus autos, mientras que otras actividades quedan como objetivos opcionales. En el mapa, los eventos necesarios para avanzar se identifican con un punto rojo, lo que ayuda a distinguir el camino principal.
Para viajar a otra isla utilizamos una rampa que nos lanza por los aires. Después de una breve carga, aterrizamos en el siguiente escenario y seguimos explorando. Es un detalle que encaja muy bien con una marca en la que hasta trasladarnos de un lugar a otro puede convertirse en una acrobacia.
Historia
Aunque hay una campaña y rivales a los cuales vencer, no encontramos una trama desarrollada que acompañe el recorrido. El avance gira alrededor de completar pruebas, superar a los pilotos que se interponen en nuestro camino y conseguir más vehículos.
Esa estructura proporciona objetivos, pero me hizo falta un hilo narrativo que le diera más personalidad al viaje entre las islas. No esperaba una historia complicadísima; una rivalidad mejor desarrollada o algún motivo para involucrarnos con este mundo habría sido suficiente.
Para quienes solo quieren tomar un carrito y correr, esto probablemente no represente un problema. En mi caso, sí contribuyó a que la campaña se sintiera más como una sucesión de actividades que como una aventura que quisiera seguir por lo que iba a pasar después.
Jugabilidad
Los controles son sencillos, responden bien y permiten comenzar a disfrutar rápidamente. Podemos acelerar, derrapar, utilizar el impulso y dar golpes laterales para incomodar a los rivales. También contamos con cierto control en el aire para acomodar el vehículo y realizar giros durante los saltos. Al principio necesité unos minutos para acostumbrarme a la sensibilidad, pero después el manejo se volvió bastante natural.
El juego incluye tutoriales para aprender lo básico y presenta indicaciones cuando entramos a nuevas categorías de eventos. Esto ayuda a quienes no conocen la serie, aunque al principio los mensajes interrumpen un poco el ritmo. Una vez revisados, podemos concentrarnos en jugar.
Incluso la salida tiene su pequeño truco: acelerar en el momento adecuado, cuando aparece el dos del conteo, permite arrancar con impulso. Dominar ese instante resulta satisfactorio y ayuda a ganar posiciones desde el comienzo.
Tenemos cuatro clases de vehículos: Híbrido, Titan, Bólido y Derrapador. Los Híbridos son los todoterreno en cuanto a capacidades; los Titán son grandes y pesados, adecuados para abrirse paso, aunque menos ágiles; los Bólidos priorizan la velocidad, y los Derrapadores están orientados a las pruebas de derrape.
En mi experiencia, las diferencias no siempre fueron tan marcadas como me habría gustado durante las carreras normales, pero elegir la clase apropiada sí importa en las pruebas especializadas. Los derrapes son el ejemplo más claro: utilizar un Derrapador facilita una actividad que puede costarnos más con un vehículo enfocado en velocidad.
Además, podemos cambiar de vehículo sobre la marcha. En el garaje elegimos el auto predeterminado de cada categoría, de modo que al cambiar aparezca el que queremos utilizar. Es una solución práctica que evita tener que recorrer toda la colección cada vez que una actividad pide otro tipo de manejo.
También hay ventajas o perks que modifican atributos como el comportamiento en curvas o el turbo. Podemos equipar hasta cuatro por vehículo, pero algunas mejoran un aspecto a costa de otro. Conviene leer sus efectos y pensar qué necesitamos, porque acumular mejoras sin fijarnos en sus desventajas no necesariamente dará el mejor resultado.
Las actividades incluyen carreras tradicionales, eliminación, pruebas por puntos, derrapes y eventos de destrucción. Muchos objetos pequeños del escenario se pueden romper, y atravesar el tráfico no suele detenernos de golpe, lo que permite conservar el ritmo. Las estructuras grandes sí siguen siendo obstáculos, así que tampoco podemos llevarnos todo por delante.
Hay situaciones que alteran momentáneamente la conducción, como quedar congelados y perder agarre. Estos cambios y el uso de golpes laterales aportan algo de movimiento a las competencias, aunque con las horas varias pruebas terminan sintiéndose similares.
Fuera de las carreras encontramos encargos para llevar un auto al concesionario procurando conservarlo en buen estado, objetivos fotográficos y coleccionables. Las estampas se consiguen utilizando el modo foto, lo que nos invita a observar el escenario además de recorrerlo a toda velocidad.
Gráficos
Este es uno de los apartados que más disfruté. Los autos conservan la apariencia de pequeños juguetes de metal, con diseños extravagantes y detalles como los rayones sobre sus superficies. Es fácil reconocer esa intención de trasladar los carritos a la pantalla y ponerlos dentro de escenarios construidos a su medida.
Las cuatro islas ofrecen ambientes distintos, entre ellos una zona futurista de inspiración japonesa y áreas pantanosas para salir del asfalto. Las estructuras gigantes, como el gorila y el enorme pulpo, refuerzan esa sensación de estar recorriendo un conjunto de juguetes que ocupa muchísimo más espacio del que habríamos tenido en casa.
El colorido y la sensación de velocidad son dos de sus mejores cualidades. Su atractivo está en la imaginación de los escenarios y en la personalidad de los vehículos, y esa combinación funciona desde los primeros minutos.
En la versión de PC que probamos, el rendimiento se mantuvo consistente, aunque aparecieron algunos errores menores. La presentación acompañó bien las carreras y permitió disfrutar del movimiento y de los detalles del mundo.
Dificultad
Sí existen ajustes de dificultad, además de ayudas de conducción y opciones de accesibilidad, como reducir la velocidad del juego. Esto permite adaptar la experiencia a jugadores con distintas necesidades y niveles de práctica.
Durante mi partida en PC, las carreras me resultaron fáciles: era frecuente llegar al primer lugar y mantenerme ahí sin demasiada presión. Me habría gustado sentir más competencia, aunque el juego permite ajustar la dificultad según la experiencia que busquemos.
La facilidad para aprender los controles y las ayudas disponibles lo hacen accesible para jugadores pequeños o principiantes. Quien tenga más experiencia puede ajustar la dificultad para buscar carreras más disputadas.
Donde sí tuve que dedicar más atención fue a encontrar todas las estampas y los engranes. Avanzar en la campaña es una cosa; completar la colección está bien canijo. Aquí el desafío depende más de observar y explorar con paciencia que de llegar primero a la meta.
Contenido
Las cuatro islas tienen espacio suficiente para explorar y encontrar actividades sin que desplazarnos se convierta en una tarea interminable. Hay carreras, desafíos fotográficos, monedas Rush para gastar en la tienda y coleccionables repartidos por los escenarios. Cada isla incluye 300 engranes y 10 logotipos de Hot Wheels, además de las estampas, así que quienes disfruten dejar limpio un mapa tendrán bastante que buscar.
La colección supera los 150 vehículos, y no todos se obtienen de la misma manera. Podemos comprar autos con la moneda del juego o desbloquearlos al superar eventos y rivales. Algunas recompensas son vehículos que no están disponibles en la tienda, lo que da un motivo adicional para participar en esos enfrentamientos.
En mi caso, terminar la campaña principal me tomó unas 18 horas. Para conseguir el 100%, calculo que podrías necesitar hasta el doble, alrededor de 36 horas, por el tiempo que requiere encontrar todos los coleccionables. Esta segunda cifra es una estimación, no el tiempo de una partida mía completada al máximo.
Además está el constructor de pistas, que permite crear recorridos dentro de los escenarios y probarlos. Es una extensión muy natural de la idea de jugar con Hot Wheels: también podemos dedicar tiempo a imaginar por dónde queremos que corran los carritos.
La personalización incluye editores de diseños y estampas, con colores base y capas para construir nuestras propias decoraciones. También hay opciones para modificar efectos sonoros, de impulso y de desplazamiento lateral. Entre coleccionar autos, personalizarlos y construir pistas, hay más posibilidades de las que sugiere limitarse a seguir los eventos principales.
Si te entretienes con la construcción, creo que puedes llegar fácilmente a unas 50 horas en total, sumando campaña, coleccionables y tiempo en el editor. Dependerá de cuánto te guste crear y experimentar.
En cuanto al multijugador, el juego incluye pantalla dividida local para cuatro jugadores y partidas en línea para hasta doce, con crossplay, además de funciones para compartir y descargar pistas. No pude acceder al modo en línea con el código de reseña proporcionado, por lo que no puedo valorar la estabilidad de las partidas, el emparejamiento ni el intercambio de contenido. La valoración de esta reseña se centra en mi experiencia individual en PC.
Lo Positivo
Lo mejor es cómo recupera la imaginación y el atractivo de los juguetes. Los vehículos, sus colores y los escenarios gigantes conectan con lo que siempre me gustó de Hot Wheels. La exploración aprovecha ese mundo y nos da motivos para detenernos a mirar lo que hay más allá de la siguiente carrera.
También funcionan bien los controles accesibles y el cambio de vehículos sobre la marcha. Las categorías y sus ventajas aportan decisiones para las pruebas especializadas, mientras que los ajustes de dificultad y accesibilidad permiten adaptar la experiencia.
La colección de autos y las herramientas de creación son otros puntos a favor. Tener vehículos ligados a desafíos concretos le da valor a conseguirlos, y el constructor de pistas y los editores ofrecen actividades adicionales para quienes quieran seguir jugando después de la campaña.
Lo Negativo
La repetición de las actividades sigue siendo una de mis principales quejas. Hay bastante contenido, pero completar más eventos no siempre significa encontrarnos con situaciones muy distintas. En sesiones largas se hace más evidente, especialmente cuando las carreras dejan de exigirnos demasiado con la configuración que estamos utilizando.
Aunque las clases tienen funciones diferentes y existen mejoras, me habría gustado percibir más diferencias de manejo durante las competencias habituales. La falta de una historia desarrollada también deja gran parte de la motivación en manos del interés por coleccionar y completar tareas.
Otro detalle que me hizo falta fue la presencia de voces. Incluso en el conteo de tres, dos, uno, no hay una voz que acompañe la salida. Si no estoy mirando la pantalla, echo de menos esa indicación hablada de que la carrera va a comenzar. Y considerando que el arranque tiene una mecánica de impulso, es un momento al que le habría venido bien más emoción.
La música me resultó genérica y olvidable, al grado de que prefería poner la mía de fondo. Los motores y los efectos sí aportan presencia, pero el acompañamiento musical no consigue darle a las carreras la misma personalidad que encontramos en sus vehículos y escenarios.
Conclusión
Hot Wheels Infinite Rush consigue trasladar a la pantalla la creatividad, el colorido y la velocidad que uno espera de estos juguetes. Sus cuatro islas, la colección de vehículos y las herramientas de construcción y personalización le dan contenido para ir más allá de las aproximadamente 18 horas que me tomó terminar la campaña. Me gustó reencontrarme con esa imaginación que disfrutaba de niño, ahora con la posibilidad de recorrer esos escenarios enormes que nunca tuve en casa.
La repetición, la falta de una trama desarrollada y el apartado musical limitan el conjunto, y durante mi partida eché de menos carreras más disputadas, aunque existen ajustes para aumentar el desafío. Lo veo como una buena opción para seguidores de Hot Wheels, jugadores que disfrutan la conducción arcade y quienes quieren alternar carreras con exploración y creación. Su atractivo a largo plazo dependerá de cuánto te interese coleccionar, buscar secretos y diseñar tus propias pistas.
Así que este juego se queda con un:
RANK 3.5/5
Sí recomiendo Hot Wheels Infinite Rush si te gustan los carritos y buscas una experiencia arcade accesible, con libertad para explorar y espacio para crear. Hay diversión tanto en conducir como en ampliar el garaje y construir recorridos. Si lo que más valoras es una conducción profunda o una campaña que se renueve constantemente, conviene moderar las expectativas; si te entusiasma tener una enorme caja de Hot Wheels para jugar a tu manera, aquí hay bastante que disfrutar.
