desde los primeros minutos se siente como volver a una época muy específica. Una época donde las redes sociales no decidían qué era gracioso y qué no, donde las comedias llegaban al cine con el único objetivo de hacerte reír durante hora y media y donde franquicias como Scary Movie dominaban las conversaciones del recreo, las reuniones con amigos y las tardes frente a la televisión.
Mientras veía Scary Movie: Terroríficamente Incorrecta, no pude evitar recordar aquellos años dosmileros en los que este tipo de películas estaban por todas partes. Era una época en la que las parodias eran un evento. Veíamos una película de terror y casi de inmediato nos preguntábamos cuánto tardaría alguien en burlarse de ella. Y cuando finalmente llegaba una nueva entrega de Scary Movie, sabíamos que nos esperaba una colección de chistes absurdos, referencias ridículas y situaciones que probablemente no tenían ningún sentido… pero que de alguna forma funcionaban. Lo mejor de todo es que esa sensación volvió.
Quiero agradecer a Paramount México por la invitación a la premiere de esta película y que podamos compartir esta review con nuestros seguidores.
No exagero cuando digo que hacía tiempo que no me reía tanto en una sala de cine con una comedia. Hubo varios momentos donde simplemente escuchabas carcajadas por todas partes. De esas ocasiones en las que apenas te estás recuperando de un chiste cuando ya viene otro encima. Incluso hubo escenas donde yo seguía riéndome del chiste anterior mientras la película ya había avanzado al siguiente.
Y creo que eso habla muy bien de la cinta, porque nunca intenta complicarse demasiado. Entiende perfectamente cuál es su misión y se entrega por completo a ella.
El humor funciona muy bien. Es rápido, exagerado y descaradamente absurdo. Hay gags visuales, diálogos ridículos, referencias inesperadas y muchas escenas que estoy seguro terminarán convertidas en memes, clips de TikTok o imágenes compartidas hasta el cansancio en redes sociales. Son esos momentos que inmediatamente imaginas pausando para enviárselos a tus amigos con un «¿ya viste esta locura?».
Las parodias también están muy bien logradas. La película sabe exactamente qué producciones y fenómenos culturales han marcado los últimos años y encuentra formas bastante ingeniosas de burlarse de ellos. Entre mis momentos favoritos estuvo todo lo relacionado con The Substance. Si viste la película original, seguramente entenderás por qué resulta tan divertido ver cómo toman algunas de sus escenas más impactantes y las convierten en algo completamente ridículo.
Pero si hay algo que realmente me terminó conquistando fue el regreso de los personajes clásicos.
Ver nuevamente a Cindy Campbell y a Shorty Meeks fue uno de esos momentos que te hacen sonreír desde que aparecen en pantalla. No solamente porque representan una enorme dosis de nostalgia para quienes crecimos con la franquicia, sino porque la propia película juega con la idea de que actualmente muchas sagas suelen reemplazar a sus protagonistas originales para darle paso a una nueva generación y aquí no sucede.
De hecho prácticamente llegan para decir: «Seguimos aquí y seguimos siendo los dueños del show» y honestamente me encantó.
Porque lejos de sentirse como cameos metidos a la fuerza para apelar a la nostalgia, ambos personajes siguen teniendo presencia, siguen siendo divertidos y siguen recordándote por qué fueron tan importantes para la identidad de la saga.
Otro detalle que disfruté muchísimo fue la aparición de una de las hermanas Wilson, algo que inevitablemente me transportó a mis recuerdos viendo White Chicks. Son esos pequeños detalles que para algunos podrían pasar desapercibidos, pero que para quienes crecimos consumiendo comedias durante los 2000 generan una sonrisa automática.
Y quizá esa sea la mejor forma de describir mi experiencia con la película.
Más allá de los chistes y las parodias, sentí que estaba reencontrándome con una parte de mi adolescencia. Recordé aquellas tardes cambiando canales y encontrándome una vez más con alguna escena de Scary Movie. Recordé las conversaciones con amigos repitiendo diálogos absurdos durante semanas. Recordé una época donde las comedias podían ser completamente ridículas y nadie esperaba que fueran otra cosa.
Por supuesto, el humor de este tipo de películas no es para todos. Nunca lo ha sido. Hay bromas exageradas, momentos absurdos y situaciones que existen únicamente para provocar una carcajada. Pero precisamente eso es lo que muchos extrañábamos de la franquicia.
Al salir de la sala me di cuenta de algo curioso: no estaba pensando en la trama ni en algún giro sorprendente. Estaba recordando los chistes. Estaba recordando las veces que me reí junto al resto del público. Estaba recordando esa sensación tan particular de simplemente sentarte, desconectarte del mundo durante un rato y divertirte. Al final, creo que eso es exactamente lo que Scary Movie: Terroríficamente Incorrecta buscaba conseguir.
No pretende darte una lección de vida ni reinventar el cine de comedia. Lo que quiere es que pases un buen rato, que te rías, que recuerdes por qué esta franquicia fue tan importante para toda una generación y que, aunque sea por un par de horas, vuelvas a sentirte como si estuvieras en pleno auge de los años 2000 y conmigo, definitivamente lo logró.
Disfrútala a partir de este Jueves 4 de Junio en Cinépolis.
