Gaming Reviews | Metroid Prime 4: Beyond

Metroid-prime-4-beyond

Hablar de Metroid es hablar de una de mis sagas favoritas. Es regresar más de 25 años atrás, cuando los noventa estaban por terminar y comenzaba la era del Game Boy Advance y GameCube, un periodo que, sin saberlo, marcaría para siempre mi forma de ver los videojuegos.

Aunque mi primer acercamiento a la franquicia fue con Super Metroid, la verdad es que no fue hasta Metroid Prime y Metroid Fusion cuando nació mi interés genuino por la saga. En ese momento, todo lo relacionado con el 3D y la perspectiva en primera persona me llamaba profundamente la atención, y el GameCube tenía algo muy especial: una potencia sorprendente para su época. De hecho, era la segunda consola más poderosa frente a su competencia, y eso se notaba. Los gráficos impactaban, y poder ver a Samus Aran con ese nivel de detalle era algo que, siendo niño, simplemente te volaba la cabeza.

Ahí fue donde todo cambió para mí. Por primera vez sentí ese poder y esa atmósfera que ya se vivían en los juegos 2D de la saga, pero de una forma completamente distinta. No sé si me explico, pero ver a Samus en 3D le daba otro peso, otra presencia. La exploración, el aislamiento y la tensión se sentían más reales, más cercanos. Metroid Prime era increíble, y esa sensación se quedó conmigo.

No pasó mucho tiempo antes de seguir disfrutando de la franquicia. Un par de años después llegó su sucesor, y algunos años más tarde la tercera entrega. Si bien es cierto que quizá no los disfruté tanto por sentirse continuistas —cambiando principalmente mapas y dificultad—, esas entregas también fueron un paraguas importante en mi vida como jugador, acompañándome en una etapa muy especial.

Lo extraño es que, con el tiempo, la franquicia se fue apagando por parte de Nintendo. Pasaron años de silencio. Aún recuerdo claramente cuando, hace aproximadamente ocho años, se anunció su regreso. La expectativa era enorme… pero la sorpresa llegó cuando Nintendo decidió reiniciar el desarrollo por completo debido a cuestiones internas. Eso significó volver a esperar, esta vez durante seis largos años, para ver finalmente materializarse lo que hoy conocemos como Metroid Prime 4: Beyond.

Y quizá por eso, este juego no solo representa un nuevo capítulo para Samus, sino también el cierre de una espera que se sintió eterna y el inicio de una promesa que por fin comienza a cumplirse.

Antes de continuar, quisiera agradecer a Nintendo LATAM por la copia que entregó al equipo de Frames  y que me permite hoy compartirles esta reseña.

Metroid-prime-4-beyond
Metroid-prime-4-beyond

Comenzamos

Y después de tantos años de espera, por fin llega el momento. Arrancar Metroid Prime 4: Beyond no es solo darle a “Start”, es volver a ponerte el casco, escuchar ese primer silencio y acordarte por qué Metroid siempre se sintió diferente a todo lo demás.

La introducción se toma su tiempo, y eso se agradece un chorro. No intenta apantallarte con explosiones ni con cinemáticas eternas. Todo va más por la atmósfera: los sonidos, la música bajita, la interfaz que se siente conocida y esa sensación tan Metroid de estar solo, explorando algo que no te explica nada de entrada.

Y ahí es donde pega la nostalgia. Si creciste con Metroid Prime en GameCube, esos primeros minutos te regresan directo a esa época. No porque lo copie tal cual, sino porque se siente, como ese eco de cuando eras niño y te sorprendía ver a Samus en primera persona por primera vez.

El control se siente pesado, con intención, como debe ser. Moverte, disparar, escanear… todo sirve para que te vuelvas a acostumbrar, como si el juego supiera que llevas años esperando esto y no quiere apresurarte. Te deja respirar, observar y reconectar.

Lo que más me gustó de esta introducción es que no necesita gritar “ya regresé”. Metroid Prime 4: Beyond entra tranquilo, seguro de lo que es y de a quién le está hablando. Y eso se siente bien.

Antes de meterse en la historia o en cosas más grandes, el juego logra algo bien importante: hacerte sentir que Metroid sigue siendo Metroid, que nunca se perdió… solo estaba esperando el momento para volver.

Metroid-prime-4-beyond
Metroid-prime-4-beyond

Historia

Ahora, hablando ya de la historia, Metroid Prime 4: Beyond sigue esa línea que siempre ha definido a la saga: no te lo da todo masticado. No hay diálogos eternos ni explicaciones forzadas; la narrativa se va armando poco a poco con el entorno, con lo que ves y con lo que Samus va enfrentando.

Dicho eso, siendo honestos, la historia se siente un poco floja en algunos momentos. No es que sea mala, ni mucho menos, pero tampoco busca complicarse demasiado. Y creo que eso es totalmente intencional. Beyond parece querer funcionar como una puerta de entrada para nuevas generaciones, para jugadores que quizá nunca tocaron un Metroid o que apenas están conociendo a Samus.

La historia cumple: te da un contexto claro, te motiva a seguir avanzando y no estorba al gameplay, que al final es lo más importante aquí. No intenta ser profunda a la fuerza ni cargarse de lore innecesario. Va al punto y deja que el peso del juego recaiga más en la exploración y la atmósfera.

Aun así, hay momentos donde se siente ese toque personal de Metroid, esa sensación de misterio constante, de no saber exactamente qué está pasando pero querer seguir adelante. No todo te lo explican, y eso se agradece, porque mantiene viva esa esencia de la saga.

También se nota que pensaron tanto en los fans de siempre como en los nuevos. Hay guiños y referencias para quienes llevamos años siguiendo la franquicia, pero sin que se vuelva algo pesado o excluyente. Es una historia accesible, quizá más sencilla de lo que algunos esperaban, pero funcional para lo que quiere ser.

Al final, Metroid Prime 4: Beyond no destaca por tener la historia más memorable de la saga, pero hace lo suficiente para sostener la experiencia, acompañar el viaje y dejar que lo más importante brille: explorar, sentirte solo, perderte y volver a encontrarte con Samus una vez más.

Metroid-prime-4-beyond
Metroid-prime-4-beyond

Jugabilidad

En cuanto a la jugabilidad, Metroid Prime 4: Beyond no se anda con rodeos: es Metroid Prime tal cual lo recuerdas. Si jugaste las entregas pasadas, te vas a familiarizar de volada. El movimiento, el disparo, el escaneo, la exploración… todo se siente conocido desde los primeros minutos, como si nunca te hubieras ido.

Y sí, hay que decirlo: por momentos puedes sentir que todo es más de lo mismo. No hay una reinvención radical ni cambios que te vuelen la cabeza si llevas años con la saga. La estructura sigue siendo prácticamente la misma: avanzar, bloquearte, regresar cuando consigues una nueva habilidad y seguir explorando. Pero justo ahí está el punto… eso es Metroid.

Ahora, lo interesante es que esa misma sensación de “ya sé cómo funciona esto” juega totalmente a favor si nunca has tocado un Metroid Prime. El juego es súper intuitivo. No te abruma con sistemas raros ni mecánicas innecesarias. Todo está diseñado para que aprendas jugando, para que entiendas el mapa, el combate y la progresión casi sin darte cuenta.

El control se siente sólido y responsivo. No hay movimientos de más ni botones desperdiciados. Cada habilidad tiene un propósito claro y se integra bien al ritmo del juego. Y cuando desbloqueas algo nuevo, no solo te dan poder, te dan curiosidad por volver a lugares que antes no podías explorar.

Así que sí, si vienes de los juegos anteriores, Beyond puede sentirse continuista. Pero si eres nuevo, es una entrada perfecta a la franquicia. Es de esos juegos que no te tratan como tonto, pero tampoco te exigen haber jugado todo lo anterior para disfrutarlo.

Al final, la jugabilidad de Metroid Prime 4: Beyond no busca sorprenderte con trucos nuevos, sino recordarte por qué esta fórmula sigue funcionando tan bien, incluso después de tantos años.

Gráficos

En el apartado gráfico, Metroid Prime 4: Beyond no solo se trata de qué tan bien se ve, sino de cómo se siente volver a mirar el mundo a través del visor de Samus. En Switch 1, el juego cumple y lo hace con dignidad. No intenta ser algo que no puede, pero aun así logra transmitir esa atmósfera tan propia de la saga: escenarios que se sienten solitarios, colores que cuentan historias y espacios que te invitan a quedarte mirando un segundo más.

Jugarlo ahí se siente como reencontrarte con algo que conoces bien. No es perfecto, pero funciona, y funciona porque Metroid siempre ha sabido apoyarse más en el diseño artístico que en la potencia bruta. La magia sigue estando ahí.

Ahora, cuando das el salto a Switch 2, la experiencia cambia. No de fondo, sino de impacto. Todo se ve más claro, más definido, más vivo. La luz entra distinto, los reflejos llaman más la atención y el mundo se siente más tangible. Es de esos momentos donde te detienes sin darte cuenta, giras la cámara y dices: “ok, así se suponía que se viera”.

También se siente en lo fluido que corre todo. El combate es más suave, la exploración se siente más natural y los tiempos de carga prácticamente desaparecen, lo que ayuda mucho a no romper esa sensación de estar perdido en un planeta que no te quiere ahí. Y en un juego como Metroid, eso lo es todo.

Pero lo más importante es esto: ninguna de las dos versiones rompe la experiencia. No es un juego que te castigue por no tener el hardware más nuevo. En Switch 1 se disfruta, se vive y se recuerda. En Switch 2, simplemente se siente como la versión más cercana a ese Metroid que imaginabas en tu cabeza cuando eras niño, viendo lo que el GameCube era capaz de hacer en su momento.

Dificultad

En cuanto a la dificultad, Metroid Prime 4: Beyond se siente bastante equilibrado, aunque claramente pensada para no espantar a nadie. No es un juego particularmente difícil, al menos no en el sentido más clásico de la saga, donde muchas veces podías quedarte atorado sin saber exactamente qué hacer.

Los combates normales no representan un reto serio una vez que entiendes las mecánicas. Los enemigos hacen daño, sí, pero rara vez te ponen contra la pared. El juego te da suficientes recursos y margen de error como para avanzar sin sentir frustración. En ese aspecto, es bastante accesible.

Eso sí, siendo totalmente sincero, sí se extraña un poco más de dificultad. Recuerdo perfectamente cómo en los Metroid Prime pasados podía pasar días tratando de vencer a un jefe o simplemente intentando descubrir a dónde tenía que ir. Esa sensación de estar realmente perdido, de tener que memorizar mapas, caminos y rutas, aquí está más suavizada.

En Beyond, el juego es mucho más claro con sus indicaciones. El mapa ayuda más, las pistas son más evidentes y es raro quedarse atascado durante mucho tiempo. Para quienes llevamos años con la saga, esto puede hacer que el reto se sienta un poco más ligero de lo esperado, incluso en algunos enfrentamientos importantes.

Aun así, hay jefes y secciones donde sí tienes que poner atención, aprender patrones y usar bien tus habilidades. No es un paseo automático, pero tampoco busca castigarte. La dificultad está pensada para ser justa y constante, no para desesperarte.

Metroid-prime-4-beyond
Metroid-primer-4-beyond

Contenido

Ya entrando al tema del contenido y los extras, Metroid Prime 4: Beyond se siente bastante completo, pero también dejó algunas cosas que dieron de qué hablar. No es solo terminar la historia y ya, el juego te invita a seguir explorando, a desbloquear cosas, a sacarle jugo si eres de los que no sueltan Metroid tan fácil.

Hay extras, galerías, estadísticas y detalles que se van abriendo conforme avanzas o completas el juego, nada que rompa la experiencia, pero sí lo suficiente para que sientas que tu tiempo valió la pena. Es ese tipo de contenido pensado para el fan que disfruta quedarse un rato más, revisando todo lo que vio durante la aventura.

Ahora, uno de los temas que más ruido hizo fue el del soundtrack. Y es que, siendo Metroid, la música es parte fundamental de la experiencia. Mucha gente esperaba poder escucharla libremente desde el menú, como un extra más, pero aquí no todo se desbloquea tan fácil. Algunas pistas están ligadas al progreso y otras a condiciones específicas, lo que a varios no les encantó. No porque la música sea mala —todo lo contrario—, sino porque se siente como algo que muchos querían disfrutar desde el inicio.

Y justo ahí entra el tema de los amiibo, que fue donde se armó la conversación fuerte. Beyond tiene amiibo específicos que, al escanearlos, te dan ciertas comodidades: desde facilidades en el juego hasta opciones como cambiar la música en ciertos momentos o acceder más rápido a algunos contenidos. Nada de eso es obligatorio para terminar el juego, pero sí son detalles que muchos sienten que deberían venir incluidos desde el principio.

Para algunos fans, los amiibo son solo un extra simpático, algo para quien colecciona o quiere ese pequeño beneficio adicional. Para otros, sí se siente medio raro que funciones tan ligadas a la experiencia, como la música, estén amarradas a una figura física que no todos van a comprar. Y la neta, se entiende la molestia.

Lo bueno es que el juego no te castiga si no tienes amiibo. Todo lo importante se puede desbloquear jugando, explorando y completando el contenido. Solo que con amiibo es más directo, más rápido, más cómodo. Es una decisión muy Nintendo: no te obliga, pero sí te tienta.

Al final, el contenido extra de Metroid Prime 4: Beyond suma más de lo que resta. Puede que algunas decisiones no hayan sido las más populares, pero no empañan la experiencia principal. Si te clavas con el juego, hay cosas que descubrir, música que escuchar y motivos para seguir regresando, que al final es lo que muchos buscamos cuando volvemos a Metroid.

Lo positivo

Ahora, hablando de lo positivo, Metroid Prime 4: Beyond tiene muchas cosas que hace muy bien, y varias de ellas son justo las que hacen que Metroid siga siendo Metroid después de tantos años.

Lo primero es la atmósfera. El juego sabe crear ese sentimiento de soledad, misterio y tensión que siempre ha definido a la saga. No importa si estás explorando un área abierta o un pasillo cerrado, siempre hay esa sensación de que algo puede pasar, de que el mundo no está hecho para ti. Eso es Metroid en estado puro.

La exploración también es un punto fuerte. Avanzar, desbloquear habilidades y regresar a zonas anteriores sigue siendo igual de satisfactorio. Cada mejora se siente útil y te despierta esa curiosidad de “a ver qué había atrás de esa puerta que no podía abrir”. Ese ciclo sigue funcionando increíblemente bien.

El control y la jugabilidad son sólidos. Todo responde como debe, sin sentirse torpe ni complicado. Es fácil de entender, intuitivo, y al mismo tiempo suficientemente profundo como para no aburrirte. Tanto si eres veterano como si es tu primer Metroid, el juego se siente cómodo desde el inicio.

Visualmente, incluso en Switch 1, el juego mantiene una identidad muy clara. No depende solo de potencia, sino de diseño artístico, y eso hace que los escenarios se sientan memorables. En Switch 2, claro, todo se ve y se siente todavía mejor, pero la esencia está intacta en ambas versiones.

La música y el sonido merecen mención aparte. Aunque hubo polémica con su desbloqueo, cuando la escuchas dentro del juego cumple perfecto su función: acompañar, incomodar cuando debe y reforzar la sensación de aislamiento. Metroid sin buena música simplemente no sería lo mismo.

Y algo que personalmente valoro mucho es que Beyond respeta a Samus. No la convierte en otra cosa ni la exagera. Sigue siendo fuerte, silenciosa, decidida. No necesita hablar de más para imponer presencia. Eso se agradece, sobre todo después de tanto tiempo.

Lo negativo

Esta parte es donde sí quiero dejar algo muy claro. Como fan de Metroid, no puedo decir que Metroid Prime 4: Beyond no me haya encantado. Lo disfruté, lo jugué con gusto y lo esperé con emoción. Pero después de 18 años desde la última entrega numerada, de 8 años desde que se anunció su regreso y de 6 años de desarrollo, la expectativa era enorme. Tal vez demasiado.

Y es que hay que recordar algo importante: Metroid Prime nació como una respuesta directa a lo que en su momento estaba haciendo la consola del tío Phil Spencer. Nintendo se atrevió a llevar una de sus franquicias más de nicho al 3D y a la primera persona, una jugada arriesgadísima que terminó funcionando. Por eso, muchos fans esperábamos que esta cuarta entrega volviera a tener ese mismo espíritu atrevido, ese golpe sobre la mesa que cambiara la forma de jugar Metroid una vez más.

Y ahí es donde empiezan los puntos negativos, que no son necesariamente graves, pero sí se sienten. El primero es que, por momentos, el juego se siente demasiado lineal. Aunque sigue habiendo exploración, hay secciones donde el camino está muy marcado, y esa sensación de perderte, de no saber exactamente a dónde ir, se diluye un poco más de lo que me hubiera gustado.

Otro punto es la moto, que en ciertos tramos puede llegar a ser desesperante. No porque esté mal implementada, sino porque rompe un poco el ritmo clásico de Metroid. Hay momentos donde más que sumar, se siente como un obstáculo que alarga secciones que podrían fluir mejor a pie.

Y luego está el tema de los scans, que siempre han sido parte del ADN de la saga. Aquí el problema no es escanear, sino qué estás escaneando. Hay muchísimos objetos que se sienten innecesarios: piezas divididas en tres partes, clavos, tornillos o elementos del escenario que no aportan información relevante ni al lore ni al nivel en cuestión. En entregas pasadas, cada escaneo te hacía sentir que estabas aprendiendo algo; aquí, muchas veces, solo estás llenando el porcentaje.

Todo esto hace que, objetivamente, los puntos negativos de Beyond sean un poco ambiguos. No rompen el juego, no lo arruinan, pero sí dejan la sensación de que pudo arriesgar un poco más, de que pudo intentar algo que marcara un antes y un después, como lo hizo Prime en su momento.

Conclusión

Metroid Prime 4: Beyond no es solo un videojuego más en la estantería, es el resultado de una espera larguísima, de años de silencio, de rumores, de promesas y de una franquicia que muchos creímos dormida. Y cuando por fin lo juegas, entiendes algo muy claro: Metroid nunca dejó de significar algo para nosotros.

No es el juego que rompe las reglas ni el que redefine la industria, y quizá ahí esté su mayor contradicción. Después de tanto tiempo, esperábamos algo que nos volviera a volar la cabeza como lo hizo Prime en su momento. Pero Beyonddecide ir por otro camino: el de recordarte por qué te enamoraste de Metroid en primer lugar.

Jugarlo es volver a sentirte solo, pequeño, explorando mundos que no te explican nada y que te obligan a observar, a escuchar y a avanzar con cuidado. Es reencontrarte con Samus Aran tal como la recuerdas: fuerte, silenciosa, imponente, sin necesidad de decir una sola palabra. Y eso, para los que crecimos con esta saga, pesa más de lo que parece.

Puede que no sea perfecto. Puede que no arriesgue tanto como algunos esperábamos. Pero Metroid Prime 4: Beyondcumple algo muy importante: mantiene viva la esencia de una franquicia que marcó nuestra forma de jugar, y al mismo tiempo abre la puerta para que nuevas generaciones descubran por qué Metroid es tan especial.

Y cuando apagas la consola, lo que queda no es la lista de aciertos o errores, sino esa sensación familiar… la de haber vuelto a casa después de mucho tiempo. Aunque esa casa siga siendo fría, silenciosa y peligrosa, sigue siendo Metroid. Y para muchos de nosotros, eso ya lo significa todo.

Radar-4

RANK 4/5

Y aquí es cuando me despido, cerrando los ojos y pensando que, en algún punto, volveremos a ver una entrega de Metroid Prime que te rompa la mente, como lo hizo Metroid Dread. Un juego que vuelva a arriesgar, que vuelva a sorprender y que nos haga sentir esa misma emoción que sentimos la primera vez que vimos a Samus desde otra perspectiva.

Porque si algo nos ha enseñado Metroid a lo largo de los años, es que siempre hay espacio para evolucionar, para ir más allá, incluso cuando parece que ya lo vimos todo. Y aunque Metroid Prime 4: Beyond no sea ese punto de quiebre definitivo, sí es un paso importante… uno que nos recuerda que la saga sigue viva.

Tal vez no hoy, tal vez no mañana, pero quiero creer que ese momento llegará. Y cuando lo haga, ahí estaremos otra vez, listos para ponernos el casco, explorar lo desconocido y dejar que Metroid vuelva a hacer lo que mejor sabe hacer: marcarnos para siempre.

Contenido Relacionado:

Scroll al inicio