Gaming Reviews | Hannah — Un año después

Hannah

Hace poco más de un año jugué por primera vez Hannah en Xbox Series S, y es increíble cómo el tiempo pasa tan rápido. Lo piensas y dices: “no manches, ¿eso ya tiene un año?” Haces memoria y comienzas a darte cuenta de cómo los meses se fueron volando. Y sí, no voy a negarlo: la nostalgia se asoma. Es un sentimiento fuerte, casi traicionero si no sabes cómo manejarlo. Pero también creo que, si la tomas como aliada, puede convertirse en algo hermoso: una guía que te hace recordar, reflexionar y, en una de esas, no repetir los errores del pasado.

Hannah es un título que me marcó de una manera que no esperaba. No fue su estilo de juego lo que me sorprendió, sino su narrativa, esa forma inquietante y melancólica de mostrar cómo un niño puede percibir el mundo que lo rodea. Con el paso de mi aventura en el juego entendí que muchas de las escenas están inspiradas en experiencias reales y revisando declaraciones de los chicos de spaceboy me enteré que el juego tiene un back de estudios psicológicos sobre la manera en que los niños interpretan aquello que no comprenden… y cómo eso puede transformarse en miedo.

Antes de continuar con esta reflexión sobre lo que me dejó rejugar Hannah, quiero invitarlos a leer la reseña que escribí hace un año, donde compartí mis primeras impresiones y emociones al vivir esta historia por primera vez.

Aprovecho también para agradecer al equipo de SpaceBoy por haberme proporcionado una key del juego, permitiéndome revivir esta experiencia desde una nueva perspectiva.

Esta vez no busco analizar el juego desde lo técnico, sino reflexionar sobre lo que significa volver a él un año después: cómo cambian nuestras emociones, y cómo la nostalgia puede transformar la manera en que recordamos ciertas historias.

Hannah
Hannah
Hannah

Regresando al tema de lleno, Hannah no solo retrata el terror desde los ojos de un niño, sino también la fragilidad de la memoria. Porque hay cosas que se quedan ahí, escondidas, marcando una parte de nosotros. Quizás no las recordamos con claridad, pero las seguimos cargando, como sombras que nos acompañan incluso cuando creemos haberlas dejado atrás.

Hablando con colegas que también lo jugaron, todos coincidimos en algo: de niños vivimos momentos que para los adultos eran completamente normales —una conversación, una fiesta, una noche con música y risas—, pero que para nosotros se sentían extraños o incluso perturbadores. Lo cotidiano para un adulto puede ser un mundo desconocido para un niño.

Y eso es lo que hace tan poderoso a Hannah: nos obliga a mirar atrás, a recordar desde los ojos de aquella versión pequeña de nosotros que trataba de entender un mundo demasiado grande. Es un recordatorio para padres, cuidadores y también para nosotros mismos: lo que hoy nos parece común pudo ser un miedo silencioso en nuestra infancia.

Jugarlo fue como abrir una puerta a mis propios recuerdos. A esas noches en las que todo parecía normal, pero algo dentro de mí sabía que no lo era del todo. Y es ahí donde Hannah te atrapa… no por lo que ves, sino por lo que despierta dentro de ti

Y así, como el tiempo que se escapa entre las manos, Hannah vuelve a nuestras vidas, esta vez llegando a PlayStation 4/5 y Nintendo Switch 1/2. En esta ocasión tuve la oportunidad de probarlo en la consola de Nintendo, y sinceramente, no quería dejar pasar la oportunidad de revivir esta aventura, pero ahora con ese toque especial que solo lo portátil puede ofrecer.

Porque, seamos honestos, hay algo mágico en jugar desde una consola portátil. En estos tiempos donde todo parece más complejo y acelerado, uno a veces extraña esa sensación simple del “plug and play”, ese instante donde el mundo se pausa y, sin darte cuenta, estás completamente inmerso en otra realidad. Hannah vuelve a ofrecer justamente eso: una experiencia íntima, absorbente, que te desconecta del ruido exterior y te invita a mirar hacia adentro.

HANNAH
📸SPACEBOY

Si bien el juego se mantiene igual en esencia, este relanzamiento sirvió para que los chicos de Spaceboy pudieran pulir detalles técnicos con más calma. En mi experiencia, noté una mejor estabilidad general: aquellos pequeños errores que recuerdo de la versión original simplemente ya no están. Todo fluye con naturalidad, permitiéndote disfrutar la historia sin interrupciones.

Y la verdad, debo decirlo: volver a vivir Hannah en esta nueva etapa fue tan reconfortante como inquietante. Una mezcla de nostalgia, introspección y ese extraño confort que da reencontrarse con una obra que, de alguna manera, te marcó.

Así que, si aún no lo has jugado, te recomiendo sinceramente que le des una oportunidad. No solo estarás frente a un título bien hecho, sino ante una experiencia que, sin proponérselo, puede despertar recuerdos y emociones que creías olvidadas.

Porque al final del día, hay juegos que no solo se juegan… se sienten, se viven y se quedan contigo, como pequeños ecos del pasado que, de alguna manera, nos recuerdan quiénes fuimos y por qué seguimos jugando.

Radar-4

RANK 4/5

Hannah, te espero en otra aventura que vuele mi mente. 

Contenido Relacionado:

Scroll al inicio