En los últimos años, los Miis han recibido un tratamiento algo particular. Nacieron como una forma de personalización sencilla y bastante identificable para el público casual, con un nombre que los asociaba claramente con la Nintendo Wii y un diseño que encajaba en múltiples actividades, empezando por los deportes y trasladándose a minijuegos y música en entregas posteriores como Wii Sports.
Al terminar la era de Wii U y Nintendo 3DS, Nintendo también trató de despedirse de los Miis, no sin antes ofrecernos propuestas nuevas y originales como Miitopia o Tomodachi Life. Este último es un juego tan original como exitoso, ya que incluso hoy en día resulta difícil de describir y de comparar con otros títulos.
Aunque hubo intentos de renovación de los Miis en Nintendo Switch Sports, parece que los Miis originales no se irán a ningún lado. El relanzamiento de Miitopia y este nuevo Tomodachi Life proponen que los Miis no sean reemplazados, sino que sigan evolucionando, manteniendo ese carisma, identidad y la facilidad de replicar cualquier cosa que queramos recrear.
Antes de continuar, quisiera agradecer a Nintendo Latinoamérica, quienes nos proporcionaron el código y nos permiten presentarles esta reseña.
Comenzamos
Tomodachi Life parecía ser una entrega única, lanzada para la Nintendo 3DS en 2014, desarrollada por el NEPD, con los Miis como protagonistas. Se trata de una especie de simulador de vida, aunque no exactamente, ya que, aunque damos vida y características a los personajes u objetos, estos no se controlan directamente.
En ocasiones habrá interacciones que, aunque podemos dirigir parcialmente, los Miis se encargarán de darle forma a nuestras intenciones, y no todo saldrá como lo imaginemos.
Historia
Al entrar al juego, comenzará de inmediato el proceso de diseño, desde nuestra zona de residencia hasta la moneda de cambio, y se creará el primer Mii, nuestro primer habitante de la isla. Desde ese momento, nosotros, como entidad omnipotente que los crea y controla, seremos recompensados cada vez que contribuyamos al bienestar de nuestros Miis.
Cada vez que creemos un nuevo Mii, tendremos acceso a más edificios, caminos, decoraciones y funciones. A medida que aumentemos la satisfacción de los Miis, podremos desbloquear características personales para cada uno.
Los Miis, al igual que los humanos, son criaturas sociables, por lo que buscarán comunicarse entre sí, conocerse, formar amistades e incluso enamorarse.
Cada interacción se tratará como un evento trascendental, y lo será tanto para ellos como para convertirse en noticia o en parte del léxico de toda la isla.
Aunque cada una de las islas del juego será diferente entre sí, lo que no cambia es que el juego siempre te impulsa a integrar más habitantes y a darles un toque único, tanto a ellos como a las interacciones que forman.
Jugabilidad
Tomodachi Life, a mi parecer, tiene dos pilares principales: la creación y la interacción.
Desde el primer momento, se pueden crear Miis con distintos rasgos, permitiendo personalizar desde un niño hasta un anciano. No solo eso: puedes ponerte creativo; por ejemplo, intenté hacer un Bowser (o algo parecido), aunque mantener el pulso resulta complicado, ya sea usando los Joy-Con o el mouse. En modo portátil es más sencillo, pero aun así sigue siendo todo un proceso.
Una vez terminada la parte estética, que incluye la altura y la complexión, llega la voz, un elemento igual de importante para dar identidad al Mii. Puedes elegir entre voces predeterminadas o diseñarla mediante distintos parámetros para emular la que más te guste.
También se nos pedirá que definamos otros datos de cada Mii, como su personalidad, edad, identidad de género, intereses románticos y relaciones familiares con otros habitantes. Todo esto con el fin de influir en las interacciones que se generarán.
Al pasar a la isla, habrá aún más opciones de creación: construir casas, caminos y edificios con distintas funciones, como tiendas de comida, ropa, decoración o habitaciones. Incluso hay espacios como las noticias, donde ocurren eventos bizarros, o la fuente, que puede cumplir uno que otro deseo.
El juego se maneja mediante un sistema de economía: comprar cosas cuesta dinero, el cual proviene de los propios habitantes. Si los haces felices, es probable que el dinero sobre, y entre más recursos tengas, más opciones habrá para mejorar su bienestar.
Toda esta creación no es solo estética; también influye directamente en el otro pilar: las interacciones, así como en la forma en que percibimos el mundo y a sus habitantes. Si quieres que dos Miis se lleven bien, puedes juntarlos, moviéndolos con una especie de mano celestial que controla su posición.
Como ente omnipotente, puedes darles comida, vestimenta, mascotas, viajes y más. Generalmente harán peticiones, y en algunos casos te retarán a minijuegos de habilidad; si ganas, te recompensarán con un regalo aleatorio.
Los Miis se conocerán, hablarán y se relacionarán incluso cuando no estés presente. No será raro que mejoren su relación o incluso que se peleen. Ante eventos negativos, pueden molestarse o deprimirse, y dependerá de ti ayudarlos a superar estas situaciones.
Cada interacción positiva genera apapachos, una especie de recurso que sirve para mejorar el nivel de la isla. Esto desbloquea nuevos deseos, que a su vez dan acceso a más objetos y características.
Estas características permiten profundizar aún más en la personalidad de los Miis. Con el tiempo, pueden subir de nivel, y en cada nivel puedes equipar poses, acciones, mascotas o muletillas, por ejemplo.
El nivel de personalización es prácticamente infinito, y darle todo lo que quieres a un Mii puede tomar horas o incluso días, especialmente porque algunos objetos, como la ropa, van rotando según el día.
Gráficos
Los Miis ya no son lo que eran. Aunque mantienen su esencia, es inevitable recordar esos óvalos flotantes, con un estilo similar a Rayman, sin brazos ni piernas. Esto ha cambiado poco a poco, y no solo en su forma: ahora el número de peinados y opciones de personalización es mucho mayor. Además, el propio jugador puede dibujar rostros si las opciones disponibles no terminan de convencer.
La isla ofrece una gran variedad de estilos para elegir, mientras que elementos como la comida o las mascotas se presentan como imágenes reales en 2D, lo que facilita su interacción. Si sientes que algo falta, puedes crearlo, por lo que el juego puede verse tan bien como lo desees.
Por otro lado, sí se percibe cierto rezago técnico, posiblemente debido a que el lanzamiento está pensado para la Nintendo Switch original. Esto se nota en ocasiones en una resolución no muy alta al jugar en la Nintendo Switch 2, además de la presencia de pantallas de carga que, aunque no son insufribles, pueden llegar a cansar con el tiempo, ya que constantemente estarás entrando y saliendo de edificios y habitaciones.
Dificultad
No hay nada realmente complicado en Tomodachi Life (sin contar los triángulos o cuadrados amorosos). El juego será tan amplio como uno lo desee, permitiendo gestionar hasta 70 Miis.
Mientras sepas administrar sus relaciones, lo único que tendrás que tener en cuenta será el tiempo que le dediques a cada sesión, ya que, aunque no lo parezca, puedes invertir horas en lograr un solo objetivo.
Contenido
Como en otras entregas de simulación, la duración de Tomodachi Life dependerá de cuánto tiempo quieras invertir. La única limitante real es el espacio máximo de la isla y los 70 Miis que se pueden registrar.
Las noticias y interacciones también tienen cierto límite, aunque es difícil dar un estimado, ya que pueden variar dependiendo de los temas que traten los Miis. Por ejemplo, una misma línea de diálogo puede abordar distintas actividades, haciendo que se sientan diferentes a pesar de no serlo.
Lo positivo
Tomodachi Life es un juego (a veces novela) que promueve la experimentación. Puedes incluir personas reales, a ti mismo, amigos, familiares, famosos o personajes imaginarios; prácticamente lo que sea.
Los objetos también son casi infinitos: si hay algo que quieres, puedes crearlo y usarlo dentro del mundo del juego. Además, estos no son solo decorativos, ya que los Miis reaccionan a ellos. Incluso pueden hacerte preguntas directamente, lo que refuerza la sensación de ser parte del desarrollo de la isla.
Esta entrega también incluye más opciones en cuanto a identidad y relaciones. Puede que no todos los jugadores les saquen el mismo provecho, pero su inclusión demuestra el esfuerzo del equipo de desarrollo por mejorar, tomando en cuenta el feedback de los jugadores de la primera entrega.
Lo negativo
Tomodachi Life es un juego muy dependiente del tipo de jugador que lo pruebe. Es muy bonito pensar en que cada uno puede hacer lo que le salga de su imaginación, pero para quienes tienen más dificultades para activar la creatividad, puede ser complicado engancharse, ya que la creación y las relaciones están estrechamente conectadas.
Por otro lado, si no disfrutas sentirte más como un espectador que como el propio jugador, puede que el sistema no termine de convencerte. Aunque incluye minijuegos variados, estos no son el foco principal. Lo central será más bien observar y manipular los hilos del mundo hasta cierto punto.
Conclusión
Estoy bastante seguro de que Tomodachi Life: Living the Dream no será la misma experiencia para todos. Habrá quienes le saquen el máximo provecho y lo consideren el juego más divertido del año, e incluso al ver a otros jugar sentirán que se están perdiendo de lo mejor.
Por otro lado, habrá quienes no tengan la imaginación o la paciencia necesarias para crear personajes, objetos o interacciones lo suficientemente interesantes como para que el juego desbloquee todo su potencial.
Es por esto que me cuesta dar un veredicto objetivo sobre este juego. Aunque me inclino a pensar que la mayoría tendrá una opinión positiva, la libertad que ofrece es algo que pocas veces se ve, por lo que el límite de su potencial será el que el propio jugador determine.
RANK 4/5
Respeto tu decisión de censurar Tomodachi Life, pero reafirmo mi autoridad al publicar las capturas de todos modos.
