Cine Reviews | La Cabra que Cambió el Juego: GOAT

GOAT: La cabra que cambió el juego llega con el sello de Sony Pictures Animation, el mismo estudio que nos dio Spider-Man: A Través del Spider-verso. Además, presume un elenco de voces lleno de celebridades en su versión para México: Bárbara de Regil, Fanny Lu, Faisy, Daniel Sosa, Andrés Crespo y Erika Buenfil, entre otros. Si eres fan de alguno de ellos, seguro vas a disfrutar más la experiencia. Y ojo, lo mejor de la película es justamente la animación y ese star talent que le da sabor local.

La historia sigue a Will, una cabra chiquita con sueños gigantes que quiere demostrar que los pequeños también pueden jugar rugibol, un deporte de contacto dominado por animales grandes y feroces. El mensaje es bonito: persigue tus sueños aunque te digan que no puedes. Eso siempre funciona, sobre todo para los niños. El problema es que aquí se siente como un discurso motivacional repetido y sin chispa.

Lo más débil de la película es, sin duda, el guion. Es tan básico y predecible que parece seguir el mismo caminito que todas las películas deportivas de los últimos 40 años: el protagonista que nadie cree capaz, el rival arrogante, el partido decisivo y el triunfo inevitable. No hay sorpresa, no hay riesgo, no hay nada que te haga brincar del asiento. Es como ver un partido donde ya sabes el marcador desde antes.

El humor tampoco ayuda mucho. Sí, tuve un par de risas genuinas, pero la mayoría de los chistes siento que no encestan como debieran hacerlo (sí, ese chiste es mío y es malo también). El partido final, que debería ser el gran clímax, se resuelve en dos jugadas y un “todo bien, todo correcto” que parece más flojera de guion que cierre épico.

Además, la película está llena de product placement descarado: autos, ropa deportiva, celulares, consolas… hasta el PlayStation 5 aparece como si fuera personaje secundario. Y la música, puro rap genérico de moda, que en lugar de emocionar, te saca de la historia. Hasta en las escenas tristes meten beats que parecen de TikTok.

Como fan del basquetbol de la NBA, y alguien que vivió la época dorada de Michael Jordan, el verdadero GOAT, aunque LeBron no lo quiera entender, me resulta imposible no comparar. GOAT quiere ser la Space Jam de las nuevas generaciones, pero le falta carisma, corazón y esa magia que hacía que hasta los Looney Tunes se sintieran épicos. Aquí todo se queda en buenas intenciones y animación bonita.

En conclusión, GOAT: La cabra que cambió el juego es una película visualmente atractiva y con un doblaje lleno de figuras conocidas, pero narrativamente es floja, apresurada y tan predecible que parece escrita con plantilla. Si eres seguidor de alguno de los talentos que prestan su voz, probablemente la disfrutes más. Para el resto, es como ir a un partido donde ya sabes el marcador desde antes: no hay sorpresa, no hay emoción, y al final, la cabra no cambió nada.

Agradezco a Sony Pictures por haber invitado a Frames a la función de prensa.

Contenido Relacionado:

Scroll al inicio