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Obsesión

Creo que todos hemos conocido a ese sujeto que, por siempre, buscará el sentimientos de una persona. Algunos tal vez admitirán ser dicho espécimen sin amor propio.

Es natural querer ser importante para esa persona que aparece en tu mente aun cuando conscientemente no la deseas ahí. Un enamoramiento que se extiende por años puede ser reconfortante y lindo, mientras que mantener las emociones en silencio puede resultar doloroso, y la idea de que los sentimientos sean correspondidos pasa de ser un anhelo a una obsesión.

En esta película, la obsesión parece venir de donde menos la esperas, pero eso no la hace menos inquietante; solo ofrece una perspectiva donde hasta la persona más desesperada no soportaría una carga de sentimientos tan pesada de vuelta.

Antes de continuar, quisiera agradecer a Universal Pictures México, quienes nos invitaron a una función especial y nos permite traerles esta reseña.

Bear, apodado así por sus amigos, lleva años tratando de confesar sus sentimientos por su amiga Nikki, con quien mantiene una relación estrecha, aunque nada indica que haya algo más. Una serie de sucesos desafortunados lleva a Bear a la desesperación, entre la muerte repentina de su gato y la noticia de que Nikki abandonará su trabajo, por lo que decide usar un Sauce del Deseo que había preparado para animar a su amiga, esta vez para sí mismo. Sin pensarlo demasiado y sin mucha fe, realiza el deseo, y es a partir de aquí que la actitud de Nikki comenzará a cambiar. Lo que parecía un sueño hecho realidad con el deseo pronto se convertirá en una pesadilla retorcida y macabra al sentir que la personalidad de su amiga se va desvaneciendo por una obsesión incontrolable.

Cuando salí de la sala de cine y comencé a reflexionar sobre las características de Obsesión, me di cuenta de que es una historia ya contada, al menos en su premisa. Tal vez no tan repetida dentro del género de terror, pero sí en la comedia, el drama y otros géneros. Un deseo cumplido que poco a poco se trastorna hasta el punto en que quien lo pidió termina deseando nunca haberlo hecho debido al infortunio que le causó. Y es que Obsesión parece seguir paso a paso la estructura de una película de este estilo.

Por eso me cuesta transmitir lo especial que termina siendo el producto. No reinventa el género, pero logra darle un toque único: una tensión constante de inicio a fin donde, por más que sepas qué puede suceder, las actuaciones, la fotografía y la dirección salen a relucir como grandes baluartes que amplifican la intención de contar una premisa común con un tono inquietante, grotesco e incluso cómico en ciertos momentos.

Quiero hacer énfasis en el personaje de Nikki. La actriz logra demostrar su versatilidad con una introducción breve, pero suficiente para mostrarnos cuál es su personalidad real y partiendo del deseo de Bear, va deformándose hasta volverse irreconocible, pasando entre los extremos del éxtasis y la abyección. Un cambio gradual, pero palpable.

Creo que la razón por la que esta película logró causarme un estremecimiento al finalizarla es porque, aunque la trama justifica el cambio mediante un elemento sobrenatural, la situación puede extrapolarse a la realidad con mucha facilidad. Una persona obsesionada hasta el punto de hacer daño no solo a su pareja, sino también terceros y a sí misma, es algo que puede suceder en la vida real y que, lamentablemente, por el cariño que se tiene, resulta difícil detectar o incluso alejarse de esa situación.

Inviten a su pareja a Cinépolis… bajo su propio riesgo.

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