Uno de mis géneros preferidos es el hack and slash. Sus combates suelen estar llenos de adrenalina, con combos complejos y precisos, y enemigos con una dificultad creciente, pero que, al eliminarlos sin recibir un solo golpe, generan una satisfacción increíble.
Un ejemplo que siempre tengo presente es Astral Chain, uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos. Algo que caracteriza a este título es la posibilidad de maniobrar dos personajes al mismo tiempo. Es por esto que Pragmata llamó mi atención en cuanto pude ver un segmento jugable, y cuando llegó la demo Sketchbook, me entró un hype incontrolable.
Otros ejemplos de juegos donde se manejan dos personajes pueden ser Bayonetta Origins: Cereza and the Lost Demon y Donkey Kong Bananza, que aunque no alcanzan el mismo nivel de complejidad o velocidad, siguen siendo de mis juegos favoritos.
Pragmata, desde que lo vi, me dio la sensación de que puede ser una experiencia particular e irrepetible en un mundo dominado por la búsqueda de la fórmula segura o el modelo de exprimir ganancias mediante microtransacciones. Pero, ¿será que todos sus apartados logran estar a la altura de lo que promete?
Antes de continuar, quisiera agradecer a Capcom Latinoamérica, quienes nos proporcionaron el código para Steam y nos permiten entregarles esta reseña.
Comenzamos
Pragmata, la nueva propuesta de Capcom, fue anunciada hace aproximadamente 6 años. El juego pasó algo desapercibido al ser tan enigmático, con un retraso de más de 3 años y varios cambios en comparación con su tráiler inicial.
Pragmata tomó forma como un juego de acción y aventura, cuya propuesta hace énfasis en el hackeo como una mecánica simultánea al disparo en tercera persona.
La PC detrás de la reseña:
Tarjeta gráfica: NVIDIA GeForce RTX 4060.
Procesador: AMD Ryzen 7 5700x
RAM: 32GB
Requisitos mínimos:
Tarjeta gráfica: NVIDIA GeForce GTX 1660 6GB o AMD Radeon RX 5500 XT 8GB
Procesador: Intel Core i5-8500 o AMD Ryzen 5 3500
RAM: 16 GB
Espacio disponible: 40 GB
Historia
Sobre la superficie lunar se encuentra una estación humana, después del descubrimiento de la fibraluna, un material que, aunque no es particularmente resistente, puede recrear cualquier cosa con la información necesaria. Es por esto que se ha destinado una enorme cantidad de recursos para su extracción y uso.
El problema surge cuando se pierde la comunicación con la estación espacial y, suponiendo que se debe a un fallo en el equipo de telecomunicaciones, se envía un escuadrón para reparar el averío.
En dicho escuadrón se encuentra Hugh Williams, uno de los encargados de reparar el sistema de comunicaciones, junto con el capitán y dos compañeros más. Nada más llegar, el aura que desprende la estación es de una intensa soledad, como si algo no estuviera bien. Después de adentrarse sin éxito en busca de alguien, un terremoto lunar azota la estación, lo que provoca la muerte y separación de sus compañeros.
Hugh, con una contusión y bastante malherido, es ayudado por una Pragmata, un androide con la apariencia de una niña de 6 años que, a pesar de su aspecto ingenuo, tiene la capacidad de hackeo y análisis de una computadora del más alto nivel. Es esta habilidad la que le permite sobrevivir cuando el sistema IDUS, que debería colaborar en la defensa del lugar, los identifica a ambos como amenazas. Hugh, aunque tiene un arma, no es suficiente para destruir las corazas enemigas, pero con la ayuda del hackeo de la Pragmata logra infligirles un daño considerable.
Hugh y la Pragmata logran acceder al sistema de tranvías que interconecta toda la estación espacial y, con ello, llegan al refugio, un lugar donde el IDUS no tiene acceso y en el que pueden planear sus movimientos sin tener que cubrirse constantemente las espaldas. Hugh, al ver que la Pragmata tiene un nombre bastante complicado, la renombra como Diana; así la llamará en adelante. Es esta extraña relación la que hará que ambos evolucionen, revelando qué ocurrió antes de la llegada de Hugh y por qué Diana había permanecido aislada a pesar de su inteligencia y utilidad.
Pragmata construye varias capas de atmósfera: por un lado, el inicio recuerda a secuencias como las de Dead Space, con un misterio que pronto se torna sombrío; los enemigos evocan ligeramente a Doom (2016), que también se ambienta en el espacio y presenta tecnología y estética similar; y, por otro lado, destaca la relación cálida y cercana que poco a poco forman Hugh y Diana, casi como la de padre e hija.
Jugabilidad
Pragmata mezcla la acción-aventura con elementos de rompecabezas, combinando secuencias de disparos en tercera persona, exploración y resolución de laberintos mediante hackeo.
Aunque no pertenece exactamente al mismo género, se pueden notar ciertas similitudes con el hack and slash, ya que se prioriza la acción calculada por encima del daño bruto con recursos ilimitados, aunque estos recursos están bastante definidos. Con esto me refiero a que, aunque es prácticamente imposible quedarse sin munición, es necesario gestionar los tiempos de recarga, al igual que ocurre con el propulsor.
Para superar un combate contra un enemigo es necesario coordinar las acciones de Hugh y Diana. Diana casi siempre intentará hackear como primera acción, moviéndose a través de nodos que pueden amplificar el daño, aplicar mejoras temporales o aturdir al enemigo, mientras esquiva nodos perjudiciales que reinician el proceso.
Hugh, por su parte, deberá atacar con distintas armas, ya sea enfocadas al daño o a efectos más tácticos, además de esquivar ataques enemigos mediante movimiento, saltos o el uso de sus propulsores.
Aunque la historia sigue un esquema lineal, la aventura ofrece bastante exploración y, por momentos, utiliza el backtracking para obtener más desbloqueables o acceder a nuevas zonas.
Para mejorar las habilidades será necesaria la recolección de fibraluna, filum puro y componentes de mejora. La fibraluna y el filum puro se utilizan en la impresora, que permite mejorar armas, habilidades, módulos y nodos de hackeo, mientras que los componentes sirven para actualizar el firmware del traje de Hugh, su arma principal o a Diana.
Además de los coleccionables, contamos con las monedas de Cabin, que se utilizan en su sistema de Bingo, una carta con distintas ranuras que podemos desbloquear para obtener premios. Cabin también ofrece retos de entrenamiento, que otorgan recompensas según el desempeño.
Por último, las llaves rojas permiten acceder a zonas de mayor dificultad, que a su vez ofrecen recompensas más valiosas.
Gráficos
Pragmata apuesta por una dirección artística de estilo realista. La estación espacial está sumamente detallada, y los personajes incluso permiten apreciar las hebras de cabello con solo observarlos.
Afortunadamente, no todo es únicamente realismo en este juego. Su dosis de potencia gráfica es bienvenida, pero siempre hay algo más que nos hace recordar que estamos ante un videojuego, y en este caso lo hay. Los personajes, los escenarios e incluso los objetos importantes logran resaltar gracias a un uso inteligente de la paleta de colores, que aunque suele inclinarse hacia el blanco puro de la estación, aporta elementos visuales que dirigen la atención del jugador hacia donde el juego quiere que miremos.
Dificultad
Puede que el sistema de juego desanime a algunos jugadores incluso a comenzar Pragmata, ya que se requiere mucha atención al inicio, donde el control es nuevo y debes prestar atención a más de una cosa a la vez.
Sé que a muchos esto no les agradará, pero creo que la mayoría de quienes superen la barrera de entrada encontrarán un sistema de combate con una curva de dificultad excelentemente implementada y un tipo de reto distinto al habitual.
Poco a poco, los movimientos se sienten más naturales, y cuando menos te das cuenta, se vuelve intuitivo reaccionar a los ataques enemigos mientras se realiza la secuencia de hackeo con Diana.
Contenido
Pragmata es relativamente corto en comparación con otros juegos recientes, pero no considero esto un punto negativo. Soy de los que creen que extender artificialmente un título puede resultar contraproducente, y en este caso no se siente repetitivo, ya que no abusa de formas poco creativas de ralentizar al jugador.
El backtracking también ayuda, ya que además de extender la duración, permite desatascar la experiencia si en algún momento te pierdes ligeramente en un mapa que puede resultar algo complicado de memorizar.
Lo positivo
Amo el sistema de combate de Pragmata. Aunque empieza ligeramente limitado, es entendible, ya que se busca no abrumar a los nuevos jugadores. En cuanto empiezas a tener más libertad en la exploración, se van desbloqueando habilidades una tras otra, lo que hace que los combates sean cada vez más dinámicos y frenéticos. Poco a poco, el juego empieza a parecer un hack and slash, y eso no podría hacerme más feliz.
El estilo musical de Pragmata es de lo que más resalta ( y eso que le sobran puntos positivos). La banda sonora sci-fi se modifica en tiempo real tanto al entrar en combate como al salir de él. Me recuerda a los remixes de Fire Emblem, que ajustan la intensidad dependiendo del momento.
La historia, aunque toma clara inspiración de otras obras, no deja de imprimir su propio estilo en todo momento. La relación padre-hija es el eje principal, a pocas almas sin corazón no logrará conmover. Los giros argumentales, aunque en su mayoría predecibles, mantienen la expectativa de querer llegar hasta el final.
Aunque Pragmata apuesta por un estilo realista, sobre todo en el cabello de la protagonista, no deja de lado una dirección artística destacable. Los personajes se identifican de inmediato solo con la paleta de colores, y los enemigos, aunque no suelen variar mucho en color, sí lo hacen en su forma, asemejándose a distintos objetos terrestres.
Lo negativo
Lo único “negativo” que logré resaltar de Pragmata es que, en ocasiones, no tiene del todo bien definidas las colisiones en sus escenarios, por lo que se pueden saltar algunas zonas con demasiada facilidad o Hugh puede quedar ligeramente atorado en algún punto. Sin embargo, ninguno de estos problemas es lo suficientemente significativo como para representar una caída en la calidad del juego.
Mientras jugaba, tenía la sensación de que podrían implementarse muchas más mecánicas o coleccionables. Aunque esto sería un añadido bienvenido, se siente más como algo a considerar para una posible secuela que como una verdadera carencia del título.
Conclusión
Pragmata es uno de esos juegos que simplemente me hace feliz. Desde su historia, sistema de combate, dirección artística, banda sonora y personajes, todo encaja de forma sólida para mantenerme interesado y entretenido de principio a fin.
Me recuerda a aquellos juegos que tanto he disfrutado en el pasado, sin ser una copia de ninguno de ellos. Pragmata es una obra propia, tal vez incluso irrepetible, a la que espero que más de uno le dé una oportunidad, ya que siento que puede competir con facilidad por el GOTY del año.
RANK 5/5
Mi padre me dio la vida, pero Pragmata las ganas de vivirla.
