Antes de ver Clika, jamás tuve un interés genuino por los corridos, pero debo decir que me encontré impresionado por esta película.
Clika a pesar de las apariencias, no nace desde México… y eso es clave entenderlo desde el contexto de la historia.
La película se construye desde la identidad de los mexicanos en Estados Unidos, particularmente de segunda o tercera generación.
Una identidad propia, que ya no es completamente mexicana, pero tampoco completamente estadounidense.
Una distinta en la que conviven, la familia, la cultura heredada, el valor del trabajo, pero también el barrio estadounidense, la jerga y una forma distinta de entender lo que significa “ser mexicano” estando alejado de México.
Incluso la relación con otras culturas, como la afroamericana, forma parte de esta identidad, y sobre todo de la representación de la misma en la película, y desde ahí la historia ya es honesta.
Antes de continua quisiera agradecer a Sony Pictures por la invitación a la función especial de esta película.
Esta es la historia de Chito, un mexicano de sangre, nacido en los Estados Unidos, con un gran talento y gusto por los corridos, en un contexto humilde, de trabajo de campo, que se desarrolla dentro de una historia que hemos visto muchas veces:
un joven con talento que busca salir adelante, empujado por un lado por la música, y por otro por la necesidad de salir adelante, incluso por caminos no muy legales.
Hasta este punto nos encontramos con una película que podría parecer similar a muchas otras historias, pero, de nuevo, es su identidad la que la vuelve diferente.
Los elementos de esta cultura, que vive entre lo mexicano y lo americano, es lo que hacen a esta historia única.
Aunque, en cuanto al desarrollo de esta trama, la película intenta darle profundidad a su protagonista a través de la música, esta termina funcionando más como excusa que como eje real.
El eje central es, en realidad, el problema que plantea sobre una relación directa entre necesidad y delincuencia, pero lo hace desde una romantización que suele también ser muy propia de esta cultura, y que se siente desconectada, sobre todo desde una perspectiva mexicana actual.
México, desde hace unos años, ha pasado por un proceso en donde deja de glorificar su violencia, al menos desde el cine, y la trata más como una herida.
Aquí, en cambio, parece un atajo funcional, ya que Chito encuentra el éxito de forma relativamente sencilla… y casi sin consecuencias reales.
Y eso no se siente crudo.
Se siente cómodo.
Por otro lado, esta historia, a pesar de la representación de la cultura y sus elementos, aún se siente muy gringa, en el sentido de que nos cuenta una historia que los estadounidenses conocen y aman replicar: la del “self-made man”, el hombre que se construye a sí mismo, lucha contra la adversidad y, con su esfuerzo, consigue el éxito. Y Chito se convierte en un símbolo de eso.
Y en un aspecto un poco menos positivo, pero que no puedo evitar mencionar:
las actuaciones son… inconsistentes.
En varios momentos se sienten acartonadas, poco naturales, incluso desconectadas del tono que la película intenta construir.
Y esto es notorio, muy notorio, durante toda la película.
Y, a pesar de esas actuaciones, la verdad es que la película aún me pareció interesante, lo que habla, en realidad, del buen trabajo que hicieron al reflejar de manera honesta esta historia, con una identidad mexicoamericana compleja.
Como puntos malos, la película tiene una intención clara, aunque no siempre bien ejecutada, romantiza la delincuencia de forma poco crítica y, sobre todo, suele dejar de lado algo que vende como eje principal, que es la música; su relación con ella es más una anécdota y una excusa que el eje principal de la historia.
Clika no es una gran película… pero sí es una película interesante.
Porque, más allá de sus fallas, logra algo valioso: mostrar una cultura desde dentro, con sus contradicciones, aspiraciones y conflictos.
No es una historia sobre México, es una historia sobre lo que pasa cuando México cambia de contexto… y se transforma en algo nuevo.
Y, en ese intento, con todos sus errores, encuentra algo interesante sobre una cultura ligada a los corridos (aunque la propia película lo olvide por momentos) y muestra a aquellos que, como yo, podrían estar ajenos, una mirada honesta a esta identidad.
