Tuve chance de probar Morbid Metal hace varios meses en su demo en el evento Steam Next Fest. En ese entonces ya tenía marcada una fecha de salida, luego la borraron como si nada, y de repente reapareció con nueva fecha. Así, sin aviso, ya está aquí en acceso anticipado y podemos jugarlo de verdad.
Si me conocen, saben que soy fan declarado de los Hack n Slash. Esos juegos que no se andan con rodeos: entras, peleas, disfrutas y listo. Devil May Cry y Bayonetta son mis consentidos, así que cuando apareció Morbid Metal en el radar, me emocioné bastante. Lo que me gusta de este género es que rara vez se siente como una película disfrazada de videojuego; aquí la acción manda y no hay que esperar diez minutos de cinemática para poder apretar botones.
La PC detrás de la reseña:
Tarjeta gráfica: NVIDIA GeForce RTX 3050
Procesador: Intel Core i5-10400F
RAM: 16GB
Almacenamiento: 500GB SSD M.2
Refrigeración: Disipador por aire RGB
Fuente de poder: 500W 80+ PLUS
Requisitos mínimos:
Tarjeta gráfica: NVIDIA GeForce GTX 1650 o AMD Ryzen 3 310 6GB
Procesador: Intel ARC A380 (6GB).
RAM: 16 GB
Espacio disponible: 30 GB
Y claro, un agradecimiento especial a Ubisoft por darnos acceso a un código de juego para reseñar esta versión Early Access y compartir nuestras impresiones con los lectores de Frames.
Comenzamos
Morbid Metal llega con una propuesta clara: acción pura y sin rodeos. Este título combina elementos de Action-RPG, DungeonCrawler y Roguelike, pero lo que realmente quiere es que te concentres en el combate. Y vaya que lo logra: apenas entras al juego, te das cuenta de que no es un indie improvisado, sino un proyecto que luce con un nivel de pulido que sorprende.
El desarrollo corre a cargo de SCREEN JUICE, mientras que la producción está respaldada por Ubisoft, lo cual ya habla de la seriedad detrás del proyecto. La distribución se hace vía Steam, en formato digital, y aunque está en acceso anticipado, se siente como un juego que ya tiene mucho terreno avanzado.
La premisa es sencilla: eres la última inteligencia artificial en una simulación post‑colapso, buscando convertirse en la siguiente evolución de la humanidad con la ayuda de Eden. Sí, hay un toque bíblico en el trasfondo, pero la historia se mantiene discreta, porque lo que realmente importa aquí es la acción.
Lo que más destaca es el sistema de combate: rápido, exigente y con un ritmo que no perdona. Es de esos juegos que te hacen pensar que eres bueno… hasta que te revientan en dos segundos y te obligan a replantear tu estrategia. Y lo curioso es que no molesta: al contrario, engancha. Cada derrota te invita a intentarlo de nuevo, a probar otra combinación, a mejorar tu ejecución.
En resumen, Morbid Metal no pretende ser un relato profundo ni un drama cinematográfico. Su apuesta es clara: darte un campo de batalla donde la acción manda y donde cada enfrentamiento es un reto que te mantiene despierto. Y eso, para quienes amamos los Hack n Slash, es justo lo que queremos.
Historia
Seamos honestos: en juegos como Morbid Metal la historia no es lo que nos tiene pegados a la pantalla. Aquí lo que realmente importa es cómo vencer a ese enemigo que ya te humilló quince veces, cómo mejorar tus combos y qué mejoras elegir para que la próxima vez seas tú quien lo deje en el suelo.
Aun así, el juego sí plantea un contexto interesante desde el inicio. Tomamos el control de Flux, una máquina humanoide diseñada para el combate, equipada con habilidades que la convierten en un arma viviente, casi como un cyber ninja. El escenario inicial es un espacio extraño, un limbo entre lo tecnológico y lo orgánico, donde aparece Eden, una entidad consciente que funge como guía en los primeros pasos.
La narrativa mezcla ciencia ficción, existencialismo y misterio, pero se mantiene en segundo plano. No hay largas introducciones ni cinemáticas eternas: despiertas, te ubicas en este mundo raro y empiezas a pelear. El trasfondo está ahí para darle un poco de sabor, pero no es lo que define la experiencia.
En realidad, lo que engancha es la acción. La historia funciona como un marco, pero el verdadero reto está en cada enfrentamiento, en cada intento por superar al enemigo que parecía imposible. Y eso, para quienes disfrutamos del género, es suficiente: la narrativa acompaña, pero el corazón del juego late en el combate.
Jugabilidad
Aquí es donde Morbid Metal se luce de verdad. Estamos frente a un roguelike de acción en 3D que mezcla la estructura clásica de runs con un sistema de combate rápido y exigente. La dinámica es clara: entras a un bioma, te enfrentas a oleadas de enemigos, eliges potenciadores para mejorar tus habilidades y cierras con un jefe que suele tener varias fases. Nada de rodeos, todo directo y con la intensidad que esperas de un Hack n Slash.
El combate es ágil y te obliga a estar atento: esquivar, contraatacar y controlar el espacio son vitales. Aunque no hay un sistema de combos tan elaborado como en Devil May Cry o Bayonetta, sí existe ese “flow” que engancha. Puedes levantar enemigos, mantenerlos en el aire y encadenar ataques cambiando de personaje en pleno combate. En esta versión Early Access tienes tres estilos distintos:
- Flux, rápido y versátil, ideal para ataques veloces con katana.
- Un personaje más pesado, con golpes de gran alcance que aturden y permiten extender combos aéreos.
- Un tercero que apuesta por el combate a distancia, desbloqueable más adelante, perfecto para variar la estrategia.
La gracia está en que puedes alternar entre ellos “on the fly”, combinando sus virtudes para mantener la presión. Además, cada enfrentamiento te premia con mejoras: desde drones de apoyo hasta barreras defensivas o efectos como filtración, que daña a los enemigos de manera constante. Elegir bien es clave, porque el juego penaliza repetir acciones y recompensa la variedad con un sistema de puntuación que llega hasta el triple S.
Defensivamente, todo gira en torno a la esquiva. Si logras una esquiva perfecta, desbloqueas un contragolpe inmediato que se siente delicioso de ejecutar. Y como buen roguelike, cada run es distinta: puedes durar tres minutos o veinte, dependiendo de tu habilidad y de las decisiones que tomes al elegir potenciadores y rutas alternativas.
En resumen, Morbid Metal apuesta por un combate veloz, vistoso y desafiante, con mecánicas que invitan a mejorar run tras run. Es un título que no perdona errores, pero que recompensa la creatividad y la precisión, logrando que cada victoria se sienta ganada a pulso.
Gráficos
Aquí viene lo sabroso: Morbid Metal luce espectacular. Y lo digo con conocimiento de causa, porque mi PC no es precisamente la más nueva ni la más poderosa, pero desde que probé la demo sentí como si de pronto tuviera una máquina gamer de última generación. El juego corre suave, sin caídas de rendimiento ni fallos visuales, todo fluye como mantequilla.
El apartado visual está muy cuidado: escenarios estilizados, detalles trabajados y un diseño que mezcla ciencia ficción con un toque de fantasía. Los personajes tienen un look muy particular, combinando estética androide con influencias japonesas tradicionales, lo que les da personalidad propia y hace que cada uno destaque en pantalla.
Los biomas también tienen su encanto: desde jardines con inspiración nipona hasta espacios que parecen sacados de un sueño tecnológico. Todo está diseñado para que, aunque estés en plena batalla, te detengas un segundo a apreciar lo bien que se ve. Y lo mejor: no necesitas un monstruo de PC para disfrutarlo, porque la optimización está tan bien hecha que cualquiera con un equipo decente puede sentir que está jugando un título AAA.
Dificultad
Voy a ser sincero: Morbid Metal me dio una paliza más veces de las que me gustaría admitir. Y no hablo de diez, hablo de muchas más. Pero así es como debe ser un buen roguelike: sin checkpoints, sin autoguardados, con enemigos que pegan fuerte y con un margen mínimo para equivocarse.
La clave está en aprender a la mala. Vas a morir, vas a repetir, y poco a poco vas a entender patrones de ataque, cuándo cambiar de personaje y cómo crear estrategias que funcionen. En mi caso, descubrí que si no eliminaba primero a los enemigos voladores, mis posibilidades de sobrevivir se reducían drásticamente. Una vez despejado el aire, ya podía concentrarme en los que estaban en tierra.
El juego exige reflejos, instinto y paciencia. Cada run es una lección, y cada derrota te obliga a mejorar. Es esa sensación de los títulos de la vieja escuela: o aprendes, o lo dejas. Y cuando finalmente logras superar un bioma después de tantas muertes, la satisfacción es enorme.
Contenido
Como buen acceso anticipado, Morbid Metal todavía está limitado en lo que ofrece. Actualmente cuenta con dos biomas y dos jefes principales, además de un sistema de mejoras que puedes desbloquear run tras run. En unas cuantas horas puedes ver casi todo lo disponible, lo que deja claro que el juego aún está en construcción.
La falta de contenido es normal en este tipo de lanzamientos, y aunque ya se siente la base sólida, todavía faltan variedad de enemigos, mapas y builds para que la experiencia se expanda. En mi caso, terminé un recorrido completo en menos de tres horas, con unas treinta partidas, lo que demuestra que el núcleo jugable está bien definido, pero también que el material por ahora es escaso.
Los bugs (de los cuales hablaré más adelante) existen, pero en mi experiencia no fueron tantos ni rompieron la diversión. Lo importante es que el juego sabe lo que quiere ser: un roguelike de acción frenético, con mecánicas familiares que se combinan de manera única. Eso ya es suficiente para mantener la expectativa alta de lo que vendrá en futuras actualizaciones.
Lo Positivo
Si algo me dejó claro Morbid Metal es que no intenta ser otro clon de Soulslike, y eso ya es un respiro enorme. En un mercado lleno de juegos que quieren ser el próximo Elden Ring, aquí la apuesta es distinta: combate rápido, fluido y con esa energía que recuerda a los Hack n Slash más intensos. El sistema de pelea se siente ágil, con la posibilidad de cancelar animaciones para esquivar en el momento justo, lo que hace que el control responda de manera impecable.
La rejugabilidad también es un punto fuerte. Cada run cambia gracias a los escenarios generados de forma procedural, y eso provoca ese clásico “una partida más” que te mantiene atrapado. Además, el cambio de estilos en pleno combate es una delicia: pasar de un personaje pesado a uno veloz y luego a uno de rango largo en cuestión de segundos es puro dinamismo, y le da al juego un sabor muy propio.
Otro detalle que se nota es la pasión detrás del proyecto. Aunque ahora Ubisoft está involucrado en la producción, la esencia viene de alguien que claramente ama el género y lo entiende. Esa dedicación se refleja en las mecánicas y en cómo el juego logra transmitir emoción en cada enfrentamiento. Y para rematar, el roadmap de acceso anticipado ya está en marcha, con el desarrollador comunicando de forma constante lo que viene y escuchando a la comunidad en sus medios (yo tuve la oportunidad de contactarlos por Discord y siempre se portaron muy atentos con mis sugerencias y opiniones). Eso siempre es una buena señal: el juego tiene bases sólidas y un futuro que promete crecer con el feedback de quienes lo juegan.
Lo Negativo
Entiendo perfectamente que estamos hablando de un acceso anticipado, pero aun así me encontré con varios problemas que me sacaron de quicio. En más de una run casi perfecta, el botón de salto simplemente dejó de responder. Visualmente parecía posible hacer un doble salto para alcanzar la plataforma, pero al intentar moverme rápido quedé atrapado en un hueco del que no había salida. La única opción fue tirarme al vacío y perder todo el progreso. También hubo ocasiones en las que el nivel se quedaba colgado y los tiempos de carga se sentían demasiado largos, incluso teniendo el juego instalado en un disco de estado sólido.
Otro detalle que me frustró fue la cámara. Por más que intentes usar el bloqueo de objetivo, es muy fácil perder de vista la acción cuando haces un dash o un ataque de desplazamiento. En un juego tan frenético, la cámara debería acompañar mejor el ritmo del combate, porque perder de vista a los enemigos en plena arena es un problema serio.
El diseño de enemigos también se queda corto. Al principio parecen interesantes, pero después de varias runs se sienten genéricos, como simples obstáculos sin personalidad. No esperaba el nivel de detalle de un Bayonetta, pero sí algo más que enemigos que solo están ahí para recibir golpes.
Y claro, la repetitividad es otro punto a considerar. La estructura básica es entrar a una arena, eliminar enemigos, moverte a otra arena idéntica y repetir. Después de un rato, esa falta de variedad se nota. Incluso me pasó que un enemigo volador me eliminó de un solo golpe estando con la barra de vida completa, algo que no volvió a repetirse, pero que deja claro que el balance todavía necesita ajustes. Además, los ítems de salud son escasos y pequeños, lo que hace que avanzar varias salas sin recuperar nada se vuelva frustrante.
En resumen, Morbid Metal tiene una base sólida, pero los bugs, la cámara poco pulida, los enemigos poco memorables y la repetición en las runs son aspectos que necesitan trabajo. Es lo esperado en un acceso anticipado, pero son puntos que sí afectan la experiencia actual.
Conclusión
Morbid Metal es uno de esos proyectos que, aunque todavía está en acceso anticipado y se nota en su falta de contenido, ya deja ver un potencial enorme. Su combate rápido y exigente lo convierte en un título que puede llegar a ser el favorito de muchos jugadores que disfrutan de la adrenalina y la precisión. La premisa es interesante, aunque no lo suficiente para destacar por sí sola, pero lo que realmente engancha es la acción y la posibilidad de cambiar de personajes en pleno combate, algo que le da un dinamismo único.
Claro, no es un juego para quienes buscan una experiencia completa y pulida desde el primer día. Aquí hay bugs, limitaciones y repeticiones, pero también hay una base sólida que promete crecer. Con Ubisoft respaldando al pequeño equipo de desarrollo, es razonable esperar que el contenido se expanda y que los detalles se vayan puliendo con el tiempo.
RANK 3.5/5
Si lo que quieres es un roguelike accesible para entrar al género, quizá este no sea el indicado. Pero si ya disfrutas de los juegos de acción exigentes y te emociona la idea de participar en el crecimiento de un proyecto con mucho potencial, entonces entrarle desde ahora no es mala idea. Morbid Metal apunta a ser uno de los grandes de la acción en 2026 cuando salga completo, pero incluso hoy ya vale la pena probarlo si te gustan los juegos de dificultad, esquivas perfectas y combates llenos de adrenalina.
