Gaming Reviews | Code Vein II

Escribo esta reseña como alguien que es fan del primer Code Vein, y también seguidor de la franquicia God Eater. Cuando se me dio la oportunidad de reseñar el juego para Frames, no dudé ni un solo instante, ya que quería volver a ese mundo postapocalíptico, con las ruinas tras el cataclismo, y habitado por los Revenants y los Perdidos.

Especificaciones:

 

🖥️ Tarjeta gráfica: NVIDIA GeForce RTX 3050
⚙️ Procesador: Intel Core i5-10400F
🧠 RAM: 16GB
💾 Almacenamiento: 500GB SSD M.2
❄️ Refrigeración: Disipador por aire RGB
Fuente de poder: 500W 80+ PLUS

Cuál sería mi sorpresa que el juego que hoy nos ocupa, Code Vein II, por mucho que se llame igual y tenga un “II” como colofón, no es una secuela. Así es, señores: este juego no tiene relación alguna con la primera parte (ya los creadores lo han mencionado de manera oficial), ni de manera directa, indirecta o referencial. Son simplemente harina de otro costal: universos diferentes, personajes diferentes, mundos diferentes.

Lo que sí se hereda del primer juego es la jugabilidad, y muchas cosas que a continuación veremos.

Comenzamos

Agradecemos a Bandai Namco por habernos proporcionado la clave del juego para esta reseña.

Code Vein II se presenta como un nuevo inicio, un reboot disfrazado de secuela, que toma los cimientos del primer título y los coloca en un universo completamente distinto. Es como si alguien hubiera dicho: “¿Y si hacemos otro Code Vein, pero sin ataduras narrativas, con libertad total para inventar un nuevo mundo?” Y vaya que lo hicieron.

Antes de seguir, conviene aclarar algo importante: estamos frente a un soulslike en toda regla. Si no estás familiarizado con el término, aquí va la explicación rápida y sin rodeos: el combate se basa en ataques rápidos o fuertes, esquivas y bloqueos; los enemigos son agresivos y te castigan duro si te quedas quieto. Si mueres, pierdes la magia, los puntos de experiencia acumulados y también tus monedas. El mundo es abierto y se va desbloqueando conforme lo exploras, lo que invita a perderse entre ruinas y pasajes ocultos.

Gracias a los códigos de sangre, puedes cambiar tu estilo de juego, adaptando tu personaje a diferentes situaciones y enemigos. Y quizá lo más importante: muchos consideran a este tipo de juegos como “difíciles”, y Code Vein II lo es, aunque a su manera. No es imposible, pero sí exige paciencia, reflejos y la capacidad de aprender de cada derrota. En otras palabras, si pensabas que aquí ibas a pasear tranquilamente por un mundo postapocalíptico, mejor lleva casco, porque los Revenants no perdonan.

Historia


Code Vein II se sitúa en un futuro donde humanos y Revenants coexisten en un mundo al borde de la destrucción. Los Revenants, seres con habilidades vampíricas, han existido en las sombras de la historia humana desde tiempos antiguos. Un siglo atrás, su sociedad intentó sellar un fenómeno llamado The Resurgence, que transformaba a los vivos en monstruos sin mente. El ritual fracasó y dio origen a la amenaza conocida como Luna Rapacis, que acelera la corrupción de los Revenants hasta convertirlos en Horrors.

La premisa actual nos coloca en un futuro postapocalíptico donde la civilización está al borde del colapso. Para evitar que la historia se repita, tu misión es viajar en el tiempo y cazar a cinco héroes legendarios. Cada capítulo sigue la misma estructura: saltar a un momento clave del pasado, cumplir tareas específicas para ganarte la confianza de ese héroe, luchar junto a él, y luego regresar al presente para enfrentarte a su versión corrompida. Sobre el papel suena épico, pero en la práctica el juego nunca se aleja de esa fórmula rígida durante sus 30 a 40 horas de duración, lo que termina sintiéndose como relleno deliberado.

En lo personal, tomé notas mientras jugaba (como suelo hacerlo siempre que reseño un juego para Frames) intentando seguir el hilo de los eventos, los personajes y las conexiones entre pasado y presente. Sin embargo, la narrativa nunca terminó de encajar de manera clara o satisfactoria. Entre tanto viaje temporal, héroes corrompidos y escenas dramáticas, la historia se volvió más un rompecabezas confuso que una epopeya coherente. Al final, la propuesta narrativa no fue lo que esperaba ni lo que el juego parecía prometer.

El juego mantiene el lore base del mundo colapsado, pero parece haber tomado la decisión artística de contar una historia paralela o en otro rincón del mundo. Aunque la trama es interesante, como fan se echan de menos guiños o referencias directas a los eventos del primer juego. Se siente como una historia nueva en el mismo universo, pero sin esos “detalles” que conectan con la nostalgia del jugador.

Jugabilidad

Mecánicamente, Code Vein II cumple con lo que se espera de un soulslike: ataques ligeros y pesados, esquivas, parries y habilidades especiales. El sistema de Icor es quizá lo más distintivo, permitiendo infundir armas, potenciar a tu compañero y experimentar con ataques elementales. Hay diversión genuina en mezclar habilidades y probar combinaciones, y el sistema de compañeros funciona sorprendentemente bien: aquí los aliados no son simples adornos, sino que aportan con ataques a distancia y cuerpo a cuerpo de manera útil.

El problema es que casi cada combate se ve saboteado por la cámara. Grandes enemigos en espacios reducidos hacen que el ángulo se vuelva loco, se meta en las paredes o se acerque demasiado al personaje. Esto se vuelve frustrante porque las ventanas de vulnerabilidad al levantarse del suelo son demasiado largas, y con enemigos rápidos y combos múltiples es fácil quedar atrapado en un momento de mareo mortal sin oportunidad real de reaccionar; es un problema de diseño que persiste durante toda la aventura.

Los jefes deberían ser el plato fuerte, pero salvo excepciones como el combate contra Hero Zenon, la mayoría se sienten decepcionantes. Muchos repiten los mismos ataques de salto y combos cortos, y varios pueden ser “abusados” disparando flechas desde lejos mientras la IA avanza lentamente… o se queda quieta, permitiendo que los llenes de proyectiles sin resistencia. En muchos casos, el verdadero enemigo no es el jefe, sino la cámara y las ventanas de recuperación.

La gran diferencia respecto al primer juego es el cambio a un mundo abierto dividido en cinco regiones, tres de ellas amplias y llenas de dungeons opcionales y botín escondido. La exploración toma inspiración de Elden Ring y evita el tedio de tareas repetitivas estilo Ubisoft. El botín más valioso está fuera del camino principal, así que desviarse se siente recompensado. El viaje temporal añade un giro interesante, cambiando la colocación de enemigos y el estado del mundo según la era en la que estés. Y por suerte, el viaje rápido se desbloquea casi de inmediato.

Eso sí, la exploración se hace principalmente en motocicleta… y aquí es donde el juego necesita un mecánico urgente. Girar sin acelerar es lentísimo, los espacios estrechos son un suplicio, y hasta una piedra pequeña puede dejarte atorado y obligarte a despawnear y volver a invocar la moto. El drift reduce demasiado la velocidad y el planeador a veces simplemente no se despliega, causando muertes absurdas.

El diseño de niveles es promedio, similar al primer Code Vein. Nada tan traumático como la Catedral de la Sangre Sagrada, pero tampoco nada que sorprenda demasiado. Los dungeons opcionales reutilizan assets, aunque sus diseños son lo suficientemente variados para no sentirse como un copia y pega. Los calabozos principales sí ofrecen más secretos y amplitud.

En cuanto a armas, hay variedad: espadas dobles rápidas, rifles bayoneta, martillos pesados y grandes espadones. Lo interesante es que incluso dentro de la misma clase, los movimientos cambian. Por ejemplo, las Twin Fangs of the Lone Wolf y las VK Dual Blades son ambas espadas dobles, pero tienen cadenas de ataques distintas. Esto es un detalle que muchos otros soulslike no se toman la molestia de hacer.

Cada arma tiene cuatro ranuras de Formae (habilidades), y al llevar dos armas puedes equipar hasta ocho, lo que da margen para experimentar builds. Los Blood Codes y Blood Veils regresan, ahora llamados Jails, y hay suficiente variedad para probar estilos distintos.

El balance, sin embargo, sigue siendo un problema. Las armas pesadas golpean fuerte pero se sienten torpes, salvo que armes builds muy específicos. El tanque defensivo con escudo es lo más confiable, aunque los Heroes más poderosos pueden atravesar tu defensa como si fuera papel. Algunas Formae tienen animaciones largas y vistosas, pero sin hiperarmadura ni i-frames, cualquier golpe interrumpe tu acción, volviéndolas poco prácticas.

Por el lado positivo, las bayonetas finalmente reciben cariño: ahora usan balas en lugar de Icor y su daño ha sido mejorado al punto de que puedes eliminar jefes con la build adecuada. Los compañeros escalan bien hacia el final del juego: al inicio son algo inútiles, pero conforme subes tu Jail se vuelven más efectivos. Eso sí, los enemigos casi siempre te atacan a ti, así que no esperes que tu compañero tanquee por ti. Puedes “asimilarlos” para jugar solo y ganar buffs, pero en la mayoría de casos su apoyo en combate resulta más útil.

Gráficos

El estilo anime hace gran parte del trabajo aquí: los modelos de personajes lucen bien, los efectos son vistosos y la estética ayuda a disimular texturas más toscas. Sin embargo, se notan problemas de pop-in de texturas y cierta brusquedad en las transiciones de cinemáticas.

No puedo hablar de los gráficos sin mencionar uno de los peores aspectos del juego: la optimización y los problemas de rendimiento. El mayor enemigo de Code Vein II no son los Revenants ni los Horrors, sino los FPS. Incluso con una PC que supera los requisitos recomendados, rara vez se alcanzan los 40 FPS fuera de los recuerdos, y en peleas contra jefes es común que apenas llegue a 30 FPS. Esto se traduce en situaciones absurdas: presionar veinte veces el botón de ítem para que el juego lo registre, o levantarse lentamente tras un golpe mientras el enemigo ya está atacando de nuevo sin posibilidad de esquivar.

Leyendo opiniones de gente más técnica, se menciona que el título utiliza demasiado CPU en lugar de GPU. Y aunque mi computadora no es de última generación, ha corrido juegos más exigentes sin problema, lo que hace increíble que Code Vein II se arrastre de esta manera. Incluso usuarios con equipos mucho más potentes reportan que es imposible mantener 60 FPS estables. Se han documentado errores fatales, mensajes de Out of Memory y congelamientos que obligan a reiniciar el juego.

El rendimiento se vuelve especialmente problemático en escenarios con agua en movimiento, donde las caídas de frames son ridículas. En mi experiencia, el juego llegó a congelarse varias veces, obligándome a un reinicio forzado. Y si hablamos de sonido, el diseño tampoco ayuda: es funcional, pero poco inspirado, sin aportar la atmósfera que un título de este calibre debería tener.

Es tan grande la queja de los jugadores respecto a la optimización, que los desarrolladores ya anunciaron oficialmente que están trabajando en un parche que mejorará la estabilidad del juego, incrementará los frame rates y evitará las caídas de rendimiento. Es un reconocimiento directo de que el problema existe y afecta a la experiencia de la mayoría de jugadores, lo cual da un poco de esperanza de que en futuras actualizaciones Code Vein II pueda alcanzar el nivel técnico que su propuesta artística merece.

Dificultad

En Code Vein II la dificultad no se anda con rodeos: los enemigos golpean fuerte, rápido y sin dar tregua. Un solo ataque puede quitarte casi la mitad de la barra de vida, y quedar atrapado en cadenas de golpes es más común de lo que debería. El sistema de parry existe, pero resulta poco intuitivo; la ventana de ejecución es tan temprana que rara vez coincide con la animación del enemigo, lo que lo convierte en una mecánica frustrante más que en una herramienta útil.

Los rivales normales ya son bastante resistentes, y los jefes llevan esas molestias al extremo. No hay espacio para respirar: castigan cualquier error y parecen diseñados para que sus ataques siempre conecten, a menos que esquives con precisión milimétrica. Aquí los “panic rolls” no funcionan; mientras en otros soulslike puedes tener un segundo de respiro, en Code Vein II los enemigos encadenan varios ataques antes de que puedas volver a esquivar.

El hecho de que los monstruos no tengan un sistema de stamina hace que nunca se detengan. Si te enfocan, lanzan combos infinitos hasta que caes. Las armas pesadas sufren especialmente: los enemigos difíciles no se aturden con facilidad, y ni los ataques cargados ni los embates corriendo logran interrumpirlos. Da la sensación de que existe una barra invisible de resistencia que debes llenar, pero hacerlo es complicado y poco satisfactorio.

Algunos enemigos comunes incluso superan en dificultad a los propios jefes: combinan proyectiles veloces con embestidas letales, se teletransportan para perseguirte en espacios estrechos y, sin importar cuánto subas de nivel, siempre pueden eliminarte en dos golpes. Todo esto obliga a jugar ligero, con armas rápidas o a distancia, y dejar que el compañero reciba el agro mientras tú esquivas con dashes al estilo Bloodborne.

A diferencia del primer Code Vein, donde podías experimentar con builds y estrategias para superar obstáculos, aquí cada error se castiga sin piedad. Los compañeros apenas aportan daño o espacio para maniobrar, lo que hace que muchas peleas se sientan como un duelo en solitario. En mi caso, llegué a estar atascado en un jefe durante días, probando distintas configuraciones, subiendo de nivel y revisando guías, sin lograr avances significativos.

Los desarrolladores han prometido parches para ajustar el comportamiento de los enemigos, lo que da esperanza de que la dificultad pueda volverse más justa. Pero mientras tanto, la experiencia se siente más como un castigo constante que como un reto estimulante.

Contenido

Uno de los puntos más fuertes de Code Vein II es su creador de personajes. Es, sin exagerar, uno de los más detallados que he probado en un videojuego. Puedes pasar horas ajustando cada rasgo, cada accesorio y cada detalle estético hasta lograr exactamente lo que quieres. En mi caso, me di el lujo de recrear a Rumi de las Huntrix, y como puedes ver en las capturas que comparto en este artículo, el nivel de personalización es tan alto que prácticamente puedes dar vida a cualquier idea que tengas.

El mapa es amplio, dividido en cinco regiones, tres de ellas con zonas grandes llenas de dungeons opcionales y botín escondido. Aunque no alcanza la escala de un Breath of the Wild, sí toma inspiración de Elden Ring en su ciclo de exploración. Lo mejor es que evita el tedio de las tareas repetitivas estilo Ubisoft: los desvíos largos entre misiones principales suelen recompensarte con objetos valiosos, y el sistema de viaje temporal añade variedad al cambiar la colocación de enemigos y el estado del mundo según la era en la que estés. Además, el viaje rápido se desbloquea casi desde el inicio, lo cual es un alivio.

Tras superar el tutorial y las primeras horas, obtienes acceso a una motocicleta para moverte más rápido por el mapa. Al menos en teoría, porque en la práctica la moto necesita mucho trabajo: girar sin acelerar es desesperante, los espacios estrechos son un suplicio, y hasta una piedra diminuta puede dejarte atorado, obligándote a despawnearla y volver a invocarla. El drift reduce demasiado la velocidad y el planeador a veces simplemente no se despliega, causando muertes absurdas que rompen el ritmo de la exploración.

En cuanto a duración, terminar Code Vein II te llevará unas 35 horas si te concentras en la historia principal. Pero si tu objetivo es completarlo al 100%, explorando cada rincón y descubriendo todos los secretos, la cifra se eleva a unas 50 horas aproximadamente.

Lo Positivo

Aunque Code Vein II no sea una secuela directa, el juego logra sentirse fresco gracias a ideas mejor organizadas y una narrativa que apuesta por los viajes en el tiempo. En mi opinión, este recurso funciona bien dentro del universo y le da un aire distinto sin perder la esencia oscura y postapocalíptica que caracteriza a la saga.

El creador de personajes es vastísimo, probablemente uno de los más completos que he visto. La cantidad de accesorios, vestimentas, pupilas, peinados y detalles es tan grande que al inicio puede abrumar, pero con paciencia se convierte en uno de los puntos más fuertes del título. Literalmente puedes dar forma a casi cualquier personaje que imagines.

En cuanto a gráficas, cuando el juego corre bien, luce bastante sólido. El mapa y sus elementos mantienen coherencia con la dirección artística, y los NPC tienen esa estética anime tan característica. Eso sí, con cuellos largos y cabezas pequeñas que pueden parecer raros al principio, pero si te acostumbras, terminas encariñándote con ellos. Cuando la dirección artística acierta, realmente brilla.

Se nota el esfuerzo y detalle en menús, armas, ítems y en la presentación general. Todo tiene un aire elegante y cuidado. El mundo abierto, aunque no es gigantesco, resulta divertido y fácil de recorrer, sin llegar a abrumar. Es sencillo marcar un punto en el mapa y llegar hasta él, y algunas mazmorras están muy bien diseñadas, poniendo a prueba tu orientación y lógica.

La variedad de armas es otro acierto: desde rifles bayoneta hasta espadas dobles o grandes hachas, siempre hay algo nuevo que probar. Esto evita que el combate se vuelva monótono. Además, los NPC principales, especialmente los Héroes, reciben un desarrollo notable. Lou, Josee, Lyle, Holly y Zenon (¡mi favorito!) tienen escenas emotivas y misiones secundarias que enriquecen su personalidad, y hasta personajes secundarios como Craig logran dejar huella.

Lo Negativo

Aunque Code Vein II tiene buenas ideas, también arrastra varios problemas que afectan la experiencia.

El combate puede sentirse caótico en el peor sentido. Los enemigos cambian de comportamiento de manera abrupta: un momento están quietos y al siguiente aparecen encima de ti como si fueran parte de una película de terror. No se percibe como un sistema justo o basado en habilidad, sino como una lotería donde la IA decide tu destino.

Los mapas son enormes, pero están prácticamente vacíos. Son muy amplios y extensos, pero sin cosas interesantes que estén pasando. La sensación es que se diseñó un mundo gigantesco sin preocuparse por llenarlo de contenido, lo que convierte la exploración después de varias horas de juego, en un ejercicio de resistencia más que en una aventura.

Me gusta grindear, y en Code Vein II quise hacerlo, pero el subir de nivel se vuelve tedioso. Los enemigos suelen estar en grupos preparados para emboscarte,escondidos y esperando que pises a uno de ellos en los pies o en la cabeza; lo que convierte el farming en un castigo más que en progreso. 

El ritmo del juego es confuso. Aunque presume ser de mundo abierto, en realidad te obliga a seguir rutas específicas en un orden predeterminado. Es como que te dan libertad de explorar, pero con la condición de que vayas exactamente donde ellos quieren. Esa mezcla entre linealidad y mundo abierto termina siendo inconsistente.

Los jefes aparentan permitir libertad de armas, pero en realidad te obligan a usar estrategias específicas. También en un principio parece que las decisiones que tomas importan, pero al final, te das cuenta que es pura ilusión y tienes que hacer sí o sí, en algún momento, determinadas acciones y salvar a determinados personajes.

Y finalmente, los problemas técnicos fuera de los dungeons son un lastre constante. El rendimiento se desploma de manera dramática: pasar de 50 FPS a 23, o incluso 15, hace que tus peleas con los jefes sean todavía más frustrantes y desesperantes.

Conclusión

Code Vein II es un juego que intenta reinventarse con nuevas ideas, y aunque no sea una secuela directa, logra ofrecer momentos interesantes gracias a su creador de personajes, su dirección artística y la propuesta narrativa basada en viajes en el tiempo. Sin embargo, los problemas técnicos, el diseño de mapas vacíos y una dificultad que a menudo se siente injusta terminan afectando la experiencia general.

Es un título con mucho esfuerzo detrás, pero también con tropiezos importantes. Si eres fan del género soulslike y tienes paciencia para lidiar con problemas de rendimiento, enemigos hiperactivos y jefes que dictan tu estilo de juego, encontrarás cosas que disfrutar. Si no, probablemente te frustre más de lo que te emocione.

Radar-3-5

RANK 3.5/5

En resumen: Code Vein II es como esa moto que te dan al inicio del juego. Se ve genial, promete libertad… pero al final te pone el pie o hace que una piedrita en el camino te saque del camino.

Lo que sí puedo decir es esto: si eres un jugador hardcore de estilo Souls, alguien que disfruta sistemas complejos y no le importa que el juego se sienta áspero en los bordes, puede que valga la pena darle una oportunidad. Pero en cuanto a disfrute general, tu experiencia puede variar bastante.

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