¿Alguna vez has tenido una pesadilla recurrente? Un sueño que, por más años que hayan pasado, sigue regresando a tu inconsciente. Un miedo primitivo que desencadena una sensación de intranquilidad, incluso ahora que ya eres un adulto que solo le teme a la declaración de impuestos.
Little Nightmares materializa los miedos que sentimos al ser niños: ser tan vulnerables en un mundo que busca consumir nuestra inocencia para convertirnos en una máquina de producción con poco razonamiento. Lo curioso es que, incluso al convertirnos en esa misma pesadilla, el miedo nunca desaparece. Solo evoluciona. Es como cuando te burlabas de las señoras de la tercera edad preocupadas por sus arrugas, pero mientras más te acercas a esa etapa, entiendes que el envejecimiento es un recordatorio constante de nuestra mortalidad.
Tuve la oportunidad de disfrutar ambas entregas de Little Nightmares cerca de sus fechas de lanzamiento. Y cada vez que tengo la fortuna de revivirlas, inevitablemente mi mente regresa a ese punto donde no tenía idea de la vida y solo confiaba en que el mundo a mi alrededor me daría las respuestas con el tiempo.
Antes de continuar, quisiera agradecer a Bandai Namco, quienes nos compartieron una copia de Little Nightmares III, lo cual nos permite compartirles nuestra opinión sobre esta esperada entrega.
Comenzamos
Little Nightmares tuvo su primera entrega en 2017. Fue desarrollado por Tarsier Studios para consolas de octava generación y sorprendió con una propuesta de plataformas y rompecabezas, envuelta en una atmósfera inquietante. El juego utiliza elementos mundanos y les da un giro aterrador, presentando a un protagonista que, en su inocencia, va creciendo en un mundo corrupto que obliga a sus habitantes a comportarse como criaturas sin conciencia.
En esta ocasión, el desarrollo ha quedado completamente en manos de Supermassive Games, quienes ya habían co-desarrollado la segunda entrega. Además, está previsto contenido post-lanzamiento que complementará la historia en el futuro.
Historia
Low y Alone se encuentran atrapados en La Espiral, un mundo donde las pesadillas se vuelven realidad. Low, con un peinado tipo dreadlock, está encerrado en una habitación a la que su mente lo arrastra constantemente, como si fuera un recuerdo de inseguridad, un sueño recurrente en el que solo desea escapar y volver a casa. Alone, por su parte, viste un atuendo que recuerda al de un piloto de avioneta y lo acompaña con su llave inglesa, símbolo de su ingenio. Ambos deberán cooperar para escapar de las pesadillas que parecen decididas a atraparlos… o algo mucho peor.
La historia, como en entregas anteriores, es en apariencia muy sencilla: protagonistas jóvenes que deben huir de lugares, situaciones e incluso criaturas aterradoras que quieren capturarlos o devorarlos. Si bien en esta ocasión contamos con un modo cooperativo en línea, las entregas pasadas ya habían introducido más de un personaje por juego, por lo que esta evolución —tener compañía durante toda la aventura— era un paso natural.
Aunque comparte muchas cualidades con los juegos anteriores —como los jefes a evitar, las persecuciones tensas y los variados escenarios—, siento que al estar tan desconectada de los eventos previos y no contar con momentos tan impactantes, la historia se percibe ligeramente menos potente. Aun así, sigue ofreciendo escenas inquietantes y muy bien logradas, aunque no alcanzan el nivel grotesco y memorable de algunas secuencias de la primera y segunda entrega que, incluso hoy, todavía tengo presentes.
Jugabilidad
Little Nightmares III propone un cambio radical en su jugabilidad al incluir, de forma nativa, una aventura cooperativa en línea. Esto significa que cada nivel está diseñado con secciones en las que ambos personajes tienen un papel fundamental.
El núcleo de la experiencia sigue siendo el de un juego de plataformas con desplazamiento lateral, aunque con cierta profundidad, sin llegar a convertirse en una experiencia tridimensional completa. Los rompecabezas continúan siendo una parte esencial del gameplay, y se complementan con secciones de persecución y sigilo que refuerzan la atmósfera de survival horror que el juego busca transmitir.
Para darle mayor variedad a la cooperación, el equipo de desarrollo incluyó habilidades exclusivas para cada personaje. En el caso de Low, contamos con un arco que puede disparar flechas para presionar botones o cortar cuerdas frágiles. Alone, por su parte, utiliza una llave inglesa que le permite participar en combates, interactuar con ciertos objetos y destruir paredes específicas.
Además, se introducen algunos objetos “nuevos” que amplían las posibilidades de exploración. Por ejemplo, la sombrilla permite flotar con la ayuda de corrientes de aire, facilitando aterrizajes suaves o el acceso a plataformas elevadas. También regresa la linterna —ya vista en entregas anteriores—, que en esta ocasión tiene un uso más enfocado en la exploración de zonas oscuras. Finalmente, un objeto adicional en forma de muñeco nos permite modificar la perspectiva del nivel dentro de un rango limitado, siendo crucial para resolver ciertos rompecabezas y avanzar en la historia.
Gráficos
Si vienes de la entrega pasada, notarás que este juego mantiene una calidad gráfica bastante similar. El diseño de personajes y escenarios, aunque realizado por un nuevo equipo de desarrollo, conserva la misma esencia visual que hizo tan distintiva a la saga desde el principio.
Aquí no encontrarás un salto gráfico impactante. Al estar pensado para lanzarse en las mismas plataformas que recibieron la primera y segunda entrega, no hay un cambio sustancial en aspectos como la iluminación o el nivel de detalle de los entornos. Sin embargo, en PC se ofrece la posibilidad de jugar hasta a 240 FPS, lo que puede mejorar significativamente la fluidez y la experiencia general.
Lo que sí destaca es la dirección de arte. En esta ocasión, los niveles adoptan una paleta de tonos más arenosos, lo cual ayuda a diferenciar visualmente esta entrega de las anteriores y le da una identidad propia, sin perder el estilo perturbador característico de Little Nightmares.
Dificultad
La dificultad de este título puede resultar engañosa. En lo que respecta a los combates y persecuciones, creo que serán bastante accesibles para la mayoría de jugadores. El juego suele darte un margen de tiempo generoso para derribar enemigos o escapar de las pesadillas, y con unos tres intentos en la mayoría de los casos, es probable que domines cada sección sin mayor problema.
Por otro lado, si tu intención es jugar en solitario, los rompecabezas tampoco presentan una dificultad elevada. Aunque podrías detenerte un poco más en algunos puntos, la inteligencia artificial que controla al segundo personaje es bastante competente, por lo que rara vez representa un obstáculo.
En cambio, si decides compartir la experiencia con una amistad en el modo cooperativo, algunos rompecabezas incrementan su dificultad ligeramente, ya que requieren mayor coordinación entre ambos jugadores. Sin embargo, en general, el juego no busca frustrar al jugador, sino mantener un flujo constante que priorice la atmósfera y la narrativa por encima del reto.
Contenido
El juego es bastante corto, aunque se mantiene en línea con la duración de entregas pasadas. Puedes completarlo en aproximadamente 6 a 8 horas, dependiendo de cuánto tiempo te tome resolver algunos acertijos o cuántas veces repitas ciertas persecuciones o enfrentamientos.
Además de los objetivos principales, el juego incluye algunos coleccionables: muñecas ocultas en habitaciones alejadas y figuras que pueden romperse. Aunque por ahora no parecen tener una relevancia directa en la historia, añaden un elemento de exploración que incentiva la rejugabilidad y premia a quienes se toman el tiempo de examinar cada rincón del entorno.
También es importante considerar que se ha anunciado contenido adicional (DLC) para los próximos meses, el cual expandirá la historia. Así que, en caso de adquirir la versión Deluxe del juego, tendrás más contenido del mundo de Little Nightmares III por descubrir.
Lo positivo
A pesar del cambio de estudio, se nota el entusiasmo de Supermassive Games por la franquicia. Han logrado mantener la atmósfera que ha caracterizado a Little Nightmares, al mismo tiempo que introducen nuevas ideas que encajan perfectamente con La Espiral y con la jugabilidad que uno espera de la saga.
Los rompecabezas siguen siendo ingeniosos. Creo que, si hubiera jugado toda la aventura en cooperativo, habría tenido muchos más problemas para avanzar, lo cual es positivo, ya que demuestra que la colaboración agrega una capa de complejidad sin arruinar la experiencia. Aun jugando solo, el diseño está tan bien pensado que ninguno de los personajes se siente relegado o innecesario.
Los nuevos enemigos, aunque no me inspiraron el mismo nivel de temor que los más memorables de la franquicia, sí logran inquietar, especialmente durante las persecuciones, donde la tensión está bien manejada.
Las habilidades nuevas y la posibilidad de jugar en cooperativo aportan opciones interesantes, como una mayor verticalidad en los niveles gracias al uso del parasol, o secciones de combate breves pero intensas, donde cada herramienta tiene su momento.
Lo negativo
Aunque el multijugador en línea es una adición bienvenida, es una lástima que se haya limitado únicamente a esa modalidad. Tal vez en PC hubiera sido más complicado implementar, pero en consolas habría encajado perfectamente la opción de controlar al segundo personaje con un mando adicional, incluso con pantalla dividida si fuera necesario.
Si bien Supermassive Games se esforzó en recrear la atmósfera tan icónica de la saga con nuevos protagonistas, se extraña un poco el toque del equipo original, especialmente en el diseño de criaturas grotescas y memorables. También noté que algunas persecuciones resultan menos tensas o impactantes en comparación con las que vivimos en entregas anteriores.
Otro aspecto que me molestó en ciertos niveles fue la profundidad del escenario. En ocasiones me costaba identificar con precisión si estaba por saltar en el lugar correcto, y, combinado con algunas hitboxes poco permisivas, esto llegó a ser ligeramente frustrante y rompía un poco el ritmo de juego.
Por último, quiero mencionar que algunas habilidades se sienten un poco desperdiciadas. La sombrilla, por ejemplo, solo está disponible en una sección corta, lo que me pareció una oportunidad desaprovechada. Sin embargo, posiblemente se hizo así para no romper la secuencia y ritmo de los niveles posteriores.
Conclusión
Little Nightmares III es una secuela más que competente. Supermassive Games aún tiene camino por recorrer, pero va por el sendero correcto al recrear, con su propio estilo, la atmósfera que impactó en 2017. Las ideas presentadas en esta entrega son bienvenidas y coherentes con el mundo, y aunque en ocasiones se sienten un poco desaprovechadas, no resultan fuera de lugar. Una aventura con una espiral de emociones constante.
Quedaré a la espera de lo que el equipo quiere lograr con el contenido adicional y de cómo continuará la historia de Low y Alone, o incluso de conocer más sobre su pasado.
RANK 4/5
De regreso al mundo de las pesadillas menos insignificantes.
