Gaming Reviews | Vacanauta

Vacanauta

Hubo una época —no tan lejana— en la que las caricaturas podían hablar de lo que fuera: vacas que luchaban contra pollos, superhéroes que lloraban sin motivo, e incluso alienígenas que robaban animales en medio de la noche. Era un humor caótico, inocente y bizarro al mismo tiempo. Crecimos entre canales que nos enseñaron que la lógica podía quedarse en casa mientras nosotros reíamos frente a una pantalla llena de colores chillones y personajes que mugían con orgullo.

Y Vacanauta, el nuevo juego de SpaceBoy, parece venir directamente de esa era perdida. Desde el primer momento en que una vaca con casco espacial pisa la pantalla, sabes que no estás ante un título cualquiera: es una carta de amor a esa infancia en la que lo absurdo tenía sentido. Su estética caricaturesca, con animaciones que parecen sacadas de un VHS rescatado del 99, logra capturar esa energía desenfrenada de series como Cow and Chicken o Rocko’s Modern Life.

Antes de comenzar esta reseña quiero agradecer al equipo de SpaceBoy por haberme proporcionado acceso temprano a este juego permitiéndome traerles estas lineas. 

Vacanauta
Vacanauta

Quiero comenzar hablando de su estética caricaturesca; con animaciones que parecen sacadas de un VHS rescatado del 99, logra capturar esa energía desenfrenada de series como Cow and Chicken o Rocko’s Modern Life. Y hay algo genuinamente entrañable en ver a un bovino convertirse en explorador galáctico. No solo por el contraste —una vaca en el espacio ya es comedia pura—, sino porque evoca esa imaginación sin límites que muchos tuvimos de niños.

Incluso hay momentos que parecen guiños directos a The Legend of Zelda: Majora’s Mask, especialmente al famoso episodio del Rancho Romani, cuando los extraterrestres intentaban robar las vacas. Vacanauta toma ese recuerdo, lo convierte en un chiste cósmico y lo pinta con humor lácteo y rayos alienígenas.

¿De qué trata?

Vacanauta apuesta por una jugabilidad sencilla, pero de esa que funciona porque sabe engancharte. Es el tipo de diseño que te hace decir: “Ok, solo una partida más.”
Tiene esa esencia tipo Tetris, donde lo simple se convierte en un reto constante.

Tomas control de una nave pilotada por una vaca, y tu misión es abducir diferentes aliens que aparecen flotando en pantalla. Pero ojo, no es solo jalar por jalar:

• Si abduces aliens del mismo tipo, obtienes más puntaje

Como en un buen puzle, hacer cadenas y mantener la consistencia te recompensa con combos que se sienten muy satisfactorios. Es ese pequeño “clic” mental del que Tetris es maestro.

• Pero cuidado… algunos aliens NO debes abducirlos

Si te equivocas y tomas a los que están prohibidos, bloquean la entrada de tu nave, haciéndote perder tiempo valiosísimo.
Y aquí el tiempo es oro: si te atrasas demasiado, la partida se te escapa de las manos.

El concepto es directo, pero efectivo. Después de un par de rondas, ya estás intentando superar tu propio puntaje y mantener el ritmo perfecto sin tapar tu entrada.

Vacanauta
Vacanauta
Vacanauta
Vacanauta
Vacanauta
Vacanauta

Una de las cosas más divertidas es que el juego incluye una especie de registro o “enciclopedia galáctica” donde puedes ver todas las especies de aliens que has abducido, algo así como un zoológico espacial.
Cada nuevo descubrimiento se siente como coleccionar tarjetas o criaturas en los noventas —esa sensación de ver tu colección crecer poco a poco le da al juego un toque extra de encanto. También está la tienda la cual te permitirá desbloquear diferentes aspectos de tu nave. 

Vacanauta
Vacanauta

Conclusión

Vacanauta no pretende ser un juego gigantesco ni épico. Sabe lo que es y lo aprovecha: un título casual con humor, nostalgia y un estilo que te recuerda esas tardes de caricaturas y juegos simples pero memorables.

Sin embargo, al ser un juego «gratuito», también tiene sus desventajas.
La principal es que los anuncios rompen totalmente el ritmo. Me pasó varias veces: estaba súper concentrado, encadenando combos… y zas, anuncio en pantalla. El momento se corta de golpe. Incluso hubo una ocasión en la que simplemente cerré el juego y no regresé hasta que me acordé más tarde.

Aun así, su encanto está ahí:

La vibra de caricatura de los 90, el guiño nostálgico a esas historias de aliens y vacas, además de un loop de juego que, cuando fluye sin interrupciones, es realmente adictivo

Al final, cuando estás dentro del ritmo, te deja con ese pensamiento que solo los buenos puzzles logran:

“Va… una partida más.”

Radar-3

RANK 3/5

Ojalá SpaceBoy siga dándole soporte, afinando detalles y expandiendo este universo tan peculiar, porque honestamente, tiene todo para crecer. Por ahora, solo queda disfrutar el desorden intergaláctico… y recordar que siempre hay tiempo para una última abducción.

Contenido Relacionado:

Scroll al inicio