Cine Reviews | Enzo

Enzo

La valentía que requiere ir en contra de todos los valores con los que has sido criado durante toda la vida es algo que pocas veces se analiza. Al menos no cuando no congeniamos con dicha decisión. Claro, si vemos a alguien ser resiliente ante lo que consideramos malo, lo aplaudimos; pero si esa resiliencia no va a favor de nuestras creencias, es muy posible que discriminemos esa forma de pensar. Enzo muestra la resiliencia de un joven que lucha por encontrar su camino en la vida.

Antes de continuar, quisiera agradecer a Cine Canibal por la invitación a esta función, la cual nos permite compartirles esta reseña.

A sus 16 años, Enzo trabaja como aprendiz de albañil en una casa en construcción, aunque sus compañeros y su jefe lo consideran más un estorbo que alguien con talento. En un momento de frustración, su jefe decide hablar con los padres del joven para determinar si ese empleo es realmente su mejor opción. Es en este viaje donde descubrimos la realidad de Enzo: forma parte de una familia burguesa que podría fácilmente proveerle de cualquier oportunidad o comodidad.
Es aquí cuando Enzo revela que disfruta trabajar y que ha sido su decisión seguir en ese oficio, aunque sus padres busquen otras opciones para su futuro. Enzo luchará por este sueño incomprendido, aún más cuando conozca a alguien cuya compañía se volverá algo verdaderamente preciado.

Enzo, una película francesa y un drama del estilo coming of age, aborda temas sensibles como la guerra en Ucrania, la importancia de las relaciones interpersonales durante la adolescencia, las expectativas sobre tener una carrera o un empleo prestigioso, y la sexualidad.

La película se siente mundana en el mejor sentido: busca transmitir las inseguridades de un adolescente que decide no seguir los pasos de sus padres. Aun teniendo la posibilidad de dedicarse a otra cosa, Enzo prefiere un trabajo que le brinde una sensación de pertenencia y estabilidad.

Aunque la relación de amistad entre Enzo y Vlad se convierte en el centro de los conflictos para ambos, esta se siente algo apresurada, ya que la película dedica bastante tiempo a construir el contexto del protagonista. Por ello, se echa en falta una mayor profundidad en sus interacciones. Del mismo modo, hay personajes que no logran salir del cliché, como los padres de Enzo: el padre, incapaz de aceptar las decisiones de su hijo y constantemente molesto por ello; y la madre, que parece simplemente solapar cualquier acción del joven.

Si disfrutas las películas que retratan realidades ajenas, que abordan temas sensibles sin conformarse con una conclusión simple o complaciente, o si sueles empatizar con protagonistas jóvenes en busca de su propio camino —especialmente dentro del espectro LGBT+—, te recomiendo ver Enzo, una película que, sin duda, te hará reflexionar.

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