En 2016, cuando apenas estaba por introducirme de lleno en la industria, tuvimos el primer teaser de la Nintendo NX, el proyecto que posteriormente conoceríamos como Nintendo Switch. Ya por ese entonces se rumoreaba que sería una consola híbrida, lo que generaba tanto expectación como escepticismo entre el público. Claro que tener una consola para llevar a todos lados nuestros juegos era increíble, pero también hacía pensar si la potencia sería suficiente.
Cuando salió este teaser, tuvimos una selección de títulos muy curiosos. Entre ellos, el que más logró destacar fue The Elder Scrolls V: Skyrim. Quienes ya lo habían probado sentían curiosidad por ver qué llegaría a la consola para el año de lanzamiento. Yo, por mi lado, conocí la saga por primera vez gracias a este anuncio, así que me interesé de inmediato por uno de los mejores mundos abiertos hasta la fecha.
Este fue el segundo mundo abierto que jugué y, aunque no logró cautivarme, ciertamente me impresionó la cantidad de contenido que tenía. Podía pasar horas explorando y encontraba misiones y secretos por todos lados: un mapa gigantesco y muchas opciones de personalización.
Realmente entiendo el hype por The Elder Scrolls VI, pero parece que ese proyecto todavía va para largo, a pesar del tiempo que ya lleva en desarrollo. Y aunque mi primer acercamiento a la saga fue con Skyrim, ahora tuve la oportunidad de regresar a Tamriel para conocer una de las entregas que lo precedieron: The Elder Scrolls IV: Oblivion.
Después de tantos años, resulta curioso volver a una entrega que, aunque en su momento quedó opacada por el enorme impacto de Skyrim, sentó muchas de las bases que terminarían definiendo la experiencia de la saga. Ahora, con Oblivion Remastered, Bethesda busca llevar nuevamente esta aventura a una nueva generación de jugadores, incluyendo a quienes, como yo, conocieron la franquicia a través de Skyrim.
Antes de continuar, quisiera agradecer a Bethesda Latam, quienes nos proporcionaron el código para compartirles esta reseña de The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered en Nintendo Switch 2.
Comenzamos
En 2006 tuvimos la cuarta entrega principal de The Elder Scrolls, un RPG occidental desarrollado por Bethesda Game Studios. Después del aclamado Morrowind, Oblivion se convirtió en uno de los juegos de rol más importantes y aclamados de su generación. Este lanzamiento fue seguido por Skyrim, que se convertiría en uno de los principales referentes del mundo abierto y en uno de los mayores éxitos comerciales de Bethesda.
Aunque en el E3 de 2018 tuvimos el teaser de revelación de The Elder Scrolls VI, desde entonces no hemos recibido demasiadas noticias al respecto ni una ventana de lanzamiento para dicho título. Es por esto que el anuncio de Oblivion Remastered logró llamar bastante la atención, al tratarse del primer lanzamiento de la saga principal en años, más allá de las múltiples versiones de Skyrim para nuevas generaciones.
Otro punto a destacar es que, a pesar de llevar el nombre de remaster, incluye distintos tipos de mejoras que dan la sensación de estar ante un trabajo cercano al nivel de un remake 1:1, especialmente por la renovación visual y los cambios realizados sobre la experiencia original.
Historia
En el año 433 de la Tercera Era, nosotros, un habitante del continente de Tamriel, nos encontramos encarcelados en una mazmorra cuando el rey Uriel Septim VII, al vernos cara a cara, nos confiesa que hemos formado parte de sus sueños, sueños premonitorios en los que seremos una pieza clave en su muerte y en los acontecimientos que están por suceder. Con la promesa de ser liberados para cumplir el destino que el rey visualizó, nos adentramos en una sala secreta ubicada dentro de la fortaleza en la que nos encontrábamos.
Aunque protegido por sus guardaespaldas y por nosotros como último recurso, el rey nos entrega el Amuleto de los Reyes antes de ser asesinado por la Orden del Amanecer Mítico (Mythic Dawn), un culto que adora a Mehrunes Dagon. Con la prueba de su linaje y la información que nos confía uno de sus guardaespaldas, descubrimos que el rey tiene descendencia oculta en el reino. Martin, un sacerdote que habita en la ciudad de Kvatch, es aquel hijo ilegítimo que desconoce su verdadero linaje.
Es durante el camino para encontrarlo cuando descubrimos que los portales hacia Oblivion, el reino de Mehrunes Dagon, están abriéndose por todo Cyrodiil, dando inicio a una invasión. Martin ve cómo su fe comienza a flaquear ante la calamidad que está cayendo sobre su ciudad, pero finalmente decide seguir al protagonista en un viaje que cambiará el destino del continente.
Lo interesante de Oblivion no es solamente la magnitud de la amenaza, sino la forma en la que el juego consigue involucrarte en ella. Comenzamos como un simple prisionero que, en teoría, no tiene ninguna relación con los acontecimientos que están sucediendo, pero terminamos teniendo un papel fundamental para evitar que Tamriel caiga ante la invasión de los Daedra. Desde el principio queda claro que estamos en un mundo donde las cosas pueden cambiar rápidamente: las ciudades están siendo atacadas, el Imperio se encuentra en una situación complicada y cada vez aparecen más portales hacia Oblivion.
A pesar de esto, la historia principal no se siente como una carrera constante por salvar el mundo. Los portales están ahí y la amenaza es evidente, pero el juego nunca te obliga a seguir inmediatamente con la misión principal. Puedes detenerte para explorar, ayudar a los habitantes de Cyrodiil, unirte a los diferentes gremios o simplemente recorrer el mapa en busca de algo que llame tu atención.
Y es precisamente aquí donde Oblivion encuentra uno de sus mayores atractivos. Conforme avanzas por este vasto mapa, te das cuenta de que hay una enorme cantidad de cosas por hacer. Puedes comenzar una misión secundaria pensando que solamente te tomará unos minutos y terminar dedicándole varias horas. En ocasiones incluso puedes llegar a olvidar cuál era tu objetivo principal porque encontraste algo mucho más interesante que hacer en el camino.
Las misiones secundarias también ayudan a darle mucha más personalidad al mundo. Puedes encontrarte con personajes que tienen sus propios problemas, formar parte de diferentes gremios, involucrarte en conflictos entre distintas facciones o simplemente descubrir alguna situación extraña mientras recorres una ciudad. Muchas de estas historias son completamente independientes de la trama principal, pero están tan bien integradas en el mundo que pueden terminar siendo igual o incluso más memorables.
Además, esta libertad hace que la experiencia sea diferente para cada jugador. Mientras algunos pueden concentrarse en cerrar los portales de Oblivion y seguir la historia de Martin, otros pueden pasar horas explorando mazmorras, completando misiones de los gremios o simplemente recorriendo Cyrodiil. El juego constantemente te da razones para desviarte del camino y, en muchas ocasiones, esos desvíos terminan siendo lo más entretenido de la aventura.
Por eso considero que la historia de Oblivion no se limita únicamente a detener la invasión de Mehrunes Dagon. La verdadera gracia está en la forma en la que el juego consigue convertir a nuestro personaje en parte de un mundo mucho más grande. Comenzamos como un prisionero desconocido y terminamos involucrados en acontecimientos que pueden cambiar el destino de todo Tamriel, pero el camino para llegar hasta ahí depende completamente de nosotros.
Jugabilidad
Apenas comenzamos nuestra aventura en el mundo de Oblivion, se nos ofrece una amplia variedad de razas y opciones de personalización. Cada una cuenta con distintas habilidades, ventajas y desventajas determinadas por sus características. Durante las primeras horas también tendremos la posibilidad de cambiar algunos aspectos de nuestro personaje, al igual que su clase. Cada clase cuenta con diferentes atributos y habilidades que pueden favorecer distintos estilos de combate.
Al dormir podremos subir de nivel y mejorar nuestros atributos, por lo que dependerá de nosotros decidir cuáles queremos priorizar según la forma en la que estemos jugando.
El combate no tiene la fluidez ni la espectacularidad de un RPG moderno. Golpear, lanzar hechizos o utilizar el arco puede sentirse algo tosco en ocasiones. Elegir cuándo atacar, cuándo huir, cuándo utilizar una poción o cuándo escondernos puede marcar la diferencia.
Y aunque no sea el sistema de combate más vistoso, tiene algo que considero importante: coherencia. Si perdía, normalmente era porque había tomado una mala decisión o no estaba preparado para el enfrentamiento. Si ganaba, sentía que era gracias a la forma en la que había jugado y no porque una cinemática o una situación predeterminada hubiera solucionado el problema por mí.
Una de las cosas que más disfrutables fue el sistema de sigilo. No es perfecto, pero tiene mucho encanto. El juego no siempre te hace sentir que estás realizando una infiltración perfecta; eres tú quien tiene que confiar en lo que está sucediendo a tu alrededor. Sentí que realmente estaba infiltrándome en una propiedad, en lugar de resolver un rompecabezas con indicadores que me dijeran cuándo estaba oculto.
Otra cosa que se agradece es cómo el mundo reacciona a nuestras acciones. Si robamos, podemos terminar siendo buscados por las autoridades. Si ayudamos a determinados personajes, nuestra relación con ellos puede cambiar. Las ciudades tienen su propio ritmo y muchos personajes cuentan con rutinas, conversaciones entre ellos que no necesariamente nos involucran y pequeñas actividades que continúan aunque nosotros no estemos presentes.
Claro, todo esto viene acompañado de sus propios fallos. A veces un NPC puede repetir la misma frase varias veces seguidas o caminar de una manera completamente extraña. Hay momentos que te marcan sin que el juego los prepare para ti.
Volver a este juego hoy en día no se siente únicamente como un ejercicio de nostalgia. También es una oportunidad para redescubrir qué hacía tan especiales a los RPG de aquella época.
El juego es un recordatorio de por qué Oblivion fue tan importante, pero también funciona como una experiencia completa por sí misma. Si te dejas llevar por todo lo que ofrece, es muy fácil terminar perdiéndote durante horas en sus bosques, sus gremios, sus decisiones y todas esas pequeñas historias que no necesariamente aparecen en la misión principal, pero que terminan quedándose contigo mucho después de apagar la consola.
Gráficos
El remaster en Nintendo Switch 2 cumple con lo que promete: una experiencia que conserva la esencia del original, pero con una calidad gráfica actualizada. Debo decir que los personajes no se ven particularmente bien, aunque esto no se debe a una deficiencia del hardware, sino principalmente al diseño de sus rostros, algo que puede atribuirse más a los años que han pasado desde el lanzamiento original. Por momentos pueden resultar inquietantes y, en otros, simplemente cumplen con el objetivo de representar a personajes poco agraciados dentro de un mundo medieval fantástico.
Lo que sí resulta bastante agradable a la vista son los paisajes, la arquitectura y las criaturas. La iluminación también juega un papel muy importante en la experiencia visual y ayuda bastante a darle una mayor profundidad al mundo.
Lamentablemente, el rendimiento no acompaña del todo a la experiencia, al menos en las secciones abiertas, donde constantemente se presentan caídas de rendimiento. En las zonas más cerradas el comportamiento suele ser más estable, aunque sí llegué a tener algunos momentos que, estoy seguro, fueron errores o glitches, ya que al reiniciar o atravesar una puerta el problema desaparecía. En algunas ocasiones el rendimiento llegaba a caer considerablemente, incluso por debajo de los 15 fps.
A pesar de estos problemas, hay que reconocer el trabajo realizado en el apartado visual. Oblivion Remastered no intenta destruir todo lo que conocíamos del juego original para reconstruirlo desde cero. La intención parece ser conservar su identidad y actualizarla para que pueda lucir acorde con los estándares actuales.
Lo primero que noté fue la iluminación. Ya no tenemos esa imagen más plana que podía encontrarse en la versión original. Ahora los atardeceres, las sombras y la niebla ayudan mucho más a crear una atmósfera.
Los modelos de los personajes también recibieron mejoras importantes, aunque conservan buena parte de su diseño original. Las caras siguen teniendo ese aspecto extraño tan característico de Bethesda, pero ahora cuentan con mejores detalles en la piel, el cabello y la ropa. No estamos ante personajes que puedan competir con los modelos más recientes del género, pero el resultado es suficiente para que se sientan mucho más integrados en el mundo.
Donde realmente considero que Oblivion Remastered destaca es en sus paisajes. Caminar por Cyrodiil puede convertirse en una experiencia por sí sola. Los bosques se sienten más densos, las ciudades cuentan con mayor profundidad visual y las ruinas transmiten mucho mejor esa sensación de estar explorando lugares que llevan siglos abandonados.
También hay que destacar el agua, que recibió una mejora bastante evidente respecto a la versión original. Ahora resulta mucho más convincente y ayuda a que los diferentes entornos se sientan menos artificiales.
Hay texturas y animaciones que todavía recuerdan bastante al juego de 2006 y, de vez en cuando, podemos encontrarnos con algún NPC moviéndose de una manera bastante extraña. Sin embargo, considero que estos detalles no afectan demasiado la experiencia visual. El verdadero problema se encuentra en el rendimiento, especialmente cuando recorremos las zonas abiertas de Cyrodiil.
El apartado gráfico consigue hacer algo que considero importante para una remasterización: mejorar la experiencia sin perder la identidad del juego original. Los cambios en iluminación, escenarios, personajes y efectos hacen que regresar a Cyrodiil resulte mucho más agradable visualmente, mientras que los pequeños detalles que recuerdan al título de 2006 mantienen parte de su personalidad.
Oblivion Remastered no busca ser únicamente una demostración técnica. Su objetivo es recuperar un mundo que ya conocíamos y darle una apariencia más acorde con la actualidad. Y aunque el rendimiento en Nintendo Switch 2 podría ser mucho mejor, especialmente en las zonas abiertas, el resultado visual sigue siendo uno de los aspectos más destacados de esta nueva versión.
Dificultad
La dificultad en Oblivion Remastered no es de esas que te gritan en la cara con jefes imposibles o enemigos con estadísticas exageradas. Es más silenciosa y depende mucho de qué tan bien conozcas el mundo y las herramientas que tienes disponibles. Aquí no siempre se trata de conseguir el mejor equipo, sino de entender las reglas del juego y aprender a utilizarlas a tu favor.
Aquí no siempre puedes ir directamente contra los enemigos. Cada enfrentamiento puede complicarse si no estás preparado, y esto hace que incluso los combates más sencillos puedan tener momentos interesantes.
Una mecánica que sigue destacando es el escalado de nivel de los enemigos. Muchos enemigos y encuentros cambian dependiendo del nivel de nuestro personaje. Esto puede ser positivo porque permite que la aventura mantenga cierto nivel de desafío conforme avanzamos, pero también puede jugar en nuestra contra si no desarrollamos correctamente al personaje.
Oblivion te da las herramientas, pero no siempre te dice cómo utilizarlas. Si cometes un error, tienes que asumir las consecuencias y buscar otra manera de resolver el problema. Si sobrevives, es porque aprendiste de la situación y supiste aprovechar tus recursos.
En una época en la que la dificultad muchas veces se traduce simplemente en enemigos con más vida o daño, Oblivion Remastered consigue que buena parte del desafío venga de la preparación y de la manera en la que utilizamos las diferentes mecánicas. No siempre es un juego difícil, pero sí puede castigarte cuando te confías.
Contenido
Si hay algo que resulta difícil cuestionarle a Oblivion Remastered, es la cantidad de contenido que ofrece. Incluso dejando de lado la historia principal, hay una enorme cantidad de actividades que pueden mantenerte jugando durante decenas de horas. Y lo mejor es que gran parte de este contenido no se siente como simples tareas colocadas para rellenar el mapa.
La aventura principal es solo una pequeña parte de todo lo que podemos encontrar en Cyrodiil. Tenemos los diferentes gremios, misiones secundarias, mazmorras, cuevas, ruinas, fuertes, portales de Oblivion y una gran cantidad de lugares que podemos descubrir mientras exploramos. Incluso algunas de las mejores historias del juego aparecen completamente alejadas de la campaña principal.
Los gremios son probablemente uno de los mejores ejemplos de esto. Podemos unirnos al Gremio de Guerreros, el Gremio de Magos, el Gremio de Ladrones y la Hermandad Oscura, cada uno con sus propias líneas de misiones y personajes. No se sienten como simples actividades adicionales, sino como pequeñas campañas que pueden terminar ocupando varias horas de nuestro tiempo.
También tenemos una gran cantidad de actividades más pequeñas. Podemos comprar una casa, mejorar nuestro equipo, aprender hechizos, practicar alquimia, robar, explorar mazmorras o simplemente recorrer el mapa sin tener un objetivo concreto. Incluso leer algunos de los libros que encontramos por Cyrodiil puede llevarnos a descubrir historias y detalles sobre el mundo que no conoceríamos de otra manera.
Los portales hacia Oblivion también forman una parte importante de la aventura. Aunque pueden llegar a sentirse repetitivos después de visitar varios, funcionan como una buena fuente de exploración y nos permiten conseguir nuevos objetos, enfrentarnos a diferentes Daedra y conseguir materiales útiles.
Y precisamente por toda esta cantidad de contenido es muy fácil perder el rumbo. Puedes comenzar el juego con la intención de avanzar directamente en la historia principal y terminar varias horas después haciendo cualquier otra cosa. Tal vez entraste a una cueva por curiosidad, encontraste una misión en el camino, decidiste ayudar a un personaje y terminaste formando parte de un gremio. Cuando finalmente recuerdas que tenías una misión principal pendiente, probablemente ya hayas hecho otras diez cosas.
Esto puede ser uno de los mayores atractivos de Oblivion, pero también significa que el ritmo de la aventura depende mucho del jugador. Si quieres avanzar rápidamente, puedes hacerlo; si prefieres explorar cada rincón de Cyrodiil, el juego también te da las herramientas para hacerlo.
Lo positivo
Aunque esta nueva versión la experiencia es mucho más estable, en Nintendo Switch 2 todavía podemos encontrar algunas caídas de rendimiento, principalmente al recorrer las zonas abiertas de Cyrodiil.
También se nota un buen trabajo en los tiempos de carga. Entrar a una ciudad, una casa o una mazmorra ya no se siente como pasar por aduana. Todo es más ágil y natural, lo que ayuda a que la exploración sea mucho más agradable. Puedes perderte durante horas sin tener que lidiar constantemente con interrupciones que rompan el ritmo.
El menú y la interfaz también recibieron un lavado de cara que se agradece bastante. Ya no parece que estás utilizando una hoja de Excel medieval. Todo es más claro y visual, y aunque mantiene parte de ese estilo clásico, ahora navegar entre el inventario, los hechizos y las habilidades resulta mucho más cómodo. Esto es especialmente importante en un RPG donde podemos pasar bastante tiempo organizando nuestro equipo, revisando estadísticas o leyendo libros.
Otra mejora que me pareció interesante es el comportamiento de los NPC. Siguen teniendo esa rareza característica de Oblivion —porque es Oblivion, no The Witcher—, pero sus rutinas, reacciones y diálogos contextuales se sienten mejor integrados. También hay ajustes que dificultan aprovechar algunas de las viejas mecánicas para manipular o explotar el comportamiento de los personajes, haciendo que ciertas situaciones sean menos fáciles de romper que en el juego original.
Visualmente, además de la renovación general, hay un punto que puede pasar desapercibido, pero que ayuda bastante: las nuevas texturas de los objetos pequeños. Pociones, libros, herramientas, platos, muebles y otros elementos que anteriormente podían verse bastante simples ahora cuentan con un mayor nivel de detalle. Son cambios pequeños, pero ayudan a que el mundo se sienta más trabajado y hacen que la exploración sea más agradable.
También hay mejoras en algunos efectos visuales, especialmente en los hechizos, que ahora se ven más definidos y tienen una mayor presencia en pantalla. No son cambios que transformen por completo la experiencia, pero sí ayudan a que el apartado visual se sienta más actual.
Y hay algo que vale mucho la pena destacar en la actualidad: no hay microtransacciones ni contenido bloqueado detrás de pagos adicionales. Compras el juego, lo instalas, lo juegas y puedes explorar todo lo que ofrece sin tener que preocuparte por pases premium o tiendas internas.
En una industria donde cada vez es más común encontrar diferentes modelos de monetización dentro de los videojuegos, resulta agradable tener una experiencia que simplemente te permite comprar el juego y disfrutarlo. Para un RPG de estas características, eso se siente como un respiro.
Lo negativo
Ahora, si bien Oblivion Remastered es una experiencia bastante sólida, no podemos ignorar que todavía tiene algunas áreas grises. Las mejoras gráficas y de rendimiento son evidentes, pero ciertos aspectos que ya se sentían anticuados en el juego original siguen presentes. Es como si el título estuviera constantemente entre dos épocas: conserva muchas de las características que lo hicieron especial, pero al mismo tiempo intenta adaptarse a una experiencia más moderna.
Uno de los puntos que más me decepcionó fue la inteligencia artificial de los NPC. En algunos momentos, los enemigos pueden comportarse de una manera tan extraña que resulta graciosa, aunque no precisamente por las razones correctas. Lo mismo ocurre con algunos NPC que pueden quedarse trabados o simplemente permanecer inmóviles mientras miran hacia algún punto sin razón aparente. Son situaciones que forman parte de la personalidad de Oblivion, pero después de tantos años esperaba que algunos de estos problemas fueran cosa del pasado.
Algo similar ocurre con las animaciones. Aunque el apartado visual recibió una renovación importante, los movimientos de los personajes siguen siendo bastante rígidos. Los combates se ven mejor, pero mantienen esa sensación de poca fluidez que muchos jugadores recordarán del título original. Los saltos, las caminatas y algunas interacciones entre personajes pueden sentirse más propias de un juego de 2006 que de una producción moderna.
Al principio estos detalles pueden pasar desapercibidos, pero después de varias horas comienzan a ser más evidentes. En algunos momentos incluso pueden romper la inmersión, especialmente cuando vienes de jugar otros RPG que cuentan con animaciones mucho más naturales.
Los menús también mejoraron, pero siguen teniendo algunos problemas. La interfaz es más limpia y fácil de entender que la original, aunque la enorme cantidad de objetos, pociones, hechizos, armas y misiones puede hacer que navegar entre las diferentes opciones resulte algo engorroso.
No considero que sea un problema grave, pero después de pasar tantas horas en el juego, comienzas a notar que algunas decisiones de diseño pertenecen claramente a otra época. Comparado con RPG más recientes, el sistema todavía puede sentirse poco práctico.
Otro punto que puede resultar bastante irregular son las misiones secundarias. Oblivion cuenta con algunas de las mejores historias que podemos encontrar fuera de la campaña principal, pero también tiene otras que se sienten mucho más simples. Hay misiones con personajes interesantes, situaciones inesperadas y decisiones que realmente te hacen pensar, pero también existen encargos que terminan reduciéndose a ir de un punto a otro para eliminar enemigos o recuperar algún objeto.
Esto no necesariamente es algo negativo para un RPG de mundo abierto, pero sí puede sentirse anticuado cuando lo comparamos con títulos más recientes que buscan darle mayor importancia a prácticamente cada actividad secundaria. En Oblivion, la calidad de estas misiones puede variar bastante y depende de la suerte que tengas al encontrarlas.
También está el propio mundo de Cyrodiil. El mapa es enorme y tiene muchos lugares que visitar, pero existen zonas en las que la sensación de estar recorriendo un mundo realmente habitado puede desaparecer. Hay ciudades, aldeas, ruinas y mazmorras por todas partes, pero algunas áreas funcionan principalmente como espacios de transición entre un punto y otro.
Esto se vuelve más evidente cuando pensamos en lo que ofrecen algunos RPG actuales. El clima, las estaciones y ciertos asentamientos podrían tener una mayor influencia sobre el mundo y sobre la forma en la que interactuamos con él. No considero que Cyrodiil sea un mundo vacío, pero sí creo que en algunos momentos se siente menos vivo de lo que su enorme tamaño podría hacernos imaginar.
El combate, las animaciones, la inteligencia artificial, algunos diseños de misiones y ciertas interacciones con el mundo muestran claramente el paso de los años. Y aunque esto puede formar parte del encanto para quienes disfrutaron del original, también puede ser una barrera para quienes llegan por primera vez desde RPG más modernos.
Conclusión
Oblivion Remastered fue y sigue siendo un regreso bastante interesante a uno de los RPG más importantes de su generación. Lo que ofrece es la oportunidad de volver a un mundo que marcó a muchos jugadores y descubrir nuevamente todo lo que hizo especial a Cyrodiil. Las mejoras visuales y los ajustes realizados a diferentes aspectos de la experiencia hacen que, hoy en día, sea mucho más sencillo acercarse a este clásico.
Sin embargo, tampoco podemos ignorar que algunos elementos muestran claramente el paso de los años. La inteligencia artificial, las animaciones, el sistema de combate y algunas decisiones de diseño pueden sentirse anticuadas frente a lo que ofrecen los RPG actuales, además, la versión de Nintendo Switch 2 presenta algunas deficiencias que podrían solucionarse mediante un futuro parche.
Aun con esto, es difícil negar todo lo que Oblivion consigue ofrecer. Su enorme cantidad de contenido, la libertad para desarrollar a nuestro personaje y la posibilidad de desviarnos constantemente de la historia principal siguen siendo algunos de sus mayores atractivos. Puedes comenzar jugando unas cuantas horas y terminar completamente perdido en una misión secundaria, explorando una mazmorra o formando parte de alguno de los gremios.
RANK 4/5
Solo 20 años más para The Elder Scrolls VI, tengan paciencia…
