¿Has sentido que tu vida se estanca?
Si eres alguien de carácter solitario y rutinario, puede que encuentres un ciclo interminable en tus días normales. Hay muchas formas de darle impredecibilidad a la vida, pero quizá la más común sean las personas que frecuentamos: familiares, amistades o conocidos que nos sacan de nuestra zona de confort, para bien y para mal. Sin embargo, también nos brindan nuevas experiencias y hacen más llevaderos los días, sin importar si en ocasiones eso nos pone en riesgo. Relajadas y muy peligrosas nos recuerda que, a pesar de los años y los problemas, las amistades siempre estarán ahí para impulsarnos a mejorar nuestro bienestar emocional.
Antes de continuar con esta reseña, quisiera agradecer a Diamond Films, quienes nos invitaron a esta función especial.
Un grupo de amigas jóvenes, adolescentes y rebeldes conserva su amistad durante años. Ya cuando sus vidas se han separado un poco y con el cumpleaños de Jane a la vuelta de la esquina, Coco y Sophie le organizan un fin de semana en un spa especializado en relajación, sin comentarle nada a su amiga Mel, a quien catalogan como una loca.
Cada una de ellas se encuentra en un punto complicado de su vida. Entre divorcios, hijos y trabajos demandantes, las tres encuentran en esta salida la oportunidad perfecta para desconectarse de sus ajetreadas vidas. Sin embargo, Sophie, por lástima, invita a su amiga Mel de último momento, pensando que no llegaría, sin imaginar que esto provocaría que todas las actividades se convirtieran en un completo caos, no solo para sus vacaciones, sino para todo el resort y sus propias vidas personales.
Relajadas y muy peligrosas es una comedia femenina con protagonistas de mediana edad que tratan de relajarse de su vida cotidiana en un spa, pero que pronto se ven envueltas en un caos provocado por la impulsividad de esa amiga incómoda que parece traer consigo todos los problemas de los que cada una estaba tratando de escapar.
La película juega muy bien con su humor, entre la sátira y las vulgaridades. Te sientes como si estuvieras en una verdadera conversación entre amigas, sin que llegue a volverse monótona o aburrida. También encontrarás muchas referencias a la cultura pop, sobre todo si rondas los 40 años.
El personaje de Mel, en torno a quien giran los momentos cómicos y las locuras que suceden, carece de un arco, por lo que parece más un dispositivo de trama que una persona real. Su función es guiar a los demás personajes para que mejoren por sí mismas y la perdonen en el proceso.
Por su lado, el personaje de Sophie no tiene una personalidad o un conflicto lo suficientemente fuerte como para destacar, así que la historia se centra principalmente en Coco y Jane. Esto genera un desbalance bastante marcado para una película con cuatro protagonistas.
Aunque queda claro en la trama que nos encontramos en Estados Unidos, creo que se vuelve innegable la presencia de los asombrosos escenarios australianos que inundan los fondos. Casi logra sentirse como un comercial sobre lo bien que te pueden vender un resort vacacional.
Más allá del caos y las situaciones exageradas, la película también busca hablar sobre la amistad después de los 30, las responsabilidades que llegan con los años y la importancia de conservar a aquellas personas que nos conocen desde hace mucho tiempo. No siempre necesitamos grandes cambios para salir de una rutina; en ocasiones, basta con reencontrarnos con quienes pueden recordarnos que todavía podemos disfrutar y hacer cosas inesperadas.
Relajadas y muy peligrosas cumple con su propósito de entretener, provocar algunas risas y dejar un mensaje sobre la amistad, convirtiéndose en una opción agradable para pasar el rato, especialmente si buscas una comedia ligera con protagonistas que ya dejaron atrás la juventud.
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