¿Qué es lo que nos satisface cuando alguien nos hace daño: conseguir lo que nosotros quisiéramos o provocar un sufrimiento equivalente a aquel que deliberadamente nos perjudicó? No solo son los sucesos los que queremos ajusticiar; también el propio desgaste emocional remanente es algo que, aunque intangible, necesitamos cobrar.
Antes de continuar, quisiera agradecer a Corazón Films y a +QueCine por la invitación a esta extensa versión del clásico de Quentin Tarantino.
Un atroz crimen fue cometido no durante el evento, sino en el mero ensayo de una boda: una masacre a la que solo la novia sobrevivió, y a la que apenas pudieron identificar por su distintivo vestido, que sorprendentemente llevaba puesto para el ensayo. Dichos acontecimientos traumáticos llevaron a la novia a ser hospitalizada, permaneciendo en coma; pero eso no detuvo el calvario. Incluso durante su recuperación siguió sufriendo intentos de asesinato y abusos constantes.
Al despertar cuatro años después, con la parte inferior del cuerpo aún paralizada, nuestra altamente entrenada asesina buscará a los responsables de la masacre, liderados por Bill, la mente maestra del suceso y responsable de todo lo ocurrido, para hacerlos pagar con su propia cabeza cercenada.
Kill Bill: The Whole Bloody Affair es una recopilación de los largometrajes Kill Bill Vol. 1 y Vol. 2, con una animación complementaria que amplía la historia de O-Ren Ishii. La trama principal se centra en el viaje de venganza de [*censurado*] (Beatrix Kiddo, también conocida como Mamba Negra) en busca de sus antiguos compañeros del escuadrón asesino.
Esta producción destaca especialmente en el aspecto audiovisual. Son innumerables las referencias y homenajes a otras cintas; hasta la fecha se siguen replicando tanto sus sonidos característicos como ciertas tomas representativas. Incluso el estilo narrativo de venganza y el icónico traje que utiliza Uma Thurman han dejado huella. Personalmente, el uso de colores llamativos en escena y una paleta cromática distintiva es lo que más resalta de la producción. Y la secuencia animada me parece tan grotesca como espectacular.
Aunque sigue —y seguirá— siendo una joya cinematográfica, ya hay planos o secuencias que se sienten anticuadas y algo ridículas, tal vez por la referencia al estilo que intentaban imitar de películas de acción oriental, pero que ya no resultan tan espectaculares para los tiempos modernos.
Si planeas ir a la experiencia en cines, es muy importante que lo planifiques con antelación. La larga duración es un factor a tener muy en cuenta, ya que son más de cuatro horas y media hasta la finalización del largometraje, con un intermedio entre ambas películas. Si tienes la misma mala suerte que yo y no cuentas con aire acondicionado, puede que lo sufras bastante a partir de la tercera hora.
Aunque no soy un gran fan ni siquiera un conocedor profundo del trabajo de Tarantino, es innegable su influencia en muchos otros productos del entretenimiento y del arte. Kill Bill cautiva con su belleza atemporal y sigue ofreciendo un alma irrepetible en la pantalla grande.
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