El Arco de Reze no solo es la continuación de un anime que fue un fenómeno total desde su lanzamiento, sino también una de las historias que fácilmente se convertirán en las más memorables del anime, y que ocupará ese lugar durante mucho tiempo. Sorprendentemente, es una película de amor, y una de las más trágicas, humanas y mejor logradas del género.
Antes de continuas quiero agradecer a Sony Pictures México, por la invitación a la función especial de esta película para la realización de esta reseña.
Hay que aclarar, para aquellos ajenos a la franquicia, que esta película es la continuación directa del anime de Chainsaw Man, por lo que es completamente canon dentro de la historia. Sin embargo, esta película, si bien generará alguna que otra pregunta, puede funcionar de manera individual, incluso si nunca en tu vida has visto o leído Chainsaw Man. Les explico por qué: a pesar de formar parte de la historia principal, está centrada en la trágica experiencia del amor entre Reze y Denji, y el título no podría ser más acertado: “Arco de Reze”, porque es una historia enfocada en cómo nuestro protagonista conoce, se enamora y pierde a Reze.
Chainsaw Man si lo hubiera hecho Ghibli
Este título no es literal, pero la película tiene un aire distinto. Si alguna vez has visto películas de Studio Ghibli, o películas como Your Name, Koe no Katachi o Suzume, notarás que esta película es extrañamente similar a esas obras en ambientación y ritmo. Detalles como tomas largas y amplias buscan adentrarte en la escena de la mejor manera posible, planos que permiten absorber cada elemento visual y narrativo, y una dirección que combina todos los recursos sonoros y visuales para que percibas con todos los sentidos lo que la escena quiere contar, no solo a través de los diálogos. Todo esto se mezcla, además, con la acción y el gore que Chainsaw Man nos tiene acostumbrados.
Y ahí esta otro de sus grandes logros, la acción la violencia grafica son tan impactantes y desgarradoras como la historia que nos cuenta, dejando en alto todo lo que hizo grande a Chainsaw Man en ese sentido.
La tragedia de amar a alguien que está roto
Como dije, esta es una historia de amor, pero también una tragedia. El amor que surge entre dos personas que están rotas por dentro suele terminar así: roto.
Tanto Denji como Reze son, en cierto modo, instrumentos de poder, no personas. La tragedia no es solo que Reze esté rota… es que Denji también lo está, y por eso se reconocen.
En el fondo, lo que hace tan devastador ese amor es que ambos se atraen precisamente por sus heridas: Reze ve en Denji una inocencia que ella perdió, y Denji ve en Reze la ternura que siempre le fue negada.
Pero ninguna de esas proyecciones puede sostenerse, porque no se aman por quienes son, sino por lo que necesitan del otro. Es un amor nacido de la carencia, no de la plenitud.
Y ahí está lo trágico: cuando el amor surge de la herida, tarde o temprano sangra.
Además, Fujimoto (y la película lo traduce muy bien) plantea que el amor no cura a las personas rotas, solo las hace conscientes de sus fracturas. Sin entrar en grandes detalles, debo decir que el final es tan desgarrador como una relación que termina con promesas rotas y el intento fallido de dar lo mejor de sí… y eso te rompe.
En conclusión, el Arco de Reze no solo confirma por qué Chainsaw Man se ha convertido en un fenómeno, sino que también reafirma que las historias de amor, cuando se cruzan con la tragedia y la fragilidad humana, pueden ser igualmente memorables y desgarradoras. Esta película logra capturar la complejidad de dos almas rotas que se buscan, se reconocen y, inevitablemente, se pierden. Con esto, Chainsaw Man: Arco de Reze se consolida como una de las historias más importantes dentro del género, recordándonos que, incluso en un mundo de violencia y explotación, el amor —aunque efímero y doloroso— sigue siendo una fuerza capaz de dejar huella.
Vívela en cinépolis
