Gaming Reviews | Starfield

Voy a ser honesto: nunca he sido fan de Bethesda. Sí, llegué a jugar Fallout 4, pero jamás me convenció. Las animaciones me parecían toscas, el combate raro y, en general, algo en su manera de diseñar RPGs nunca hizo click conmigo. Me gustan los RPGs, claro, pero siempre había evitado los de Bethesda por una u otra razón.

Cuando en Frames nos propusieron revisar Starfield en su versión de PlayStation 5, lo vi como la oportunidad perfecta para ponerle las manos encima a este juego tan polarizante y tan “grande” como nos lo han vendido. Era momento de comprobar si realmente valía la pena todo el ruido que ha generado. Y antes de continuar, quiero agradecer a Bethesda por habernos hecho llegar el código para reseñar el juego.

Comenzamos

Starfield es el RPG espacial de Bethesda Game Studios que originalmente salió en 2023 para Xbox y PC, envuelto en polémicas y expectativas altísimas. Ahora, en abril de 2026, aterriza en PlayStation 5 con todas las actualizaciones previas integradas, incluyendo la expansión “Free Lanes”, lo que convierte a esta versión en la más completa hasta la fecha.

Estamos hablando de un RPG de acción y exploración galáctica en primera y tercera persona, donde puedes recorrer miles de planetas, personalizar tu nave y enfrentarte a combates tanto en tierra como en el espacio. Es, en esencia, el primo lejano de Fallout y The Elder Scrolls, pero con traje espacial. Y aunque no reinventa el género, sí ofrece una experiencia robusta que se consolida como uno de los grandes RPGs disponibles en la consola de Sony.

Historia

La trama de Starfield nos lleva a un futuro lejano donde la Tierra ya es básicamente un terreno baldío y la humanidad decidió mudarse al espacio como si fuera la colonia más grande jamás hecha. Nuestro papel es el de un minero cualquiera, al que le toca la mala suerte (o buena, depende de cómo lo veas) de encontrar un artefacto extraño en una excavación. Ese artefacto no solo brilla bonito, sino que además provoca visiones rarísimas que podrían cambiar lo que sabemos del universo.

A partir de ahí, la organización Constelación nos recluta para recorrer decenas de planetas y descubrir qué demonios son esos artefactos, cuál es su propósito y cómo encajamos nosotros en todo este relajo. En el camino, claro, aparecen facciones que no se pueden ver ni en pintura, aliados inesperados, giros que te sacan de onda y batallas espaciales que te hacen sentir que tu nave es más frágil que un vocho en carretera.

Ahora, siendo sinceros, la historia principal es decente. No es la joya narrativa que algunos esperan ni tampoco el desastre que otros dicen. El problema es cómo la cuenta Bethesda: muchas conversaciones cara a cara con personajes que parecen tener la misma expresión desde Oblivion, y escenas que se sienten planas. Es como si el futuro fuera muy avanzado, pero las caras todavía se quedaran en el pasado. No es terrible, pero sí pide a gritos una actualización en estilo y tecnología, algo más dinámico y con expresiones que no parezcan sacadas de un maniquí.

Jugabilidad

Aquí es donde Starfield se luce… y también tropieza. La mezcla de exploración planetaria y combates espaciales es ambiciosa: puedes jugar en primera o tercera persona, moverte entre ciudades, desiertos y ruinas, escanear minerales, enfrentarte a fauna hostil o simplemente perderte en la inmensidad del espacio. La gestión de la nave es uno de los puntos más interesantes: decidir cuánta energía mandas a escudos, armas o motor gravitacional le da un toque estratégico que te obliga a pensar antes de lanzarte a lo loco. Y claro, la posibilidad de modificar tu nave en astilleros para crear tu propio monstruo espacial es un detalle que engancha.

Los diálogos también tienen su encanto. Al principio, platicar con NPCs y ver cómo tu trasfondo abre nuevas opciones se siente fresco. Incluso el minijuego para convencer a alguien con argumentos arriesgados o seguros tiene su gracia. Pero después de varias horas, la fórmula empieza a cansar: muchas conversaciones terminan en lo mismo y la variación es limitada. Es como si Bethesda quisiera que hablaras con medio universo, pero sin darte tantas sorpresas en los resultados.

El combate terrestre, por desgracia, es el punto más flojo. Apuntar cuesta trabajo incluso con la sensibilidad del control en PS5, y los enemigos parecen tener balas mágicas que atraviesan coberturas improvisadas. No hay un sistema real de cobertura, solo puedes ponerte detrás de cajas y esperar lo mejor. Eso en 2026 ya se siente anticuado, como si el juego se hubiera quedado congelado en otra época. Y aunque las armas, poderes y personalización ofrecen variedad, la falta de modernización en el “gunplay” le quita fuerza a lo que podría ser una experiencia redonda.

Gráficos

Aquí es donde Starfield en PS5 me dejó con sentimientos encontrados. Por un lado, las texturas de los personajes son espectaculares: la ropa, los detalles del vestuario, los pliegues y materiales se ven muy bien trabajados. Es un deleite ver cómo luce un traje espacial o cómo se refleja la luz en los interiores de las naves. Las ciudades también destacan, con ambientes llenos de detalles que transmiten esa sensación de estar en un universo vivo y enorme.

Pero luego están las caras… y ahí sí, Bethesda sigue arrastrando un problema que ya debería haber resuelto. Algunas expresiones faciales son tan malas que parecen sacadas de un maniquí de tienda. La de mi padre, por ejemplo, fue un susto: pestañas y arrugas que parecían pegadas con resistol, un rostro que más que transmitir emoción daba pesadillas. Es frustrante porque son personajes con cierta relevancia, y uno esperaría que se les diera más cuidado. A veces las gráficas lucen increíbles, y otras veces parecen de otra época.

En cuanto al rendimiento, la versión de PS5 Pro ofrece modos gráficos más detallados o mejor optimizados, permitiendo elegir entre 30 o 60 frames por segundo. En combate, los 60 fps se agradecen muchísimo, y en exploración puedes optar por priorizar calidad visual. Durante mis horas de juego no tuve crashes, aunque sí los típicos glitches del motor: NPCs que se quedan colgados o animaciones que se ven raras. Nada grave, pero sí evidencia que el motor gráfico ya está mostrando su edad. Aun así, con las actualizaciones que ha recibido desde su lanzamiento en Xbox, la versión de PlayStation se siente más estable y mejor optimizada.

En resumen, Starfield es un juego muy bonito a nivel de luces y escenarios, pero con una estética irregular en los NPCs. A veces te deja con un “wow, qué bien hecho esto”, y otras con un “¿por qué mi papá parece un muñeco mal armado?”. Es un contraste fuerte, pero al menos en lo técnico, el rendimiento en PS5 es sólido y permite disfrutar la experiencia sin mayores tropiezos.

Dificultad

Aquí es donde Starfield me sacó más canas de las que ya tengo. No porque sea un juego difícil en el sentido clásico; los combates no son imposibles, los enemigos no son invencibles, sino porque muchas veces no tenía idea de qué hacer. Me encontré infinidad de veces buscando en YouTube cosas tan básicas como cómo viajar a otros planetas, vender ítems, equipar armas o simplemente dejar de usar la pistola en zonas pacíficas para que la policía no me quisiera arrestar por crímenes que ni había cometido.

El viaje rápido, el manejo de la nave, hasta el comercio más elemental, todo parecía tener un manual escondido que Bethesda nunca me dio. Y sí, eso me puso en aprietos más de una vez. No es que el juego sea complicado, es que la curva de aprendizaje está mal planteada: te sueltan en un universo enorme y esperan que adivines cómo funciona cada mecánica.

Fuera de eso, Starfield no es un título difícil ni tan grande como uno esperaría. Una vez que entiendes las reglas y los sistemas, la experiencia fluye. Pero ese primer tramo, donde lo básico se convierte en un misterio, es lo que realmente eleva la dificultad. No porque el juego sea un reto, sino porque a veces parece que Bethesda se olvidó de explicarte cómo sobrevivir en su propio universo.

Contenido

En cualquier caso, Starfield es absolutamente descomunal. Está lleno de secretos, dinámicas nuevas y sistemas que se van abriendo poco a poco. Puedes pasar decenas de horas explorando y aun así sentir que apenas viste la punta del iceberg, tanto en lo jugable como en la trama. Si te gustan los RPGs al estilo Bethesda o la exploración espacial en general, aquí hay material para perder el sueño: variedad de naves, armas, personajes, entornos y misiones que se van encadenando de formas inesperadas.

Sí, hay bugs por aquí y por allá y algunas expresiones faciales de NPCs que podrían ser mejores. Pero la sensación general es que no quieres parar de jugar. Lo más gratificante es esa dinámica tan Bethesda de que vas a hacer una misión random y, de repente, se dispara otra mucho más interesante que te lleva por horas. O que te cruzas con un personaje que te engancha y te abre una nueva línea narrativa. O que decides explorar un planeta porque te gustó visualmente y terminas descubriendo el sistema de construcción de bases, con atardeceres y amaneceres que te dejan con la boca abierta.

Lo mismo pasa con las facciones: quizá te unes a los piratas de la Crimson Fleet y de pronto quieres todas tus armas con skins rojas y negras llenas de calaveras. O mejoras tu nave porque la misión que te atrapó te lleva a un sistema solar lejísimo. Es un juego que constantemente te abre puertas y te invita a perderte en ellas. Y aunque técnicamente puedes terminar la campaña principal en unas 30 horas si vas rápido y sin misiones opcionales, la realidad es que Starfield está diseñado para que te quedes mucho más tiempo.

Lo Positivo

Al hablar de lo mejor de Starfield en PS5, lo primero que me viene a la mente son los planetas. Algunos son majestuosos, con iluminaciones y paisajes que te dejan embelesado. Es realmente mágico perderse en un rincón remoto del universo y encontrarse con escenarios que parecen pintados a mano. También hay asentamientos humanos llenos de vida, con ese aire de ciencia ficción ochentera que resulta apasionante y que te invita a callejear, platicar con NPCs y dejar que las horas se te vayan volando.

El sistema de construcción de naves es, sin duda, la joya del juego. Puedes modificar tu nave inicial hasta convertirla en un monstruo espacial, añadir compartimentos como laboratorios o zonas de ingeniería, y personalizar tanto el exterior como el interior. Lo mejor es que todo lo que agregas se refleja dentro del juego: entras a tu nave y ves físicamente los cambios que hiciste. Es un nivel de detalle que engancha y que te da libertad creativa, siempre y cuando tengas los créditos suficientes para costear tus caprichos.

En cuanto al rendimiento, Starfield corre muy bien en PS5. Incluso en la versión base, mantiene 30 fps en exteriores y 60 fps en interiores, lo que hace que la experiencia sea fluida. Durante mi partida apenas tuve un crash y algunos bugs menores de IA, nada que arruinara la experiencia. Además, la implementación del DualSense es excelente: los gatillos adaptativos hacen que disparar se sienta más satisfactorio, y las transmisiones de radio que suenan en el altavoz del control te meten de lleno en la inmersión, como si realmente te estuvieran contactando desde otra nave.

Lo Negativo

Si bien Starfield tiene momentos brillantes, también arrastra problemas que pesan bastante en la experiencia. El combate terrestre es uno de los puntos más flojos: moverse con pistolas u otras armas se siente torpe, apuntar es impreciso incluso con la sensibilidad alta, y cubrirse detrás de objetos no sirve de mucho porque los disparos enemigos atraviesan como si fueran fantasmas. Es un sistema que en 2026 ya se siente viejo y poco trabajado.

Otro gran problema es la cantidad de menús y pantallas de carga. Para moverte entre mapas, ciudades o incluso dentro de la ciudad principal, el juego te corta constantemente la exploración. La gestión de menús es poco intuitiva, con menús dentro de menús que interrumpen el ritmo. Esto, combinado con el contenido procedural, hace que la exploración no se sienta fluida y que muchas veces lo que encuentras no sea tan interesante.

También hay situaciones poco claras: cuándo curarte, cómo manejar la nave, cómo viajar rápido o por qué la policía te persigue por crímenes que no cometiste. Son mecánicas básicas que deberían explicarse mejor, pero que terminan obligándote a buscar tutoriales en YouTube. A eso se suma que algunas ciudades, aunque más grandes que en otros juegos de Bethesda, se sienten vacías y con NPCs genéricos que parecen estar ahí solo para rellenar. Y aunque los DLC como Terran Armada intentan mejorar el endgame con incursiones más entretenidas, en general se sienten de “medio pelo”, sin nada realmente memorable.

Y si hablamos de lo que más me sacó de la experiencia, fueron las animaciones. El motor gráfico de Bethesda ya pide jubilación, porque muchas veces parece que estás viendo un juego de PlayStation 3 disfrazado de “next gen”. Vi a mi personaje agacharse en unas escaleras y de pronto su rodilla se metía dentro del cuerpo, algo grotesco y cómico al mismo tiempo. Ese tipo de fallas no solo rompen la inmersión, también destruyen la seriedad que Starfield intenta transmitir.

Los compañeros, además, hablan demasiado. En lugar de fortalecer vínculos con conversaciones ocasionales, se vuelven insistentes y repetitivos, al grado de que parecen más una carga que un apoyo. Y aunque la narrativa principal no es terrible, tampoco llega a la altura de lo que Bethesda prometió: no es la revolución del género, ni el nuevo estándar que se nos vendió.

Es un control de calidad bajísimo: se prioriza cómo se ve en capturas o trailers antes de cómo se juega realmente. Y para mí, eso es un error muy grave. Porque puedes tener planetas hermosos y naves espectaculares, pero si cada vez que interactúas con un NPC o te mueves por el escenario ves animaciones rotas, la ilusión se derrumba. En 2026, un RPG de esta magnitud no debería seguir arrastrando problemas tan básicos.

Al final de mi partida, lo que más me decepcionó fue la sensación de que el universo de Starfield no estaba realmente vivo. Todo se reducía a apretar botones en menús: elegir un planeta, fijar el destino, esperar otra pantalla de carga y repetir el proceso. Nunca sentí la distancia, nunca tuve esa inmersión de viajar por un cosmos dinámico. El juego aparenta ser gigantesco, pero en realidad es un engaño: detrás de la fachada de miles de planetas, lo que hay es un sistema mecánico que se resuelve con menús y más menús.

Esto refuerza la idea de que Bethesda priorizó la apariencia sobre la experiencia. Sí, el juego se ve enorme, pero la exploración se siente cortada y artificial. Y cuando lo combinas con animaciones viejas, bugs y un control de calidad bajísimo, la ilusión de estar en un universo vivo se derrumba.

Conclusión

Creo firmemente que Starfield en 2026 es un juego mucho mejor de lo que era en su lanzamiento, pero aun con todas las mejoras, sigue siendo exactamente para la misma gente: los que disfrutan del estilo Bethesda y están dispuestos a tolerar sus defectos. Por cada aspecto positivo hay uno negativo que lo contrarresta. Sí, hay planetas majestuosos, naves personalizables y un universo que parece infinito, pero también hay una historia mediocre que finge sorprender, gráficos desfasados, una inteligencia artificial torpe y animaciones que parecen sacadas de otra generación.

Los compañeros, además, hablan demasiado. En lugar de fortalecer vínculos con conversaciones ocasionales, se vuelven insistentes y repetitivos, al grado de que parecen más una carga que un apoyo. Y aunque la narrativa principal no es terrible, tampoco llega a la altura de lo que Bethesda prometió: no es la revolución del género, ni el nuevo estándar que se nos vendió.

En definitiva, Starfield aparenta ser un gigante, pero detrás de los menús y las pantallas de carga se siente más limitado de lo que debería. Es un juego que pudo haber sido memorable, pero que termina siendo una decepción disfrazada de epopeya espacial.

Radar-3

RANK 3/5

Así que, aunque Starfield tiene momentos brillantes, la balanza se inclina hacia la decepción. Bethesda prometió una revolución y lo que entregó fue un RPG espacial que, en muchos sentidos, se quedó atrapado en el pasado.

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