La primera vez que probé Fatal Frame fue con una demo gratuita que estaba disponible para Wii U. Casi no tenía juegos, y la consola por sí sola tampoco contaba con un catálogo muy amplio, así que, explorando la eShop y sus demos, encontré esta curiosa e intrigante prueba de Fatal Frame: Maiden of the Black Water. Con solo el prólogo, el juego ya se sentía como una película de terror japonesa de esas que te dejan traumado por días, aunque te encuentres al otro lado del planeta, en lugares recónditos.
Años después, con el relanzamiento de Maiden of the Black Water y Mask of the Lunar Eclipse, por fin logré comprender lo que tenía que ofrecer la saga: terror sobrenatural inspirado en leyendas arraigadas al folclore japonés, y un combate que, aunque lento, logra complementar esa vulnerabilidad que buscan transmitir sus protagonistas.
Antes de continuar con esta reseña, quisiera agradecer a Koei Tecmo por la copia del juego para Nintendo Switch 2.
Comenzamos
Fatal Frame II: Crimson Butterfly originalmente salió en 2004 para PlayStation 2 y Xbox como la segunda entrega de la franquicia Project Zero (así conocida en Japón), una saga inspirada en la cinematografía y el folclore japonés que apuesta por un survival horror con terror psicológico.
Historia
Mio y Mayu, hermanas gemelas, se encuentran a la orilla de un río cuando Mayu observa una mariposa carmesí por la que se siente inevitablemente atraída. Aunque tiene una herida en la pierna, eso no evita que Mio la pierda de vista en el bosque, que misteriosamente pasa de una tarde iluminada a una oscuridad pesada e infinita.
Mio logra alcanzar a Mayu, pero ambas se dan cuenta de que se encuentran en la entrada de un pueblo tan inquietante como aparentemente abandonado. Pronto descubren que están en Minakami, una aldea que se rumoreaba perdida tras un incidente en el que la noche nunca termina.
En su intento por escapar, ya que no parece posible hacerlo fácilmente, Mio y Mayu se adentran en la casa de los Osaka, donde encuentran la Cámara Obscura, que, para su fortuna, se convierte en su única herramienta para exorcizar fantasmas que incesantemente tratarán de atacarlas.
Algo que comienza a inquietar a Mio es el comportamiento extraño de Mayu, quien por momentos no parece ser ella misma: se aleja por su cuenta y, aunque su hermana intenta alcanzarla, por lo general no logra seguirle el paso. Esto obligará a Mio a avanzar sola, utilizando la Cámara Obscura tanto como protección como herramienta.
Cada paso dentro del pueblo le revela que en él se llevaban a cabo rituales, en los que participaban gemelos en ceremonias de sacrificio, algo que parece relacionarse directamente con la situación de Mio y Mayu. Puede que ellas no sean las únicas que buscan escapar, ya sea en el presente o en el pasado, por lo que recibirán ayuda tanto de quienes siguen atrapados como de las pistas dejadas por aquellos que no lograron salir con vida.
Crimson Butterfly nos lleva a una comunidad profundamente arraigada a sus tradiciones, tradiciones que han causado sufrimiento durante muchos años a gemelos inocentes, quienes desde su nacimiento estaban condenados a ser sacrificados para el bien del pueblo. Cuando los rituales fallan y los aldeanos quedan atrapados en este lugar como espíritus sin descanso, se revela la miseria de aquellos que sacrificaron a quienes no debían.
Jugabilidad
Fatal Frame II, al igual que sus contemporáneos, es un survival horror con elementos de exploración y, en este caso, backtracking para avanzar dentro de un mapa abierto con distintas zonas por explorar. Esto no quita que sea una experiencia lineal, pero da lugar a misiones secundarias que complementan la historia principal. De no ser porque el juego indica con exactitud de qué misión se trata, lo que sucede podría confundirse con parte del contenido original.
Mio, la protagonista, tiene un repertorio de movimiento limitado: se desplaza a una velocidad lenta, con énfasis en acciones que realiza con mucha cautela, como abrir puertas, recoger objetos o incluso esquivar, lo que se siente como algo que debe planearse con sumo cuidado. Esto, además de acompañar la atmósfera opresiva e inquietante, genera una sensación de urgencia por evitar ataques sorpresa de los enemigos.
La Cámara Obscura, por otro lado, ha recibido mejoras para compensar la vulnerabilidad de Mio, con hasta cuatro filtros y seis tipos de carretes, además de ataques especiales y, por supuesto, el Fatal Frame. El uso correcto de la cámara se vuelve indispensable para superar los obstáculos.
Cada filtro tiene un uso tanto en la exploración como en el combate:
- El filtro estándar se centra en la experiencia clásica, con estadísticas balanceadas de carga y velocidad.
- El filtro espiritual permite rastrear espíritus y, en combate, ver fantasmas a través de las paredes.
- El filtro de exposición sirve para desbloquear pasadizos secretos mediante fotografías clave.
- El filtro radiante ofrece mayor potencia a costa de una velocidad reducida; en algunos casos es la única forma de revelar objetos, y en combate puede desatar ataques devastadores si se usa con planificación.
Cada ataque exitoso, así como las fotografías especiales o los pares de muñecas gemelas, contribuyen al total de puntos, que pueden intercambiarse por talismanes que mejoran habilidades o por pegatinas para el modo foto.
Gráficos
Crimson Butterfly toma la arquitectura tradicional japonesa y logra traducirla en una excelente recreación del pueblo. Por motivos del lore, el juego permanece en una penumbra infinita, por lo que, obviando algunas escenas puntuales, todo el desarrollo ocurre bajo la luz de la luna y alguna que otra iluminación artificial, como velas y lámparas caseras.
Los espectros tienen ese aspecto ectoplasmático característico, mientras que las cinemáticas suelen presentar un efecto de película desgastada. Cuando el color desaparece del entorno, sabes que la situación es mucho peor de lo que parece y que la única solución será escapar.
Fatal Frame parece jugar con sus jugadores, como si controlara lo que quiere que sintamos y las acciones que busca que realicemos.
Dificultad
En la dificultad estándar, aunque objetivamente se trate de una experiencia equilibrada que brinda más recursos de los necesarios para superar los enfrentamientos, la tensión constante, los sustos y los controles pesados pueden entorpecer el desempeño de muchos jugadores. Si un fantasma que no viste venir te ataca y te lanza al suelo, es posible que, en la desesperación, no logres tomar la fotografía correctamente y termines gastando un recurso valioso.
Contenido
Completar la historia principal toma aproximadamente 10 horas, lo que lo convierte en un juego corto, pero con suficiente contenido para justificar la rejugabilidad, gracias a sus misiones secundarias, coleccionables como películas y objetivos adicionales como las muñecas gemelas.
Por otro lado, conseguir todos los secretos y coleccionables es una tarea más compleja de lo que parece. Algunos requieren exploración y el uso de la Cámara Obscura, mientras que otros dependen de puntos para ser desbloqueados. De forma similar, desbloquear habilidades se realiza exclusivamente con cuentas de rosario, que además de ser escasas, se encuentran ocultas.
Lo positivo
El control de la cámara es lo más sobresaliente, ya que funciona como un sistema de riesgo-recompensa con muchos matices. Si quieres conseguir ataques certeros, el juego te incita a acercarte a los enemigos, utilizar cargas más lentas y administrar recursos limitados. Por otro lado, si prefieres mantener un ritmo seguro a distancia, esto suele traducirse en ataques más débiles.
El diseño de audio es excelente para los niveles, que aunque cuentan con mapa e instrucciones, incluyen pistas auditivas que te guían: incluso sin ver nada, puedes intuir que el peligro acecha, que hay un objeto oculto o que quizá sea mejor avanzar con cautela en ciertas secciones.
Sin dar spoilers sobre la historia, el capítulo 7 me pareció un gran ejemplo de la atmósfera que logra el juego. Para este punto, ya tienes acceso (en teoría) a casi todas las mejoras de la Cámara Obscura; sin embargo, el juego te despoja de ella y, además, te enfrenta al enemigo más peligroso y persistente hasta ese momento, llevando la sensación de vulnerabilidad a su punto máximo.
Lo negativo
Algo que considero que aún debe refinarse es el movimiento del personaje. En varias acciones sigue sintiéndose como un control lento y pesado que, aunque puede complementar la temática, ofrece poca flexibilidad al jugador y, en ocasiones, puede volverse repetitivo. Esto se acentúa al tener que recorrer ciertos escenarios múltiples veces (ya que no existe el viaje rápido), lo que puede sentirse como una forma artificial de extender la duración del juego.
Ligado al punto anterior, al tener una esencia tan marcada, el juego parece limitar su público potencial. Su tono tétrico puede no resultar atractivo para todos, aunque sería una lástima que perdiera su identidad por intentar complacer a un público más amplio.
Conclusión
Fatal Frame es una saga que a menudo no recibe el reconocimiento que merece. Considero que está al nivel de los grandes del género, como Resident Evil y Silent Hill, pero con una esencia propia. Juegos profundamente anclados a sus raíces, capaces de generar un terror genuino en quien lo juega, al punto de que no todos logran terminarlo debido a su intensidad.
El remake de la segunda entrega se ha convertido en mi favorito, y aunque quisiera que siguieran experimentando con la fórmula, tal como está ya lo considero una experiencia irremplazable e imperdible para quienes disfruten de los survival horror.
Koei Tecmo parece tener un auténtico toque de Rey Midas: todo lo que produce se convierte en oro. Ya sea con sus propias sagas, que han dado lugar a múltiples secuelas como Nioh, su participación en franquicias consagradas como Fire Emblem, o incluso con spin-offs que logran refrescar fórmulas y convertirse en títulos imprescindibles para sus consolas, como Pokémon Conquest.
RANK 4.5/5
¿Qué es esta manía de remakear siempre el segundo juego de las franquicia de terror?
