El orfanato: La posesión es una película que desde el inicio deja ver sus limitaciones. El bajo presupuesto se nota en cada detalle: desde la escasa cantidad de personajes hasta la ambientación mínima, pasando por una fotografía que parece más propia de un proyecto escolar que de un largometraje pensado para la pantalla grande. Los encuadres son básicos, las tomas carecen de creatividad y en más de una ocasión la estética recuerda a una producción televisiva barata.
La premisa, en teoría, podría haber dado para algo más interesante: Sofía, una adolescente que busca respuestas sobre la desaparición de su madre, se inscribe en el internado donde ella trabajaba. Sin embargo, lo que podría haber sido un relato de misterio y posesiones demoníacas termina convertido en una experiencia incoherente y frustrante. Los personajes cambian de actitud sin explicación, los supuestos giros narrativos carecen de lógica y el título mismo resulta engañoso, ya que no hay orfanato alguno en la historia.
Lo más revelador es la reacción del público. En lugar de escuchar gritos o sobresaltos, lo que predominaban eran risitas nerviosas, como de pena ajena, incapaces de creer lo que estaban viendo. Esa respuesta resume bien lo que ofrece la película: más vergüenza que miedo.
Las actuaciones intentan sostener el relato, pero no logran salvarlo. Sara Jiménez transmite cierta vulnerabilidad en Sofía, aunque el guion la traiciona constantemente. Ángela Arellano aporta algo de autenticidad, y Magdalena Broto, con sus gestos exagerados, parece disfrutar el rodaje, aunque su personaje se convierte en una caricatura involuntaria.
La duración oficial es de apenas una hora con veintidós minutos, pero la sensación es de haber visto algo interminable. Para ponerlo en perspectiva: acabo de ver las tres versiones extendidas de El Señor de los Anillos en el cine, cada una de cuatro horas, y ninguna se me hizo tan eterna como esta.
En conclusión, El orfanato: La posesión es una propuesta fallida que no genera miedo ni suspenso, y que deja la impresión de haber desperdiciado una premisa medianamente decente.
Agradezco a Zima Entertainment por haber invitado a Frames a la función de prensa. Y si ustedes deciden ir a ver la película, al menos ya saben a lo que se atienen.
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