Carlos Ballarta se ha consolidado como uno de los comediantes más relevantes en la actualidad. Su presencia en memes, momentos virales y sus cuatro especiales de comedia son la prueba de una exitosa trayectoria que combina ingenio, autenticidad y un estilo único. Ahora, a esa lista de logros se suma Tlatoani, su quinto especial, uno que resulta especial al ser el primero estrenado en cines, Y es justo a +QueCine de Cinépolis a quien agradezco la invitación que nos brindó para vivir que esta experiencia para grande, ya que me permitió disfrutar el ingenio de Ballarta en un formato distinto al habitual y así poder realizar esta reseña.
Lo que distingue a Carlos Ballarta es su capacidad para ser ácido, critico e inteligencia en su comedia, una comedia que se construye a partir de la cotidianidad, a veces de la crítica social, y de señalamientos incisivo e irónicos de la identidad mexicana. Ballarta desnuda en muchos de sus shows nuestras costumbres, nuestros hábitos, esas contradicciones de la vida cotidiana que vistos bajo la lupa de la comedia nos permite reírnos de nosotros mismos. Y a pesar de la crítica que a veces surge de su comedia también hay un recordatorio de identidad y de orgullo, y es que creo que algo que Carlos tiene claro es que la comedia es una poderosa arma para cuestionar influenciar y criticar, pero también un método enorme para salir de la rutina y pasar un gran rato
En términos visuales, quizá no sea el especial más innovador, pero sí uno bien planteado. El uso de ciertos recursos escénicos y de cámara logra que lo presentado sobre el escenario se traduzca en una experiencia pensada para cine, y ahí radica gran parte de su valor. Ballarta entiende que el cine como experiencia colectiva ofrece algo diferente: compartir carcajadas en la oscuridad de la sala genera una complicidad con los que te rodean, una experiencia muy distinta a la intimidad de ver un especial en plataformas digitales. Ese simple cambio de contexto transforma la forma en que su comedia se recibe y se la hace disfrutable de una manera diferente, acompañada de un refresco y unas palomitas.
Del Stand Up al cine
En cuanto al contenido, Ballarta no decepciona. Tlatoani es divertido, filoso, crítico y en más de un momento se siente profundamente personal. Ya que Carlos nos permite conocer un poco también de su historia y de su familia y hasta del origen de quien es hoy, el comediante nos muestra su capacidad de convertir lo cotidiano en comedia por medio de su maestría narrativa, porque nos envuelve en el relato antes de lanzarnos un chiste perfectamente trabajado. Esa capacidad de mezclar la vida diaria y experiencias particulares y convertirlas en vivencias universales y cercanas para el público hace que Ballarta destaque.
Con Tlatoani, Carlos Ballarta no solo suma un nuevo especial a su carrera, también reafirma que la comedia puede ser un espacio de crítica, de resistencia, de identidad, pero sobre todo sigue siendo un espacio para pasarle bien.
Este especial seguramente lo vivirás mejor si vas con alguien, si te sientas al lado de alguien para decirle, “si es cierto” o para comparar sus chistes y anécdotas con nuestras experiencias, o simplemente para comer y recordar que el cine es ese espacio que nos permite momentos tan alegres como estos.
Sin duda una felicitación a Carlos Ballarta, espero este sea un preámbulo para la comedia mexicana y también para las experiencias del cine.
Vívela en cinépolis
