Final Fantasy es una de esas franquicias que prácticamente han crecido conmigo. Mi primer acercamiento a esta legendaria saga fue con Final Fantasy IV en Super Nintendo, y desde entonces quedé completamente enamorado de sus historias, personajes, mundos fantásticos y, por supuesto, sus sistemas de combate por turnos. Han pasado muchísimos años desde aquella primera aventura, pero sigo teniendo un cariño muy especial por los títulos clásicos en 2D, particularmente aquellos que disfrutamos durante la época de los 16 bits. Todavía hoy considero que Final Fantasy VI es una auténtica obra de arte por donde se le vea.
Con el paso del tiempo hemos sido testigos de una evolución extraordinaria. Aquellos personajes representados mediante pequeños sprites dieron paso a los primeros modelos tridimensionales de PlayStation, con todas las limitaciones técnicas de aquella época, hasta llegar a las espectaculares producciones modernas, cuyos mundos y personajes pueden alcanzar un nivel de realismo sencillamente impresionante. Sin embargo, entre tantos cambios, hay algo que sigo disfrutando tanto como cuando era joven: los combates por turnos.
Sé perfectamente que existen jugadores que consideran este tipo de jugabilidad anticuada o demasiado lenta. Incluso en el mismo equipo de Frames, tenemos compañeros que simplemente no pueden disfrutar un RPG si sus personajes deben esperar su turno para atacar. Yo pienso exactamente lo contrario, pues considero que los combates por turnos ofrecen posibilidades estratégicas que no necesariamente encontramos en los juegos de acción tradicionales. Planear nuestros movimientos, administrar recursos y decidir cuidadosamente qué hacer durante un enfrentamiento forma parte de una experiencia que, personalmente, nunca ha dejado de entusiasmarme.
Agradecemos especialmente a Square Enix por habernos proporcionado una copia de Final Fantasy Resonance para la realización de esta reseña y por brindarnos la oportunidad de compartir nuestra experiencia y opiniones sobre esta nueva entrega de la franquicia.
Comenzamos
Final Fantasy Resonance toma como punto de partida Final Fantasy Brave Exvius, el título que Square Enix lanzó originalmente para dispositivos móviles, del cual recupera sus personajes, escenarios, historia y buena parte de su identidad visual. Sin embargo, aquí encontramos una experiencia adaptada al formato de un RPG tradicional, donde podemos recorrer un mundo, desarrollar a nuestros protagonistas y participar en combates por turnos sin depender de los sistemas de monetización que caracterizaron a su contraparte para celulares.
Y quiero aclarar esto desde el principio, porque considero que es una de las cuestiones más importantes para quienes estén interesados en el juego: Final Fantasy Resonance no es un gacha. No encontraremos tiradas aleatorias para conseguir personajes ni microtransacciones destinadas a obtener ventajas o continuar progresando. Estamos ante una aventura completa, que podemos disfrutar de principio a fin sin preocuparnos por gastar dinero adicional para fortalecer a nuestro grupo.
La propuesta recupera muchos de los elementos que hicieron tan especiales a los primeros Final Fantasy, incluyendo la exploración de ciudades y mazmorras, los combates estratégicos, las invocaciones, los cristales mágicos y una historia protagonizada por héroes que deberán enfrentarse a una amenaza capaz de poner en peligro al mundo entero. Todo ello acompañado por un apartado visual que, desde los primeros minutos, deja claro que los gráficos pixelados todavía tienen muchísimo que ofrecer.
Historia
Nuestra aventura comienza en el reino de Grandshelt, donde conocemos a Rain, un joven comandante caracterizado por su rectitud y su enorme lealtad hacia su rey. Junto a Lasswell, su amigo de la infancia y compañero de armas, recibe la misión de investigar una misteriosa anomalía relacionada con uno de los cristales que protegen al mundo, pues aparentemente alguna fuerza desconocida está debilitando su poder.
Al llegar al santuario donde se encuentra el cristal, nuestros protagonistas descubren que alguien se les ha adelantado. Se trata de un misterioso guerrero de armadura oscura, conocido como Veritas el Tenebroso, quien demuestra poseer un poder extraordinario y consigue destruir el cristal frente a nuestros propios ojos. La situación empeora cuando regresamos al reino y descubrimos que el castillo está siendo consumido por las llamas. Después de conseguir rescatar al rey, gravemente herido, Rain y Lasswell vuelven a enfrentarse con el responsable de aquella destrucción, sufriendo una derrota aplastante que marcará el inicio de su aventura.
A partir de estos acontecimientos, nuestros héroes deberán emprender un viaje para fortalecerse, descubrir las verdaderas intenciones de su enemigo y evitar que los cristales restantes sufran el mismo destino. Durante el recorrido conoceremos a distintos personajes que se incorporarán a nuestro grupo, entre ellos Fina, una misteriosa joven que desempeñará principalmente el papel de sanadora y que tendrá una participación importante en los acontecimientos de la historia.
En términos generales, estamos ante una trama bastante tradicional que recupera prácticamente todos los ingredientes que esperamos de un Final Fantasy clásico: reinos amenazados, cristales mágicos, héroes, villanos, chocobos, aeronaves y una aventura que poco a poco adquiere dimensiones mucho mayores. Personalmente, disfruté reencontrarme con estos elementos, pues forman parte de aquello que siempre me ha gustado de la franquicia.
Sin embargo, debo reconocer que la historia simplemente cumple con su propósito. No considero que estemos ante uno de los mejores argumentos que haya ofrecido Final Fantasy, ni tampoco frente a una aventura que vaya a sorprendernos constantemente con acontecimientos inesperados. Su desarrollo resulta bastante convencional, aunque funciona correctamente para mantenernos interesados en descubrir qué sucederá con nuestros protagonistas.
Algo que también me dejó con ganas de más fue el tratamiento de la historia respecto a Final Fantasy Brave Exvius. Inicialmente esperaba encontrar una expansión narrativa más significativa, pero la aventura conserva esencialmente la misma historia que quienes disfrutaron aquella entrega para dispositivos móviles ya conocen. Aunque me resultó agradable volver a encontrarme con sus personajes, creo que se desaprovechó una oportunidad para profundizar todavía más en su universo.
Jugabilidad
En cuanto a su sistema de combate, Final Fantasy Resonance apuesta por una fórmula completamente tradicional por turnos, sin intentar reinventar el género ni incorporar mecánicas particularmente extravagantes. Si alguna vez disfrutaste los Final Fantasy de la vieja escuela, te sentirás inmediatamente familiarizado con su propuesta, pues buena parte de sus fundamentos siguen estando presentes.
Durante los enfrentamientos podemos controlar hasta cuatro personajes simultáneamente, seleccionando sus acciones mediante un menú de comandos que nos permite utilizar ataques físicos, habilidades especiales, hechizos, objetos y distintas técnicas de apoyo. En la parte superior de la pantalla podemos consultar el orden de los turnos, lo que resulta fundamental para planear nuestras estrategias y decidir cuándo conviene atacar, curar a nuestros compañeros o aprovechar las debilidades de determinados enemigos.
Aunque inicialmente el sistema parece bastante sencillo, conforme avanzamos en la aventura comienza a adquirir mayor profundidad, incorporando nuevas posibilidades estratégicas que enriquecen considerablemente los enfrentamientos. Algo que agradecí especialmente fue la posibilidad de modificar la velocidad de los combates mediante tres niveles adicionales de aceleración, lo que permite agilizar las animaciones y regresar al ritmo normal cuando lo deseemos. Considerando la enorme cantidad de batallas que encontraremos durante nuestra aventura, se trata de una característica bastante útil.
Sin embargo, considero que el principal atractivo de Final Fantasy Resonance se encuentra en su sistema de Visiones, una mecánica que nos permite utilizar los poderes de algunos de los personajes más emblemáticos que han aparecido a lo largo de la historia de la franquicia.
Durante nuestra exploración encontraremos distintos lugares donde podremos conseguir estas Visiones, cada una relacionada con un personaje procedente de alguna entrega anterior de Final Fantasy. Entre ellos encontramos al legendario Guerrero de la Luz, Cecil, Cloud y Lightning, por mencionar solamente algunos. Normalmente cada título cuenta con un representante, aunque existen algunas excepciones, como sucede con Final Fantasy VII.
Estas Visiones no se incorporan a nuestro grupo como personajes tradicionales, sino que funcionan como una especie de espíritus que podemos equipar a nuestros protagonistas para otorgarles nuevas habilidades, mejoras de atributos, ataques mágicos, capacidades pasivas y poderosas técnicas especiales. Conforme las utilizamos durante los combates, van adquiriendo experiencia, mejorando sus estadísticas y desbloqueando nuevas posibilidades que nos permiten experimentar con diferentes configuraciones.
Por ejemplo, podemos especializar a un personaje en ataques físicos, potenciar sus habilidades mágicas, convertirlo en un combatiente defensivo o proporcionarle capacidades de apoyo que normalmente no tendría disponibles. Esto abre la puerta a numerosas combinaciones y nos permite adaptar a nuestros protagonistas según nuestras preferencias. Si tuviera que compararlo con alguna mecánica anterior de la franquicia, diría que me recordó hasta cierto punto al sistema de materias de Final Fantasy VII, gracias a esa libertad para combinar habilidades y personalizar nuestro estilo de juego.
Además, como alguien familiarizado con prácticamente todas las entregas de Final Fantasy, resultó bastante entretenido anticipar las capacidades que podría obtener de determinados personajes. Por ejemplo, antes de encontrarme con Cloud ya imaginaba que estaría orientado principalmente al ataque físico, mientras que con Cecil esperaba encontrar habilidades defensivas. Es un detalle que seguramente disfrutarán quienes conocen bien a estos protagonistas.
No obstante, hay algo importante que debemos aclarar: las Visiones no participan activamente en el desarrollo narrativo de nuestra aventura. No esperes ver a Cloud conversando con Rain ni encontrar a Cecil tomando decisiones que afecten los acontecimientos de la historia. Aunque sus poderes pueden resultar fundamentales durante los combates, estos personajes no tienen una participación narrativa comparable a la de nuestros protagonistas, por lo que funcionan principalmente como homenajes jugables a las distintas entregas de la franquicia.
Y hablando de homenajes, aquí encontramos uno de los elementos que más disfruté personalmente. Cuando conseguimos una nueva Visión, el juego nos presenta un resumen de la historia del personaje correspondiente, acompañado por imágenes extraídas directamente de su videojuego original. Mi primera Visión fue nada menos que el Guerrero de la Luz de Final Fantasy I, y contemplar aquellas pantallas originales de Nintendo Entertainment System fue una experiencia maravillosa.
He tenido la fortuna de jugar prácticamente todos los Final Fantasy, así que mientras observaba aquellas imágenes no podía evitar pensar: «¡Yo estuve ahí! ¡Yo jugué esa parte! ¡Me acuerdo perfectamente de eso!». Volver a encontrarme con esos escenarios, personajes y acontecimientos, representados con todas las limitaciones técnicas que existían en 1987, fue como realizar un pequeño viaje en el tiempo. Me parece una manera fantástica de rendir homenaje a la historia de la franquicia y recordar por qué muchos de aquellos personajes terminaron convirtiéndose en auténticos íconos de los videojuegos.
Sin embargo, aquí debo hacer una advertencia importante para quienes nunca hayan jugado algunas de las entregas anteriores. Las presentaciones de las Visiones pueden revelar acontecimientos fundamentales de sus respectivas historias, incluyendo detalles que podrían considerarse spoilers bastante importantes. Aunque existe la posibilidad de omitir estas secuencias, hacerlo también significa perderse buena parte del encanto que ofrece este sistema.
También encontraremos algunas preguntas relacionadas con la historia de cada personaje, donde podemos seleccionar entre tres respuestas que supuestamente reflejan nuestra compatibilidad con la Visión correspondiente. Sin embargo, durante mi experiencia estas elecciones no tuvieron consecuencias relevantes, por lo que terminaron pareciéndome más un pequeño acompañamiento narrativo que una mecánica verdaderamente importante.
Otra característica del combate que merece atención es el sistema de aturdimiento. Durante los enfrentamientos, nuestros enemigos cuentan con una segunda barra debajo de sus puntos de vida que podemos reducir aprovechando sus debilidades. Cuando conseguimos vaciarla, el enemigo queda aturdido, permitiéndonos causarle daño adicional. Además, el personaje que consigue provocar este estado recibe un turno extra, mientras que aturdir a todos los adversarios nos permite aprovechar acciones de bonificación.
Aunque inicialmente esta mecánica resulta bastante interesante, debo reconocer que terminó cansándome un poco. Constantemente debemos experimentar con diferentes ataques y elementos hasta descubrir las debilidades de cada enemigo, y después de numerosas batallas sentí que este proceso comenzaba a perder parte de su novedad y se convertía en una rutina. No considero que sea un mal sistema, pero sí uno que termina dependiendo demasiado de repetir la misma estrategia una y otra vez.
También creo que los menús de combate podrían haberse organizado mejor. Existen numerosas categorías de habilidades y, dentro de algunas de ellas, encontramos todavía más opciones que debemos recorrer para seleccionar la acción deseada. Una interfaz más dinámica o con mayores posibilidades de personalización habría ayudado bastante a agilizar los enfrentamientos.
Afortunadamente, donde el sistema de combate realmente consigue lucirse es durante las batallas contra los jefes. Estos enfrentamientos son sencillamente espectaculares, con enemigos de diseños imponentes, ataques devastadores y situaciones que nos obligan a aprovechar correctamente las capacidades de nuestro grupo. También encontraremos minijefes opcionales que enriquecen la exploración y representan oportunidades adicionales para poner a prueba nuestras estrategias. Sin duda, las batallas contra los jefes se encuentran entre los momentos que más disfruté durante toda la aventura.
Gráficos
Si hay un apartado donde Final Fantasy Resonance consiguió conquistarme por completo, es en su presentación visual. El pixel art de este juego es sencillamente bellísimo, con personajes representados mediante un nivel de detalle extraordinario y animaciones que consiguen darles una personalidad maravillosa.
Me encanta especialmente el trabajo realizado con los protagonistas, pues cada uno cuenta con una paleta cromática muy particular que permite distinguirlo inmediatamente de los demás. Sus diseños son coloridos, expresivos y están llenos de pequeños detalles que resulta un verdadero placer contemplar. Incluso durante las conversaciones, cuando podemos observar sus rostros y expresiones, es sorprendente lo bien que consiguen transmitir emociones mediante una cantidad relativamente limitada de píxeles.
Los enemigos tampoco se quedan atrás, particularmente durante los enfrentamientos contra los jefes, cuyos tamaños y diseños resultan verdaderamente impresionantes. Algunos de estos adversarios poseen una presencia visual extraordinaria, acompañada por animaciones que hacen que sus ataques y habilidades se sientan todavía más espectaculares. Las invocaciones y los ataques límite también merecen una mención especial, pues algunos presentan secuencias de gran calidad que incorporan una estética cercana al anime y que resultan dignas de admirarse.
Sin embargo, hay un detalle que considero mejorable. Debido a la evidente herencia visual de Final Fantasy Brave Exvius, algunas animaciones me transmitieron una sensación de reutilización, particularmente durante las escenas narrativas más dramáticas. Me hubiera gustado encontrar animaciones nuevas y específicas para determinados acontecimientos, pues en ocasiones los movimientos de los personajes se sienten algo rígidos y no consiguen transmitir toda la emoción que la situación requiere.
A pesar de ello, considero que estamos ante un trabajo visual maravilloso, que demuestra que el pixel art todavía tiene muchísimo que ofrecer cuando se utiliza con talento y una dirección artística bien definida. Personalmente, me encantaría seguir encontrando más RPG que apostaran por este tipo de presentación, especialmente cuando consiguen resultados tan atractivos como los de Final Fantasy Resonance.
Sonido
El apartado sonoro tampoco se queda atrás, pues estamos ante un juego que cuenta con una banda sonora verdaderamente extraordinaria. Las composiciones acompañan magníficamente nuestra aventura, con melodías memorables que transmiten perfectamente el espíritu de los RPG clásicos y que resultan especialmente agradables durante la exploración de ciudades, mazmorras y los distintos acontecimientos de la historia.
Sin embargo, quiero destacar especialmente la música de los combates, pues fue uno de los elementos que más disfruté durante mis 50 horas de juego. Sus composiciones resultan emocionantes, pegadizas y consiguen acompañar perfectamente la intensidad de los enfrentamientos, especialmente cuando nos encontramos frente a alguno de los numerosos jefes de la aventura.
Las actuaciones de voz también merecen un reconocimiento especial. He disfrutado principalmente el juego con el doblaje en inglés y debo decir que las interpretaciones me parecieron excelentes. Los actores consiguen transmitir muy bien la personalidad y las emociones de sus personajes, mientras que las voces en japonés también me dejaron una impresión muy positiva. En términos generales, considero que se realizó un trabajo de gran calidad en ambos idiomas.
No obstante, hay un par de detalles que me hubiera gustado que fueran diferentes. El primero es que no todos los diálogos cuentan con actuaciones de voz, pues mientras algunas secuencias están completamente interpretadas, otras conversaciones se desarrollan únicamente mediante texto. Es una lástima, especialmente considerando la calidad del reparto, porque me hubiera encantado disfrutar de sus interpretaciones durante toda la aventura.
El segundo inconveniente está relacionado con la frecuencia con la que hablan los personajes durante los combates y las pantallas de victoria. Aunque inicialmente resulta agradable escucharlos ejecutar sus ataques o celebrar una batalla ganada, después de numerosos enfrentamientos algunas frases terminan volviéndose demasiado repetitivas. Una opción para reducir la frecuencia de estas intervenciones habría sido bastante bienvenida, particularmente cuando estamos participando en largas sesiones de juego.
Dificultad
En cuanto a la dificultad, considero que Final Fantasy Resonance es un juego bastante amigable con el jugador. Aunque los enfrentamientos pueden requerir cierta estrategia, especialmente durante las batallas contra los jefes, la aventura ofrece suficientes herramientas para que podamos progresar sin experimentar frustraciones innecesarias.
También resulta difícil perderse durante la exploración, pues el juego proporciona una orientación bastante clara sobre nuestros objetivos y los lugares que debemos visitar. Esto no significa que desaparezca la posibilidad de descubrir secretos, sino que podemos concentrarnos en explorar libremente sin preocuparnos demasiado por no encontrar el camino correcto para continuar la historia.
Algo que agradecí particularmente fue la flexibilidad que ofrece el sistema de guardado. En caso de sufrir una derrota, podemos reintentar una batalla, regresar a un punto de autoguardado o cargar directamente nuestra última partida guardada, evitando perder grandes cantidades de progreso.
Y aquí debo confesar que no pude evitar recordar mis años jugando en Super Nintendo, cuando una derrota inesperada podía significar perder muchísimo tiempo y tener que repetir largas secciones de una aventura. ¡Cómo me hubiera gustado contar con estas comodidades durante aquella época! Afortunadamente, Final Fantasy Resonance conserva buena parte de la esencia de los RPG clásicos sin obligarnos a sufrir algunas de las limitaciones que experimentábamos hace más de tres décadas.
Contenido
Final Fantasy Resonance ofrece una aventura bastante extensa, especialmente para quienes disfrutamos de los RPG tradicionales. En mi caso, completar la historia principal me tomó aproximadamente 50 horas, durante las cuales pude desarrollar a mis personajes, experimentar con las distintas Visiones, enfrentarme a numerosos enemigos y explorar buena parte de los escenarios que ofrece el juego.
Para quienes quieran conseguir absolutamente todo, incluyendo las actividades opcionales, los enfrentamientos adicionales y el desarrollo de sus personajes, considero que alcanzar el 100 % podría requerir alrededor de 70 horas, dependiendo naturalmente del estilo de juego de cada persona.
Algo que disfruté muchísimo es que el mundo recompensa nuestra curiosidad. Podemos encontrarnos explorando una ciudad, decidir investigar debajo de un puente y descubrir un cofre oculto, o recorrer el mapa principal a bordo de nuestro chocobo o aeronave y encontrar pequeñas cuevas con recompensas, enemigos especiales o minijefes que fácilmente podríamos pasar por alto.
Este tipo de exploración me parece muy gratificante, pues recupera esa sensación que tanto disfrutaba en los RPG clásicos, donde desviarse del camino principal podía llevarnos a descubrir algo inesperado. En lugar de limitarnos a seguir una ruta marcada, el juego nos invita a investigar sus escenarios, buscar secretos y aprovechar las oportunidades que aparecen durante nuestra aventura.
A esto debemos sumar el sistema de Visiones, que ofrece numerosas posibilidades de personalización y desarrollo, así como distintos desafíos opcionales que permiten continuar experimentando con las capacidades de nuestro grupo. Considerando todo lo anterior, creo que estamos ante una aventura con suficiente contenido para mantenernos entretenidos durante una buena cantidad de horas, particularmente si disfrutamos explorar y experimentar con las distintas mecánicas que ofrece.
Lo Positivo
Lo que más disfruté de Final Fantasy Resonance fue encontrarme con una propuesta que recupera muchos de los elementos que hicieron tan especiales a los RPG clásicos. Su precioso apartado gráfico, la extraordinaria banda sonora, las excelentes actuaciones de voz y un sistema de combate que adquiere mayor profundidad conforme avanzamos forman parte de una experiencia que me resultó tremendamente agradable. También quiero destacar las espectaculares batallas contra los jefes, pues considero que es precisamente durante estos enfrentamientos cuando el juego consigue mostrar todo el potencial de sus mecánicas y su dirección artística.
Sin embargo, si tuviera que elegir un elemento que realmente distingue a esta entrega, definitivamente serían las Visiones. Poder reencontrarme con personajes que conocí hace tantos años, recordar sus historias mediante imágenes de sus videojuegos originales y utilizar sus habilidades durante los combates fue una experiencia cargada de nostalgia. Además, la posibilidad de combinar estas habilidades para personalizar a nuestros protagonistas añade una capa estratégica que consigue enriquecer considerablemente la jugabilidad. También agradezco que se trate de una aventura completa, sin mecánicas gacha ni microtransacciones, y que la exploración siga recompensando a quienes disfrutamos investigar cada rincón de los escenarios.
Lo negativo
Aunque disfruté muchísimo la experiencia, también encontré algunos aspectos que podrían haberse mejorado. El principal está relacionado con el sistema de aturdimiento, pues la necesidad constante de descubrir las debilidades de los enemigos terminó resultándome un poco repetitiva después de numerosas horas de juego. A esto debemos sumar unos menús de combate que podrían haber sido más ágiles y una cantidad considerable de frases que los personajes repiten durante los enfrentamientos y las pantallas de victoria.
En el apartado narrativo, considero que la historia cumple correctamente con su propósito, pero no consigue destacar especialmente dentro de una franquicia que nos ha ofrecido aventuras verdaderamente memorables. También me hubiera gustado encontrar mayores novedades respecto a Final Fantasy Brave Exvius, especialmente en ciertas animaciones que se sienten rígidas durante los momentos más dramáticos. Finalmente, aunque las actuaciones de voz son excelentes, resulta una lástima que no todos los diálogos estén interpretados, mientras que el sistema de Visiones, pese a ser uno de los mayores atractivos del juego, puede revelar acontecimientos importantes de entregas anteriores y no permite que los personajes invitados interactúen realmente con nuestros protagonistas.
Conclusiones
Después de haber dedicado 50 horas a Final Fantasy Resonance, puedo decir que disfruté muchísimo mi tiempo con esta aventura. Estamos ante un RPG que recupera una fórmula tradicional sin preocuparse demasiado por reinventarla, apostando por aquellos elementos que hicieron tan especiales a las primeras entregas de la franquicia y que muchos seguimos disfrutando después de tantos años.
Su historia es cumplidora y, aunque no considero que se encuentre entre las mejores de Final Fantasy, está acompañada por personajes agradables y excelentes interpretaciones de voz que contribuyen a hacerla más entretenida. El sistema de combate me resultó satisfactorio, especialmente durante los enfrentamientos contra los jefes, aunque reconozco que la mecánica de aturdimiento terminó volviéndose un poco cansada. Por otra parte, su apartado gráfico es una auténtica maravilla, con personajes llenos de personalidad, animaciones espectaculares y un trabajo de pixel art que me dejó encantado.
Pero si hay algo que conservaré especialmente de esta aventura, es la experiencia de reencontrarme con tantos personajes y recuerdos de la historia de Final Fantasy. Para alguien como yo, que ha acompañado a la franquicia desde la época de Super Nintendo, contemplar nuevamente aquellas imágenes originales y recordar las aventuras que disfruté hace tantos años tiene un valor emocional enorme. Es una experiencia que difícilmente podría explicarle de la misma manera a alguien que nunca haya jugado aquellos títulos.
Precisamente por eso, no considero que Final Fantasy Resonance sea la mejor puerta de entrada para quienes nunca han tenido contacto con la franquicia. Aunque puede disfrutarse como una aventura independiente, buena parte de su encanto está dirigido a quienes conocemos sus personajes, sus historias y el legado que han construido durante décadas. Incluso diría que estamos ante un juego especialmente pensado para los seguidores veteranos que crecimos disfrutando aquellos maravillosos RPG de los años ochenta y noventa.
RANK 4/5
Personalmente, me alegra muchísimo que Square Enix continúe apostando por este tipo de propuestas, porque aunque algunos jugadores consideren que los combates por turnos pertenecen al pasado, estoy convencido de que todavía somos muchos quienes disfrutamos planear nuestras estrategias, administrar nuestros recursos y explorar mundos fantásticos representados mediante un precioso pixel art. Final Fantasy Resonance no necesita reinventar la franquicia para recordarnos por qué nos enamoramos de ella, y aunque tiene algunos detalles que podrían haberse mejorado, considero que ofrece una experiencia muy disfrutable para quienes seguimos apreciando esta manera de jugar.



