Una aventura de acción que recupera ese cine que simplemente quería entretenerte.
Antes de comenzar esta reseña quiero agradecer a Apple TV por brindarme acceso a la película.
Cuando vi que Mayday iba a juntar a Ryan Reynolds con Kenneth Branagh, me dio mucha curiosidad saber qué podía salir de esta combinación. Sobre todo porque son dos actores que vienen de lugares bastante diferentes. Por un lado tenemos a Ryan Reynolds, que ya tiene muy marcado ese estilo de personaje que responde con sarcasmo incluso cuando todo está a punto de explotar, y por el otro está Kenneth Branagh, que tiene una presencia mucho más seria y que aquí termina jugando precisamente con esa diferencia. Después de verla, creo que esa relación entre los dos fue una de las cosas que más disfruté de la película.
Mayday cuenta una historia de espionaje y acción que nos lleva a una época en la que las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética forman parte importante del contexto. Pero más allá de utilizar la Guerra Fría como escenario, la película realmente está construida alrededor de sus protagonistas y de la situación en la que terminan involucrados. Uno es un piloto que se encuentra en una situación que evidentemente se sale de control y el otro es un personaje que pertenece a un mundo completamente diferente, así que la historia aprovecha ese choque para construir buena parte de su humor.
Y mientras la veía, no pude evitar pensar en todas esas películas que uno encontraba en televisión cuando era más joven. Había algo muy sencillo en sentarse frente al televisor, ver que estaban pasando una película con aviones, agentes secretos o alguna misión imposible y quedarse a verla sin importar si sabías quiénes eran los actores o de qué trataba. Muchas veces terminabas descubriendo películas simplemente porque estaban ahí. Mayday me provocó un poco esa sensación porque tiene esa clase de aventura que no necesita complicarse demasiado para entretenerte.
También creo que la película entiende bastante bien a Ryan Reynolds. No intenta esconder el tipo de actor que es ni cambiar completamente su personalidad para convertirlo en un protagonista de acción tradicional. Su personaje utiliza mucho el humor como mecanismo para enfrentar las situaciones en las que se encuentra, y eso hace que varias escenas tengan un ritmo bastante ligero. Puede que en algún momento sintamos que estamos viendo otra versión de un personaje que ya conocemos, pero personalmente creo que aquí funciona porque está acompañado por alguien como Branagh.
Kenneth Branagh es probablemente una de las partes que más me sorprendieron. No porque no sepamos que es un gran actor, sino porque verlo involucrado en una película de este estilo resulta bastante entretenido. Su personaje tiene una personalidad mucho más rígida y eso provoca que muchas de sus interacciones con Reynolds funcionen precisamente por el contraste. Mientras uno intenta mantener cierta seriedad, el otro parece estar tratando de encontrar la manera de hacer algún comentario incluso en las situaciones más complicadas.
Y creo que ahí está buena parte del encanto de Mayday. No necesariamente en la historia que está contando, sino en cómo utiliza a sus dos protagonistas para llevarla adelante. Hay escenas de acción que funcionan, persecuciones, momentos de tensión y situaciones bastante absurdas, pero la película sabe que su principal atractivo está en ver qué ocurre cuando estos dos personajes tienen que convivir y confiar el uno en el otro.
Visualmente también cumple bastante bien. Las secuencias relacionadas con los aviones son importantes para la historia y ayudan a que la película tenga esa sensación de aventura que está buscando. No estamos hablando de una cinta que quiera convertirse en una experiencia militar hiperrealista ni de una película que pretenda competir con las grandes producciones de acción del género. Aquí lo importante es que las escenas funcionen dentro del tono de la historia y que nos permitan seguir avanzando de una situación a otra.
Eso sí, donde creo que Mayday puede perder un poco de fuerza es precisamente en su historia. Hay momentos en los que resulta demasiado sencillo anticipar hacia dónde se dirige la película. Algunas situaciones se sienten conocidas y ciertos elementos del argumento podrían haber tenido un poco más de profundidad. La premisa tenía posibilidades para desarrollar una historia de espionaje mucho más interesante, pero la película prefiere mantenerse en un terreno más ligero y accesible.
Y eso puede ser un problema si llegas esperando una película que quiera sorprenderte constantemente. Yo, en cambio, creo que funciona mejor si la ves sabiendo que su principal objetivo es entretener. No hay que buscarle una complejidad que realmente no necesita. La película toma elementos que ya conocemos, los mezcla con comedia y acción y los utiliza para construir una aventura bastante fácil de seguir.
Incluso el tema de la Guerra Fría, que podría haber sido utilizado para construir algo mucho más serio, funciona principalmente como el contexto que permite que la historia suceda. Hay una parte interesante en ver a personajes que vienen de lados completamente opuestos terminar colaborando, pero la película no quiere quedarse demasiado tiempo explorando las implicaciones de eso. Prefiere avanzar hacia la siguiente escena de acción o hacia el siguiente momento de comedia.
Y aunque entiendo que para algunas personas eso puede sentirse como una oportunidad desaprovechada, a mí no terminó molestándome tanto porque desde el principio sentí que Mayday sabía exactamente qué tipo de película quería ser. No quiere convertirse en un thriller político ni en una historia complicada sobre la Guerra Fría. Quiere ser una aventura con dos protagonistas que no deberían estar juntos, pero que terminan dependiendo uno del otro para salir adelante.
Eso también hizo que disfrutara más la relación entre ellos. No se siente como una amistad instantánea en la que de repente los personajes se vuelven inseparables. Hay cierta desconfianza y diferencias entre ellos, y poco a poco tienen que encontrar la manera de trabajar juntos. La película utiliza eso para generar varias de sus situaciones más divertidas, pero también para darle un poco de corazón a la historia.
Y justamente ese corazón fue algo que no esperaba encontrar. Entre tanta acción y tantos chistes, hay una historia sobre dos personas que vienen de mundos completamente diferentes y que terminan descubriendo que tienen más cosas en común de lo que pensaban. No es algo que la película desarrolle de una manera particularmente profunda, pero sí está presente y ayuda a que la relación entre los protagonistas no se sienta únicamente como un recurso para generar comedia.
También me gustó que no todo dependiera de grandes referencias o de conexiones con otras franquicias. En una época en la que muchas películas parecen necesitar formar parte de un universo enorme para llamar nuestra atención, Maydayllega con sus propios personajes y una historia que comienza y termina dentro de la misma película. Puede parecer algo muy sencillo, pero personalmente agradezco que todavía existan producciones que puedan disfrutarse sin tener que haber visto otras cinco películas antes.
Claro que eso no significa que sea perfecta. Hay momentos en los que el humor no funciona de la misma manera, algunas decisiones de la historia se sienten demasiado convenientes y la previsibilidad termina jugando en su contra. También creo que, con el reparto que tiene, podría haber profundizado mucho más en ciertos personajes y aprovechar mejor algunas situaciones.
Pero cuando terminé de verla, mi sensación fue positiva porque consiguió algo que para mí sigue siendo importante: me entretuvo. No tuve que convencerme de que me estaba divirtiendo ni esperar hasta el último acto para encontrarle sentido a la película. Desde el principio sabía que estaba frente a una aventura de acción con comedia y simplemente decidí dejarme llevar por ella.
Y quizá por eso la disfruté más de lo que esperaba. Hay películas que uno ve y termina analizando cada detalle, pensando en lo que funcionó, lo que no funcionó y en todo lo que pudo haber sido diferente. Con Mayday me pasó algo mucho más sencillo. La terminé y pensé que había pasado un buen rato.
Eso me llevó nuevamente a esa época en la que muchas películas llegaban a nosotros de una manera mucho más casual. Podías encontrarte una película un sábado por la tarde, verla sin saber absolutamente nada de ella y terminar disfrutándola simplemente porque tenía una buena aventura. No todas se convertían en clásicos y probablemente muchas tenían exactamente los mismos problemas que Mayday, pero algunas se quedaban en la memoria por la experiencia que te hicieron pasar.
No sé si Mayday llegará a ese punto para mí, porque tampoco creo que sea una película que esté intentando reinventar el género. Pero sí creo que tiene suficientes elementos para funcionar como una de esas aventuras que puedes recomendar cuando alguien simplemente quiere ver algo entretenido, con acción, humor y dos actores que claramente disfrutan compartir pantalla.
Al final, creo que eso es lo que me llevo de Mayday. No es una película perfecta y definitivamente tenía espacio para contar una historia más interesante y arriesgada, pero tampoco creo que haya que exigirle convertirse en algo que nunca quiso ser. Es una película que toma una fórmula conocida, pone a Ryan Reynolds y Kenneth Branagh en medio de ella y deja que la química entre ambos haga buena parte del trabajo.
Y en mi caso, funcionó. Porque después de verla no me quedé pensando que acababa de presenciar algo que cambiaría el género de acción. Me quedé con esa sensación mucho más sencilla de haber encontrado una película que me hizo pasar un buen rato, que me recordó un poco a ese cine que disfrutaba de niño y que, por un par de horas, me permitió sentarme frente a la pantalla sin buscarle demasiadas complicaciones.
A veces también extraño eso en el cine. Sentarme, darle play y dejar que una buena aventura haga lo suyo. Y Mayday, con todos sus aciertos y sus problemas, consiguió precisamente eso conmigo.
Disfrútala por Apple TV
