Tengo que admitir que El final de la Calle Oak fue una de esas películas que llegué a ver sin tener muy claro qué me iba a encontrar. Había visto los tráilers y obviamente sabía que los dinosaurios iban a ser parte importante de la historia, pero realmente no tenía idea de cómo iban a terminar metidos en todo esto. Y creo que ahí está una de las cosas que más disfruté de la película, porque cuando finalmente entiendes qué está pasando, la propuesta resulta mucho más interesante de lo que parecía en un principio.
Antes de continuar, quiero agradecer a Warner Bros. Pictures MX por la invitación para la función de esta película.
La idea es bastante sencilla de explicar, aunque bastante complicada de imaginar. Un extraño fenómeno termina arrancando una parte de la calle Oak de su realidad y la transporta a otra época, un lugar donde los humanos claramente no deberían estar y donde los dinosaurios son los que mandan. Sí, estamos hablando de una premisa que si la analizamos demasiado probablemente se nos empieza a caer por todos lados, pero también creo que parte de la diversión está justamente en aceptar lo absurdo de la situación y ver hasta dónde puede llevarla la película.
Y aquí es donde entran los dinosaurios, porque para mí son lo mejor de toda la experiencia.
Después de tantos años viendo dinosaurios en el cine, creo que ya estamos acostumbrados a cierto tipo de representación. Pero El final de la Calle Oak apuesta por mostrarlos de una manera mucho más cercana a lo que actualmente sabemos sobre estas criaturas. Algunos tienen plumas, otros tienen características que los hacen parecer mucho más animales que monstruos de película y, curiosamente, eso consigue que hasta los dinosaurios que no están intentando comerse a nadie resulten intimidantes.
Hay algo muy particular en ver a una criatura que sabes que probablemente solo está buscando alimentarse y que, aun así, te haga pensar: “yo no me acercaría ni aunque me pagaran”.
Eso me gustó muchísimo porque la película entiende que no necesita convertir a todos los dinosaurios en máquinas de matar. El simple hecho de tenerlos caminando por un vecindario que hasta hace unos minutos era completamente normal ya genera una sensación bastante extraña. Una casa, una calle, un automóvil y de repente un dinosaurio pasando por ahí. Es una imagen que por sí sola funciona.
También me gustó que la película no te entregue todas las respuestas inmediatamente. Hay muchas cosas que empiezan a suceder mientras los personajes todavía están tratando de entender qué demonios está pasando. Eso hace que uno como espectador vaya descubriendo las cosas prácticamente al mismo tiempo que ellos, y cuando empiezan a aparecer algunos de los giros, la historia consigue mantenerte bastante atento.
Además, hay una combinación que me pareció muy interesante: por un lado tenemos toda esta aventura de supervivencia con dinosaurios y, por otro, tenemos los problemas de una familia que ya venía cargando con sus propios conflictos. Esto hace que la película no dependa únicamente de ver qué dinosaurio va a aparecer después, sino que también haya una razón para preocuparse por lo que les está pasando a los personajes.
Anne Hathaway me gustó bastante en el papel de Denise y siento que funciona muy bien como parte de esta familia que tiene que enfrentarse a una situación completamente fuera de lógica. Pero también disfruté mucho volver a ver a Ewan McGregor en un papel así. Tenía bastante tiempo de no encontrarme con él en una película de este estilo y creo que tiene una presencia que ayuda muchísimo a que el grupo funcione.
Y si algo me terminó sorprendiendo es que David Robert Mitchell, el director de It Follows, consiga llevar su estilo a una película mucho más grande sin perder por completo esa sensación de misterio que caracteriza parte de su trabajo. Aquí tiene un presupuesto mucho mayor, dinosaurios, secuencias de acción y una historia bastante más ambiciosa, pero sigue existiendo esa sensación de que hay algo raro detrás de todo lo que estamos viendo.
Quizá no todo lo que ocurre funciona de la misma manera y seguramente habrá más de uno que se ponga a cuestionar la lógica detrás de lo que sucede. Yo también lo hice. Pero honestamente, llegó un momento en el que simplemente decidí disfrutar la propuesta por lo que es. Porque si voy a aceptar que una parte de un vecindario termine transportada a una época llena de dinosaurios, lo mínimo que puedo hacer es dejar de buscarle explicación científica a cada cinco minutos.
El final de la Calle Oak me terminó pareciendo una experiencia bastante entretenida y, sobre todo, diferente a lo que esperaba después de ver sus tráilers. Tiene misterio, tiene buenos momentos de tensión, una familia intentando sobrevivir a algo que no entiende y, por supuesto, dinosaurios que se sienten mucho más como animales que como simples monstruos digitales.
Y eso último para mí hace toda la diferencia. Porque después de ver tantas películas de dinosaurios, todavía se siente bastante bien encontrar una que consiga hacer que ver a uno aparecer en pantalla vuelva a sentirse emocionante.
🎬 Disfrútala solo en Cinépolis.
