Gaming Reviews | Overwatch x YOASOBI

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Siempre he disfrutado las colaboraciones de Overwatch. Quienes han leído mis reseñas anteriores saben que normalmente me gusta detenerme a analizar el trabajo artístico detrás de las skins, hablar del porque Blizzard elige cierta franquicia, cómo adapta la esencia visual de cada personaje y de qué manera logra que esas colaboraciones se sientan naturales dentro del universo del juego, o incluso mencionar cuando las cosas no salen tan bien.

Pero esta vez quiero empezar desde un lugar completamente distinto, porque siento que esta colaboración es muy diferente.

Overwatch x YOASOBI no son solo las skins. Aunque colaboraciones musicales anteriores, como la de LE SSERAFIM, ya habían vinculado a Overwatch con la música, esta me parece algo completamente distinto.

Desde sus inicios, YOASOBI ha construido su identidad artística de una forma muy particular. Sus canciones no nacen de una melodía o de una tendencia musical; nacen de historias, relatos, cuentos, narrativas completas que YOASOBI decide trasladar a la música, narrándolas por medio de canciones capaces de condensar emociones, conflictos y personajes en apenas unos minutos. Esa manera de entender la música los convirtió en uno de los mayores exponentes del J-Pop actual a nivel internacional.

Por eso esta colaboración se siente tan diferente.

En lugar de pedirle a YOASOBI una canción promocional para vender unas cuantas skins, Blizzard hizo algo mucho más interesante: puso la narrativa de Overwatch en manos de un dúo cuya especialidad es precisamente transformar historias en música.

El resultado fue Orion, un rolón, mi gente. Se los dejo aquí para que lo escuchen:

Pero bueno, dejemos de lado la introducción para entrar de lleno al contenido. Aunque antes me gustaría agradecer a Blizzard por permitirnos el acceso a estas skins para la realización de esta reseña.

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Revisando el contenido

En mi reseña de la temporada comenté cómo Overwatch abrazó una fuerte estética japonesa, tanto en sus escenarios como en varios de sus contenidos cosméticos. Ahora esa identidad se completa con la participación de uno de los artistas más importantes del J-Pop actual y con una historia centrada en tres de los personajes japoneses más queridos del juego: Hanzo, Genji y Kiriko.

Si conoces el pasado de los hermanos Shimada, sabes que hablamos de una historia marcada por la culpa, el perdón, el deber y la búsqueda de un nuevo camino. Son temas que encajan de manera casi perfecta con la sensibilidad narrativa de YOASOBI, y Orion consigue capturar esa carga emocional de una forma que difícilmente habría logrado una colaboración tradicional.

Eso no significa que el contenido del paquete cosmético pase a segundo plano; al contrario. Blizzard entendió que, si la música era el corazón de la colaboración, todo lo demás debía sentirse como una prolongación de ella. Aquí es donde el marketing y el arte se encuentran.

El paquete principal incluye seis aspectos legendarios completamente nuevos para Kiriko, Genji, Hanzo, Juno, Mizuki y Anran, todos diseñados bajo una misma línea artística.

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Aquí Blizzard apostó por algo arriesgado: que la estética estuviera ligada a la historia y a la vibra de la canción, más que convertir estas skins en una referencia directa a YOASOBI. En colaboraciones como la de LE SSERAFIM quizá la tarea era más sencilla; al ser artistas de K-pop, el «visual», la moda y ese estilo que va de lo vanguardista a lo urbano son elementos fáciles de trasladar al juego.

Aquí ocurre algo distinto porque, como ya dijimos, YOASOBI nace de un concepto mucho menos arraigado a lo visual y mucho más a lo narrativo. Por eso, en lugar de intentar vestir a los héroes como los integrantes del dúo, Blizzard tomó las emociones y el simbolismo de Orion para construir una colección con personalidad propia.

Cada uno de estos aspectos incorpora efectos visuales, nuevos detalles en las armas y emotes inspirados en la canción, haciendo que la colaboración se sienta presente incluso durante las partidas.

Naturalmente, el contenido no termina ahí. También encontramos tarjetas de nombre, íconos de jugador, sprays, gestos y el “llaverito” para las armas, que personalmente me gustó mucho.

Personalmente, me parece una de las colaboraciones más inteligentes que ha hecho Overwatch. No porque tenga las skins más espectaculares —que no me malinterpreten, su calidad artística es indiscutible; nuevamente, muy bien ahí—, sino porque entiende que el universo del juego siempre ha estado construido alrededor de sus personajes. Si vas a colaborar con un proyecto cuya esencia es contar historias mediante canciones, tiene todo el sentido del mundo que el punto de partida sea precisamente la historia de Overwatch y no únicamente una colección de cosméticos.

Por eso esto es tan especial. Generalmente, para este punto de la reseña ya me estaría quejando de la falta de variedad, de la elección de los personajes o hasta del costo —aunque el costo sí es algo que Blizzard debería revisar, eso sí queda pendiente—, pero esta vez estoy tan impresionado por el resultado, la narrativa, la música y todo lo que rodea esta colaboración, que no me quedan más que elogios para Overwatch y YOASOBI, además de un profundo agradecimiento por realizar una colaboración que habita de manera tan natural entre la música, la narrativa y los videojuegos.

Ahora sí, no me queda más que decir que…»En efecto, es gaming

Nos vemos en el lobby.

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