¿Cuántos años más para que termine esta historia?
Se siente interminable la espera de toda la trilogía, no solo desde la salida de Final Fantasy VII Remake Intergrade, sino desde su anuncio. Han pasado cinco años y más de una década para terminar una de las historias y propuestas de gameplay más memorables y revolucionarias del mundo, tanto en su lanzamiento como en la actualidad.
Antes de continuar, quisiera agradecer a Square Enix, quienes nos proporcionaron el código de reseña anticipada para Nintendo Switch 2.
Comenzamos
Bajo el paraguas de Square Soft, Final Fantasy se convirtió no solo en una de las sagas pioneras del RPG y de los combates por turnos, sino también en un referente de historias memorables. Muchos han aspirado a crear mundos fantásticos tan complejos que logren perdurar hasta nuestros días, no solo con entregas numeradas, sino también con diversos spin-offs de todo tipo, cuyos personajes son reconocidos incluso más allá de sus propios juegos.
Final Fantasy VII es, debatiblemente, el más reconocido de todos y, aunque su historia pueda ser más o menos conocida dependiendo de a quién se le pregunte, es casi seguro que identificarás una cabellera rubia y puntiaguda, una espada más larga que su portador o una ametralladora en lugar de un brazo.
Este nivel de reconocimiento impulsó a Square Enix a revivir dicha historia a una escala que nadie imaginaba. Así, durante el E3 2015, se anunció Final Fantasy VII Remake como exclusiva para PlayStation 4, aunque no vería la luz hasta 2020. Este remake sería apenas la primera parte de una trilogía que narra con todo lujo de detalle los acontecimientos del juego original.
En 2024, tuvimos el estreno de la segunda parte de este remake, Final Fantasy VII Rebirth, para PlayStation 5, y posteriormente para PC en 2025. Ahora, en junio de 2026, llega a Nintendo Switch 2 y a los sistemas Xbox Series, con la promesa de que estamos cada vez más cerca de cerrar esta trilogía en los próximos años y, posiblemente, verla disponible en todas las plataformas actuales.
Historia
Al finalizar los eventos de Final Fantasy VII Remake Intergrade, el grupo se reúne para discutir la historia de Cloud y Sephiroth, y cómo este último llegó a convertirse en una entidad aparentemente omnipotente, obsesionada con la resurrección de Jenova y la destrucción tanto de Shinra como de Midgar. Mientras tanto, presenciamos un flashback protagonizado por Zack, amigo de Cloud, quien fue el responsable de llevar a un malherido Cloud hasta Midgar.
Tras recapitular la historia de Cloud durante su última misión junto a Sephiroth y su regreso a Nibelheim, el pueblo natal de Cloud y Tifa, el grupo descubre que el otrora gran héroe se convirtió en un terrorista tras conocer información que Shinra parecía mantener oculta sobre la verdadera naturaleza de Sephiroth, quien resultó ser una creación vinculada al ser conocido como Jenova.
Los miembros de Avalancha, Barret y Tifa, junto con los antiguos prisioneros de Shinra, Aerith y Red XIII, acompañan a Cloud en su primera salida de Midgar. Su objetivo es frustrar los planes de Shinra, que parece más decidida que nunca a seguir explotando la energía vital del planeta, al mismo tiempo que continúan la búsqueda de Sephiroth.
Sin embargo, Tifa comienza a desconfiar ligeramente de Cloud al notar que algunos de sus recuerdos no coinciden con los hechos que ella recuerda. Esta inconsistencia se desarrolla a lo largo de la aventura mediante momentos en los que Cloud parece perder el control de sí mismo, sufriendo visiones y recuerdos fragmentados. A pesar de ello, mantiene una determinación inquebrantable por derrotar a Sephiroth y salvar al planeta tanto de su destrucción como de la constante extracción de energía llevada a cabo por Shinra.
Jugabilidad
Para esta segunda entrega, la gran novedad es el salto de una experiencia mayormente lineal a una aventura con amplias zonas abiertas que abarcan gran parte del mundo. Mientras que en la primera parte gran parte del recorrido estaba guiado por la historia y misiones de infiltración, ahora existe una mayor libertad de exploración y una cantidad considerable de actividades secundarias para realizar entre los eventos principales.
El sistema de combate se mantiene muy similar al de la entrega anterior, aunque ahora contamos con más personajes jugables, cada uno con habilidades y estilos de combate claramente diferenciados.
Durante los enfrentamientos podremos controlar hasta tres personajes a la vez, aunque esto variará dependiendo del punto de la historia. Por ello, lo más recomendable es familiarizarse con todos los integrantes del grupo, ya que incluso durante algunas batallas el número de miembros disponibles puede cambiar de forma repentina.
Cada personaje dispone de un ataque básico y habilidades únicas que definen su estilo de juego. Por ejemplo, Cloud puede alternar entre distintos modos de combate para adaptarse a diferentes situaciones; Aerith se especializa en ataques mágicos y de larga distancia mientras prepara sus habilidades más poderosas; y Red XIII destaca en el combate cuerpo a cuerpo, aprovechando los bloqueos para acumular energía y maximizar su daño. Aunque todos los personajes pueden personalizarse para cumplir distintos roles, cada uno conserva una identidad propia que los diferencia del resto.
En cuanto a las maniobras defensivas, contamos con las acciones de bloqueo y esquive. El bloqueo permite reducir el daño recibido y generar oportunidades para contraatacar, mientras que el esquive resulta fundamental para evitar ataques enemigos y sus efectos secundarios.
El sistema de materias regresa como uno de los pilares de la progresión. Estas no solo mejoran las estadísticas de los personajes, sino que también otorgan nuevas habilidades y hechizos. Además, las materias evolucionan conforme las utilizamos, desbloqueando versiones cada vez más poderosas de sus efectos.
Para ejecutar habilidades especiales o lanzar hechizos será necesario llenar las barras de BTC, las cuales aumentan mediante ataques y con el paso del tiempo durante el combate. Por otro lado, la clásica barra de Límite se carga al recibir daño y, una vez completada, permite desatar ataques devastadores capaces de cambiar el rumbo de una batalla.
También contamos con el sistema de Invocaciones, que nos permite equipar diferentes criaturas a nuestros personajes. Estas pueden intercambiarse desde los menús y ofrecen apoyo adicional durante los enfrentamientos más exigentes.
En términos de progresión, cada personaje dispone de un árbol de mejoras asociado a sus armas, mientras que tanto las armas como los accesorios pueden modificarse para adaptarse a distintos estilos de juego. Afortunadamente, la personalización depende más del uso de materias que del equipamiento en sí, lo que brinda una gran flexibilidad al momento de construir cada personaje.
Las misiones secundarias también recibieron cambios importantes. En las zonas abiertas se enfocan principalmente en la exploración, la recopilación de recursos y el descubrimiento de nuevos puntos de interés. Por su parte, las ciudades ofrecen actividades más variadas, incluyendo numerosos minijuegos, historias opcionales y misiones centradas en la interacción con los distintos habitantes del mundo.
Gráficos
Final Fantasy VII Rebirth se siente, ante todo, como un importante logro técnico para Nintendo Switch 2. Aunque probablemente no sea el título que mejor aproveche las capacidades de la consola a largo plazo, la mera existencia de este port demuestra que experiencias de gran escala y técnicamente ambiciosas pueden llegar a la plataforma. Hablamos de un extenso mundo abierto, repleto de detalles tanto en sus escenarios como en sus personajes, acompañado de combates frenéticos que conservan gran parte del nivel de detalle visto en otras versiones.
Lamentablemente, los recortes realizados para adaptar el juego a Switch 2 son evidentes. El aspecto más notable es el rendimiento, que intenta mantenerse entre los 30 y 40 cuadros por segundo, aunque en determinados momentos puede descender por debajo de esa cifra. Si bien este tipo de fluctuaciones también pueden presentarse en otras plataformas, aquí resultan más perceptibles debido a la ausencia de modos de Calidad o Rendimiento que permitan priorizar uno de estos apartados según las preferencias del jugador.
En cuanto a la calidad visual, también existen algunas concesiones. El follaje en las zonas abiertas presenta un nivel de detalle reducido, mientras que los reflejos en grandes superficies de agua, especialmente en el mar a larga distancia, muestran limitaciones evidentes. Asimismo, aunque la implementación de DLSS ayuda a compensar la menor resolución nativa, en ocasiones la imagen puede verse menos definida, especialmente en modo televisor, donde los detalles gráficos son más fáciles de apreciar.
A pesar de ello, estos compromisos técnicos resultan relativamente menores cuando se evalúa el conjunto de la experiencia. De hecho, en modo portátil el resultado es bastante satisfactorio, ya que las limitaciones visuales pasan más desapercibidas gracias al tamaño de la pantalla, ofreciendo una experiencia consistente y agradable.
Por otro lado, el apartado de dirección artística continúa siendo uno de los mayores aciertos del juego. Aunque los personajes han experimentado una transformación significativa respecto a sus versiones originales, los protagonistas conservan la esencia de sus diseños de hace casi 30 años, incorporando además numerosos guiños visuales que apelan a la nostalgia de los seguidores veteranos.
En contraste, muchos de los escenarios y personajes secundarios han recibido rediseños mucho más profundos, apostando por una estética más realista y detallada. Esta decisión genera un interesante contraste con la apariencia más estilizada y extravagante de varios protagonistas y antagonistas, contribuyendo a reforzar la identidad visual única que caracteriza al universo de Final Fantasy VII.
Dificultad
Al igual que en Final Fantasy VII Remake, el mayor desafío no proviene necesariamente de los enemigos, sino de dominar los dos pilares de su sistema de combate: la acción en tiempo real y la gestión estratégica de las habilidades de cada integrante del grupo. El juego recompensa a quienes alternan constantemente entre personajes para maximizar su eficiencia y aprovechar mejor las oportunidades de daño.
Fuera de esta curva de aprendizaje inicial, son pocos los combates que representan un obstáculo realmente significativo. Con una comprensión básica de los momentos adecuados para esquivar, bloquear o contraatacar, resulta relativamente sencillo tomar la iniciativa y mantener el control de la mayoría de los enfrentamientos.
Por su parte, los rompecabezas y las misiones de búsqueda presentan un nivel de dificultad bastante accesible. Sin embargo, la gran cantidad de contenido secundario puede traducirse en una inversión considerable de tiempo para quienes deseen completar todo lo que el juego ofrece.
Donde sí encontramos desafíos más exigentes es en los numerosos minijuegos repartidos a lo largo de la aventura. Actividades como los juegos de cartas, la defensa de torres, el piano, los distintos deportes y otros desafíos basados en puntuaciones pueden alcanzar niveles de dificultad considerablemente más altos si el objetivo es obtener todas las recompensas disponibles o conseguir las mejores calificaciones.
Personalmente, los minijuegos centrados en los disparos fueron los que más me costaron. Parte de esta dificultad se debe a que no terminé de adaptarme a su esquema de control, además de que el uso del giroscopio me pareció poco preciso y menos fluido de lo esperado, lo que afectó mi desempeño en este tipo de actividades.
Contenido
Final Fantasy VII Rebirth invita constantemente al jugador a explorar y completar la mayor cantidad posible de contenido secundario desde el momento en que este se encuentra disponible. Además de ofrecer recompensas muy útiles para la progresión, el juego restringe durante largos periodos el acceso mediante viaje rápido a zonas visitadas anteriormente, por lo que resulta recomendable aprovechar cada región antes de avanzar en la historia principal.
Cada una de las grandes zonas abiertas cuenta con alrededor de una veintena de actividades y objetivos por completar. Entre ellos encontramos tareas como activar las torres de Chadley, explorar áreas de interés, recopilar recursos o buscar tesoros con la ayuda de los Chocobos. Aunque algunas actividades comparten una estructura similar, las recompensas y los objetivos suelen variar lo suficiente como para mantener el interés durante buena parte de la aventura.
Por ejemplo, las misiones relacionadas con las torres suelen seguir una fórmula bastante directa: eliminar enemigos cercanos, escalar la estructura, activarla y continuar explorando. En cambio, otras actividades requieren una mayor observación del entorno, el uso de las habilidades especiales de los Chocobos o simplemente prestar atención a las pistas que ofrece el escenario para descubrir secretos y recompensas ocultas.
En los distintos pueblos y ciudades también encontraremos misiones secundarias más centradas en sus habitantes. Estas tareas suelen desarrollar historias locales y, en muchos casos, permiten profundizar en la relación entre Cloud y sus compañeros de aventura. A medida que avancemos, algunas de estas interacciones fortalecerán los vínculos entre los personajes y desbloquearán nuevas escenas y conversaciones.
Con un estilo de juego equilibrado, centrado en completar las misiones principales y una selección de las secundarias más relevantes, es probable que la aventura supere con facilidad las 60 horas de duración. Sin embargo, para quienes disfrutan explorando cada rincón del mapa, completando todos los desafíos y descubriendo cada actividad opcional, la cifra puede aumentar considerablemente.
Y sí, si decides aprovechar al máximo los más de 100 GB de almacenamiento que requiere el juego, encontrarás contenido suficiente para justificar la inversión de tiempo. ¡Y ni te molestes en buscarlo, ni siquiera el formato físico te salvará ya que se trata de una adorada Game-Key Card!
Lo positivo
Square Enix entiende perfectamente lo que esperan los seguidores de Final Fantasy VII. El estudio ha respetado gran parte del material original y ha logrado conservar la esencia que convirtió a este título en una obra tan influyente dentro del género. Al mismo tiempo, los nuevos contenidos y cambios narrativos son capaces de sorprender incluso a quienes jugaron el original hace casi 30 años.
De hecho, esta segunda entrega ayuda a justificar la decisión de dividir la historia en una trilogía. La cantidad de contenido, eventos, escenarios y personajes desarrollados hace evidente que habría sido muy difícil condensar toda esta experiencia en un único lanzamiento sin sacrificar parte de su alcance. Aunque la estructura general comparte muchas bases con Final Fantasy VII Remake, las diferencias entre ambas entregas son lo suficientemente marcadas como para que cada una tenga identidad propia.
La mayor duración de la aventura también permite construir relaciones mucho más profundas entre los personajes. Esto provoca que, independientemente de cómo concluya la historia, ya sea en esta entrega o en la futura tercera parte, el jugador termine desarrollando un mayor apego hacia ellos. Como consecuencia, los momentos dramáticos adquieren un impacto emocional mucho más fuerte cuando las cosas no salen según lo esperado.
Uno de los ejemplos más claros es Yuffie, quien en esta nueva versión tiene una participación mucho más relevante dentro de la narrativa. Tras protagonizar su propio contenido adicional en la entrega anterior, aquí se integra de manera natural al grupo principal, dejando atrás la sensación de personaje opcional o secreto que tenía en el juego original.
Por otro lado, sigo considerando que el sistema de combate es uno de los mejores que ha tenido el género de los JRPG en los últimos años. Aunque me habría gustado ver una evolución más significativa respecto a la entrega anterior y algunas mecánicas pueden sentirse algo relegadas debido a la enorme cantidad de opciones disponibles, la velocidad de respuesta que exige y la libertad estratégica que ofrece hacen que cada enfrentamiento resulte dinámico, intenso y emocionante.
También sé que para muchos jugadores puede resultar molesto que los videojuegos modernos incorporen sistemas cada vez más insistentes para evitar que el usuario se pierda o se quede atascado. Si bien existen formas más elegantes de integrar estas ayudas dentro del diseño, debo reconocer que Final Fantasy VII Rebirth realiza un gran trabajo manteniendo al jugador constantemente involucrado en la aventura.
Rara vez terminaba una misión sin encontrar inmediatamente una nueva actividad, evento o punto de interés que llamara mi atención. Esa sucesión constante de objetivos, junto con la gran variedad de actividades disponibles, contribuye a crear la sensación de un mundo vivo, dinámico y mucho más elaborado de lo que podría esperarse a simple vista.
Lo negativo
En contraste con Final Fantasy VII Remake Intergrade, siento que Final Fantasy VII Rebirth sacrifica parte del ritmo narrativo en favor de su estructura de mundo abierto. La historia principal se detiene con frecuencia para dar paso a actividades secundarias, exploración y otros contenidos opcionales, algo que en ocasiones termina diluyendo tanto la sensación de urgencia como el impacto de los acontecimientos más importantes.
Aunque la línea argumental principal y muchas de las escenas más emblemáticas continúan presentes, el cambio de estructura es evidente y puede afectar significativamente la percepción de algunos jugadores. Quienes disfrutaban del ritmo más concentrado de la entrega anterior podrían sentir que ciertos momentos pierden fuerza debido a la cantidad de interrupciones entre los eventos clave de la trama.
Por otro lado, si bien era previsible que la versión para Nintendo Switch 2 requiriera algunos sacrificios visuales para poder ejecutar un proyecto de esta magnitud, existen aspectos técnicos que en determinados momentos rozan lo inaceptable como agua saca de un juego de Nintendo 64.
Durante la partida encontré algunos errores que impedían completar o avanzar correctamente en determinadas misiones, además de problemas evidentes de popping, caídas de rendimiento y texturas de baja calidad en elementos lejanos del escenario. En ciertos momentos, especialmente durante la exploración de áreas abiertas, estos inconvenientes afectan la inmersión y dificultan apreciar plenamente el trabajo realizado en la construcción del mundo.
Dicho esto, es importante señalar que para la realización de esta reseña no tuvimos acceso a la versión con el parche de día uno. Por lo tanto, existe la posibilidad de que algunos de estos problemas hayan sido corregidos o mitigados en la versión final disponible para el público.
Conclusión
Aunque todavía no sé si catalogaría a Final Fantasy VII Remake y, en particular, a Final Fantasy VII Rebirth como la forma definitiva de experimentar la historia de la séptima entrega, considero que ambos poseen un valor innegable. Su sistema de combate, los espectaculares eventos cinematográficos, la enorme escala del mundo y las nuevas interacciones entre protagonistas y antagonistas hacen que revisitar esta historia merezca completamente la pena, incluso para quienes consideran que el original conserva una esencia difícil de superar.
Todo el contenido relacionado con el mundo abierto amplía considerablemente el sentido de exploración que ya existía en el juego original, aunque ahora se desarrolla a una escala mucho mayor. Del mismo modo, los numerosos minijuegos añadidos enriquecen la experiencia y aportan variedad constante a una aventura que rara vez deja de ofrecer algo nuevo al jugador.
Son pocas las cosas que cambiaría o mejoraría de esta entrega, y estoy convencido de que Square Enix volverá a sorprendernos cuando llegue el momento de cerrar esta trilogía. Personalmente, espero con impaciencia descubrir qué tienen preparado para el desenlace de esta reinterpretación de Final Fantasy VII.
Y, mientras tanto, no me importará seguir visitando lugares tan memorables como Junon o Costa del Sol, ni perder incontables horas en una partida más de Queen’s Blood.
RANK 4.5/5
Necesito un peluche de Red XIII, es demasiado adorable.
