Gaming Reviews | Tales of Xillia Remastered

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Hay juegos que no solo se juegan: se viven, se recuerdan, se coleccionan. Para mí, Tales of Xillia es uno de esos títulos. No fue el primero que jugué (ese honor lo tiene Tales of Destiny en el querido PlayStation 1) pero sí fue uno de los que me reafirmó que esta saga ocupa un lugar privilegiado en mi vida.

Con el paso de los años, he ido formando una colección que considero especial, incluyendo incluso la famosa “biblia de Tales of”, ese tomo monumental que solo se publicó en Japón y que guarda la historia, arte y secretos de toda la franquicia. Tales of está en mi podio personal de JRPGs, y Xillia es una de sus joyas más queridas.

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Comenzamos

Volver a esta aventura en su versión remasterizada para PC (Steam), cortesía de Bandai Namco para Frames, fue como reencontrarme con una parte de mí. 

No solo por su historia o su sistema de combate, sino por algo más íntimo: su tema de apertura, “Progress”, interpretado por Ayumi Hamasaki, mi cantante favorita de Jpop desde hace más de 20 años. Cada vez que escucho esa canción, siento que el juego me habla directamente, que me recuerda por qué amo esta saga y por qué sigo aquí, celebrando cada nuevo lanzamiento como si fuera el primero.

Especificaciones:

🖥️ Tarjeta gráfica: NVIDIA GeForce RTX 3050
⚙️ Procesador: Intel Core i5-10400F
🧠 RAM: 16GB
💾 Almacenamiento: 1TB SSD M.2
❄️ Refrigeración: Disipador por aire

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Historia

La historia de Tales of Xillia comienza en Fenmont, una ciudad donde la ciencia y la espiritualidad conviven en una tensión constante. Jude Mathis, un joven estudiante de medicina, se ve envuelto en una conspiración cuando su profesor desaparece misteriosamente. En su búsqueda, se cruza con Milla Maxwell, una mujer enigmática que afirma ser la encarnación del Señor de los Espíritus. Juntos descubren un arma de destrucción masiva que amenaza con alterar el equilibrio del mundo, y ese encuentro los convierte en fugitivos.

Lo que sigue es una travesía que los lleva a recorrer el continente de Rieze Maxia, enfrentarse a gobiernos corruptos, descubrir verdades incómodas y formar un vínculo con un grupo de personajes que, aunque al principio parecen arquetipos, terminan ganándose tu afecto. Lo interesante es que puedes elegir entre dos rutas: la de Jude o la de Milla. Aunque comparten el 90% del contenido, la perspectiva de Jude ofrece más contexto y desarrollo narrativo, mientras que la de Milla funciona como una especie de “segunda vuelta” que complementa lo que ya viste. Es un experimento narrativo que no siempre es elegante, pero que añade capas a la historia y fomenta la rejugabilidad.

Lo que más me gusta de esta historia es que, aunque parte de una premisa clásica —jóvenes héroes enfrentando un sistema opresivo—, se toma el tiempo para explorar los dilemas internos de sus protagonistas. Jude, por ejemplo, debe aprender que no puede salvar a todo el mundo, mientras que Milla descubre que la fuerza sin empatía no basta para cambiar las cosas. Es una historia que crece con sus personajes, y eso siempre se agradece.

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Jugabilidad

Si hay algo que distingue a la saga Tales of desde sus inicios, es su sistema de combate en tiempo real, y Tales of Xillia lleva esa tradición a un nuevo nivel con el sistema de batalla de movimiento lineal evolucionado. Aquí no hay turnos ni pausas estratégicas: todo ocurre en tiempo real, con personajes que se mueven libremente por el campo de batalla, encadenando ataques básicos, artes especiales y habilidades únicas en una danza frenética que exige reflejos, coordinación y conocimiento profundo de tu equipo.

Lo primero que destaca es la posibilidad de vincular personajes durante el combate. Al hacerlo, se desbloquean ataques combinados llamados “Linked Artes”, que no solo son espectaculares visualmente, sino que también permiten explotar debilidades elementales y controlar mejor el flujo de la batalla. Cada personaje tiene una función específica cuando está vinculado: Jude, por ejemplo, puede curarte o revivirte si caes; Alvin rompe defensas; Leia roba objetos; y así sucesivamente. Esta mecánica convierte cada enfrentamiento en una oportunidad para experimentar con combinaciones y estrategias, y le da al combate una capa táctica que va más allá del simple “mash de botones”.

Además, cada personaje tiene una habilidad de combate única que cambia por completo la forma en que se juega. Jude puede esquivar y contraatacar con precisión quirúrgica; Milla combina magia y ataques físicos con fluidez; Alvin carga su arma para golpes devastadores; y Elise, aunque tímida, puede desatar hechizos de gran alcance. Esto hace que cambiar de personaje no sea solo una cuestión estética, sino una experiencia completamente distinta. Sin embargo, dominar a cada uno requiere tiempo, práctica y memoria muscular. Las combinaciones de artes, los enlaces entre personajes y los tiempos de ejecución son complejos, y aunque puedes alternar entre ellos, lo más común es que termines especializándote en uno durante toda la partida.

El sistema de progresión también tiene su encanto. El Lilium Orb, una especie de red de habilidades, te permite desbloquear estadísticas, artes y habilidades pasivas al formar figuras geométricas con los puntos que obtienes al subir de nivel. Aunque al final todos los personajes tienden a desarrollarse según su rol predefinido (por ejemplo, Alvin nunca será buen mago), el proceso de crecimiento se siente satisfactorio y visualmente claro. Además, puedes gestionar habilidades activas, pasivas y equipamiento con libertad, lo que te permite afinar tu estilo de juego.

Por otro lado, el sistema de tiendas también tiene su propia lógica: en lugar de simplemente comprar objetos, debes donar materiales recolectados en el mundo para subir el nivel de cada tienda. Esto desbloquea nuevos objetos, descuentos y mejoras, y le da un propósito adicional a la exploración. Es un sistema que recompensa la curiosidad y la constancia, y que se siente más orgánico que simplemente acumular oro.

En conjunto, Tales of Xillia Remastered ofrece una jugabilidad rica, dinámica y profunda. Puede parecer fácil al principio (especialmente porque el juego te muestra las debilidades de los enemigos desde el inicio), pero dominarlo de verdad requiere tiempo y dedicación. Y eso, para los fans de la saga como tú y como yo, es justo lo que buscamos: un sistema que nos rete, nos divierta y nos haga sentir que cada batalla importa.

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Gráficos

Visualmente, Tales of Xillia Remastered es un título que se mueve entre dos épocas. Por un lado, conserva el estilo artístico pastel y estilizado que definió la era del PS3; por otro, intenta adaptarse a los estándares actuales con mejoras en resolución, texturas y estabilidad. El resultado es una presentación que, aunque no deslumbra por su modernidad, sí mantiene intacto el encanto que hizo memorable al original.

Los modelos de personajes han sido retocados, algunos con más éxito que otros. Jude, por ejemplo, tiene ajustes en su ropa y rostro que se notan en los primeros planos, mientras que Milla (con su melena rebelde) sufre un poco más en las escenas donde el cabello se vuelve protagonista. Hay momentos en los que las texturas se sienten algo pixeladas, especialmente en los acercamientos, y el uso de escalado por IA en ciertas cinemáticas deja resultados irregulares. No es un desastre, pero sí una muestra de que el remaster no fue completamente artesanal.

Aun así, el diseño artístico sigue siendo uno de los puntos fuertes. Las ciudades tienen identidad propia, con arquitectura, colores y comportamientos que reflejan las tensiones entre los dos países en conflicto. Es una lástima que los puertos y campos abiertos no recibieran el mismo cuidado: muchos de ellos se sienten genéricos, repetitivos, y con poca vida. En un juego donde la exploración es parte del viaje emocional, estos espacios vacíos contrastan con la riqueza de los pueblos y mazmorras.

Lo que sí se mantiene firme es la expresividad de los personajes en combate y en los skits. Las animaciones durante las batallas son fluidas, y los efectos de las artes especiales siguen siendo espectaculares. También se agradece que se hayan incluido animaciones diagonales, algo que otros juegos de la saga han omitido. Y aunque el juego no apuesta por saturación ni cel shading, su estilo pictórico funciona bien para la historia que quiere contar: una historia de contrastes, de espiritualidad y ciencia, de tradición y ruptura.

En resumen, Tales of Xillia Remastered no es un salto gráfico, pero sí una restauración respetuosa. Conserva el alma visual del original, corrige lo justo para hacerlo más cómodo en PC, y deja intacta esa estética que, para muchos de nosotros, es sinónimo de hogar.

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Dificultad

Uno de los aspectos más curiosos de Tales of Xillia Remastered es cómo su dificultad puede sentirse engañosa. A primera vista, el juego parece retador: combates en tiempo real, múltiples sistemas entrelazados, personajes con habilidades únicas y enemigos con debilidades elementales. Pero en la práctica, la experiencia puede volverse bastante accesible, incluso cómoda, especialmente si vienes con experiencia previa en la saga.

El juego te muestra desde el inicio las debilidades de cada enemigo, lo que convierte cada batalla en una especie de ejercicio de memoria elemental. Si un enemigo es débil al fuego, simplemente enlazas a tu personaje con otro que tenga artes de fuego y repites la fórmula. Esta estrategia funciona tan bien que, en muchos casos, elimina la necesidad de improvisar o adaptarse. Es una decisión de diseño que facilita el acceso a nuevos jugadores, pero que también puede restarle profundidad táctica a quienes buscan un reto más exigente.

Donde sí se siente un poco más de tensión es en los combates contra jefes. Ahí, la diferencia de dificultad es notoria: los patrones de ataque cambian, los errores se castigan más, y la coordinación entre personajes se vuelve crucial. Aun así, el juego rara vez te obliga a grindear o a detener tu avance para subir de nivel. Si exploras con regularidad, completas algunas misiones secundarias y mantienes tu equipo actualizado, es muy probable que llegues preparado a cada enfrentamiento importante.

También hay que mencionar que, aunque puedes controlar a cualquier personaje, dominar sus sistemas de combate no es tarea sencilla. Cada uno tiene su propio ritmo, sus propias artes, y sus propias combinaciones. Memorizar los comandos, los enlaces y las sinergias entre personajes puede ser abrumador, especialmente si intentas alternar entre ellos constantemente. Por eso, muchos jugadores —yo incluido— terminamos especializándonos en uno o dos personajes durante toda la partida. No es una limitación, sino una consecuencia natural de la complejidad del sistema.

En resumen, Tales of Xillia Remastered ofrece una dificultad que se adapta a distintos perfiles de jugador. Puede ser una experiencia accesible y fluida para quienes solo quieren disfrutar de la historia y el combate estilizado, pero también puede volverse un reto técnico si decides profundizar en sus sistemas. No es el juego más difícil de la saga, pero sí uno que recompensa la atención, la experimentación y la maestría.

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Contenido

Para mí, Tales of Xillia no es solo otro JRPG en mi colección: es una pieza clave en mi historia como fan de la saga Tales of. Desde que jugué Tales of Destiny en el PlayStation 1, supe que esta franquicia tenía algo especial. Con el tiempo, fui reuniendo cada entrega que pude, formando una colección que hoy considero uno de mis mayores tesoros como jugador. Incluso tengo la famosa “biblia de Tales of”, ese libro monumental que solo se publicó en Japón y que guarda el alma de la serie. Así que cuando Xillia llegó en 2013, lo viví como un evento importante. Y ahora, con esta versión remasterizada en PC, esa emoción se renueva.

Pero hay algo que hace que Tales of Xillia sea aún más especial para mí: su tema de apertura, “Progress”, interpretado por Ayumi Hamasaki. Soy fan de Ayumi desde hace más de 20 años, y escuchar su voz al iniciar el juego fue como unir dos pasiones en un solo momento. La saga Tales of siempre ha tenido intros cantadas —incluso desde su debut en Super Famicom, algo revolucionario en su época—, pero esta fue la primera vez que sentí que el juego me hablaba directamente. “Progress” no solo marca el inicio de la aventura, sino que también encapsula el espíritu del juego: avanzar, crecer, enfrentar lo desconocido con convicción.

En cuanto a la duración, la primera vez que lo terminé en PS3 me tomó unas 40 horas, pero si tu objetivo es platinarlo, prepárate para invertir más de 80. Y si, como yo, decides jugar ambas rutas —la de Jude y la de Milla—, entonces puedes esperar unas 50 horas de juego, especialmente si ya conoces el camino y vas con ritmo. He leído comentarios de gente que lo considera uno de los Tales of más cortos, pero honestamente creo que eso depende mucho del estilo de juego de cada quien y de la experiencia previa con la saga. Para mí, fue una aventura completa, con el tiempo justo para contar su historia sin sentirse ni apurada ni estirada.

Más allá de lo emocional, el contenido del juego es sólido y bien estructurado. La historia se puede vivir desde dos perspectivas, lo que fomenta la rejugabilidad y permite descubrir matices que se pierden en una sola partida. Los personajes tienen rutas de desarrollo distintas, habilidades únicas y dinámicas que evolucionan con el tiempo. El sistema de progresión con el Lilium Orb, aunque sencillo, ofrece una sensación constante de crecimiento. Y el sistema de tiendas, que se expande mediante donaciones de materiales, le da propósito a la exploración y recompensa la constancia.

También están los skits, esas pequeñas conversaciones entre personajes que, lejos de ser relleno, son el corazón emocional del juego. Aquí están completamente doblados, con actuaciones que logran transmitir humor, ternura y complicidad. Son momentos que te hacen sentir parte del grupo, como si viajaras con ellos. Y aunque el mundo tiene zonas que se sienten repetitivas —especialmente los puertos y campos abiertos—, las ciudades están llenas de vida, cultura y detalles que invitan a volver.

En conjunto, Tales of Xillia Remastered ofrece una experiencia rica en contenido, tanto en lo narrativo como en lo emocional. Para los fans de la saga, es una celebración. Para los nuevos jugadores, es una puerta de entrada cálida y envolvente. Y para mí, es un reencuentro con una etapa de mi vida que sigue latiendo cada vez que escucho a Ayumi cantar “Progress”.

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Lo Positivo

Lo que más me gusta de Tales of Xillia Remastered es que, a pesar del paso del tiempo, sigue sintiéndose como una aventura fresca, vibrante y profundamente humana. Desde el primer momento, el juego te envuelve con su ritmo ágil, su sistema de combate dinámico y ese elenco de personajes que, aunque al principio parecen cumplir con ciertos arquetipos, terminan revelando capas de personalidad que los hacen entrañables. Me encanta cómo el juego te permite elegir entre dos protagonistas, y aunque Jude tiene una narrativa más completa, jugar como Milla en una segunda vuelta te da una perspectiva distinta que complementa la historia de forma muy elegante. También me parece un acierto que cada personaje tenga habilidades únicas en combate, porque eso te obliga a conocerlos más allá de lo narrativo, a entender cómo piensan y cómo pelean. Y claro, los skits… qué joya. Son divertidos, emotivos, y están tan bien actuados que muchas veces me encontraba esperando el próximo solo para ver cómo reaccionaban entre ellos. 

Y no puedo dejar de mencionar el tema de apertura, “Progress” de Ayumi Hamasaki, que para mí es mucho más que una canción: es un puente entre mis pasiones, una bienvenida que me recuerda por qué esta saga me importa tanto. En conjunto, Xillia es uno de esos juegos que no solo entretienen, sino que te acompañan, te hablan, y te dejan con una sonrisa cuando los créditos empiezan a rodar.

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Lo Negativo

Aunque disfruté muchísimo volver a Tales of Xillia en esta versión remasterizada, hay varios detalles que me hicieron fruncir el ceño más de una vez. Para empezar, el remaster no se siente tan pulido como uno esperaría en 2025. Hay texturas que se ven pixeladas en los acercamientos, animaciones que se sienten rígidas, y ciertos elementos (como el cabello de Milla o los reflejos en el agua) que parecen haber sufrido más que beneficiarse del proceso de escalado. No es algo que arruine la experiencia, pero sí te recuerda que estás jugando un título que nació en otra generación. También me pareció que los campos abiertos y los puertos son demasiado genéricos y repetitivos.

En una saga que suele destacar por sus mundos vibrantes, estos espacios vacíos se sienten como una oportunidad perdida. Otro punto que me incomodó fue la diferencia de dificultad entre los enemigos comunes y los jefes. Puedes pasar por zonas enteras sin pelear, y cuando lo haces, los combates son tan fáciles que no sabes si estás sobreleveleado o si el juego simplemente no quiere ponerte a prueba. Luego llega un jefe que te exige precisión y estrategia, y el contraste se vuelve brusco. Además, aunque el sistema de combate es profundo, el hecho de que el juego te diga desde el inicio las debilidades elementales de cada enemigo le quita parte del reto. Me hubiera gustado descubrirlas por mí mismo, como en otros Tales of.

Finalmente, me parece una lástima que esta edición no incluya Tales of Xillia 2, especialmente considerando que comparten tantos assets y que el segundo juego ya no está disponible en la PS3 Store. Entiendo que viene en camino, pero habría sido un gesto perfecto incluirlo desde ahora. En fin, son detalles que no opacan lo mucho que disfruté el juego, pero que vale la pena señalar para quienes buscan una experiencia más redonda.

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Conclusión

Volver a Tales of Xillia en esta versión remasterizada fue, para mí, como abrir una carta que me escribí hace más de diez años. Una carta que hablaba de mundos por explorar, de personajes que se sienten como amigos, de batallas que se ganan con estrategia y corazón. Y aunque el tiempo ha pasado, y aunque el juego no es perfecto, la esencia sigue ahí: intacta, vibrante, profundamente entrañable.

Esta remasterización no reinventa el juego, pero sí lo hace más accesible, más cómodo, más disfrutable para quienes lo jugamos en su momento y para quienes llegan por primera vez. Es una celebración de lo que Tales of representa: historias que se viven desde el corazón, sistemas de combate que premian la dedicación, y una identidad artística que no necesita seguir modas para destacar. Y en mi caso, con “Progress” de Ayumi Hamasaki marcando el inicio de cada sesión, la experiencia se vuelve aún más personal, más emocional, más mía.

Y mientras el juego me hacía sonreír, también me hizo pensar en Mutsumi Inomata, la diseñadora que dio vida a tantos personajes inolvidables en la saga Tales of, incluyendo los de Xillia. Su estilo, tan reconocible y lleno de sensibilidad, está presente en cada escena, en cada mirada, en cada gesto. Saber que falleció hace un año le da a este relanzamiento un peso emocional distinto. Es una forma de recordarla con cariño, de celebrar su legado, y de asegurar que su trabajo seguirá inspirando a nuevas generaciones mientras estos juegos sigan llegando a nuestras manos. Porque mientras exista un Tales of, Mutsumi Inomata jamás será olvidada.

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RANK 4/5

Si eres fan de la saga, este regreso es obligatorio. Si nunca has jugado un Tales of, este es un excelente punto de partida: tiene la calidez de los clásicos, la agilidad de los títulos modernos y un elenco que te va a acompañar mucho después de que terminen los créditos. Y si, como yo, llevas años siguiendo esta franquicia, sabrás que cada entrega es una pieza más en un rompecabezas emocional que seguimos armando con cada juego, cada intro, cada skit. Tales of Xillia Remastered no solo merece ser jugado: merece ser recordado.

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