Antes que nada, gracias a Corazón Films por haber invitado a Frames a la función de prensa.
Hay una razón por la que los cineastas regresan una y otra vez al concepto del “día repetido”: da para muchas formas creativas de mostrar cómo alguien lidia con vivir lo mismo una y otra vez. En este caso, la adaptación animada de la novela ligera japonesa All You Need Is Kill nos mete de lleno en ese ciclo, con Rita y Kaiji enfrentando a un ejército de alienígenas mientras aprenden, se equivocan y vuelven a intentar. El director Kenchihiro Akamoto logra que, incluso cuando la historia amenaza con volverse repetitiva, el interés se mantenga gracias a la relación entre los protagonistas y la energía de las secuencias de acción.
Rita es un personaje que se gana la simpatía del público: intenta genuinamente evitar que otros mueran, pero también muestra sus frustraciones y defectos. Su dinámica con Kaiji está bien construida, con momentos de complicidad y otros de choque, lo que hace que su relación se sienta real. Incluso los personajes secundarios tienen personalidad propia, y los alienígenas, con su diseño creativo, aportan la amenaza necesaria.
La animación es un espectáculo: colores vibrantes, escenarios que parecen cobrar vida y secuencias de acción que tienen la fuerza suficiente para mantenerte pegado a la pantalla. El estilo visual es distinto al anime más convencional, con rostros estilizados y criaturas que parecen salidas de un sueño raro, pero funciona. Rita, además, está diseñada de una manera poco convencional: no es la típica heroína “perfecta”, y eso la hace más entrañable.
La película también sabe equilibrar la violencia estilizada con momentos emocionales. Hay lágrimas, hay desesperación, pero también esperanza y perseverancia. Ver a Rita fallar, intentar algo distinto y volver a fallar hasta lograr avanzar es lo que hace que uno termine apoyándola. Y aunque los flashbacks de los personajes son breves y algo surrealistas, no entorpecen el ritmo.
El sonido y la música refuerzan la atmósfera, dándole un aire alienígena y moody que te mete en el mundo. Y lo mejor: dura 88 minutos, lo justo para no cansar y dejarte con buen sabor de boca.
En conclusión, Solo Necesitas Matar es una propuesta animada fresca, visualmente hermosa y con personajes que vale la pena acompañar en su viaje. Tiene acción, emoción y creatividad suficiente para destacar dentro del género del “día repetido”. Para mí, es un sólido 8/10 y una recomendación segura para quienes disfrutan de la animación con corazón y energía.
