Cine Reviews | Primate

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En una época donde parece que el cine tiene que presentarnos siempre una magna obra de la cinematografía, afortunadamente el terror suele ser una excepción a esta regla, y  Primate toma una posición clara que ha permitido que el género se mantenga tan vivo como siempre, apostar todo al shock.
No hay pretensión de profundidad emocional ni subtexto social complejo. Lo que hay es violencia frontal, espectáculo crudo y una intención muy clara de incomodar desde el primer minuto. Y aunque eso suele verse como un defecto para algunos críticos, aquí funciona como una declaración de principios.

Primate entiende algo básico: el shock también es una experiencia válida. El impacto inmediato, la incomodidad física y la brutalidad sin filtros siguen teniendo un lugar en el cine, incluso —o especialmente— cuando no buscan justificar su existencia con discursos grandilocuentes.

Antes de continuar quiero agradecer a Cinepolis por la invitación a la función especial para la realización de esta reseña.

La historia no pierde tiempo en engaños. Un chimpancé que por… motivos, vive en compañía de una familia contrae rabia tras un incidente y rápidamente se convierte en una amenaza incontrolable durante lo que debían ser unas vacaciones normales. No hay giros elaborados ni construcciones largas: la película establece desde el primer segundo su punto de partida y, a partir de ahí, todo va en descenso hacia el caos.

Los personajes existen más como engranes del espectáculo que como figuras profundamente desarrolladas, y la cinta no intenta ocultarlo. La premisa sirve únicamente como excusa para liberar una sucesión de momentos cada vez más extremos, donde el peligro es constante, el espectáculo escala, los momentos de tensión se sienten y la violencia escala sin freno.

Primate es impactante, pero no por lo que dice, sino por cómo lo muestra. La violencia es abundante, gráfica y claramente llevada hasta el límite de lo permitido por el estudio. El shock es inmediato, casi agresivo, y eso se traduce en una experiencia entretenida que rara vez baja el ritmo.

La película no se detiene en desarrollar vínculos emocionales, sub tramas, o moralejas. Todo está diseñado para avanzar, para impactar y para mantener la tensión mientras tomas tu refresco, comes tus palomitas y pones cara de “eso definitivamente debe doler mucho”. En ese sentido, es cine de espectáculo puro: directo, incómodo y sumamente efectivo.

¿Es profunda? No.
¿Es sutil? Tampoco.
¿Es entretenida y memorable dentro de su propuesta? Absolutamente sí.

Primate es la de esas cosas que me gusta definir como los equivalentes cinematográficos a juegos de feria, te emociona, te libera y de divierte, no busca ser recordada como una obra trascendental, no quiere premios ni festivales, sino como una experiencia intensa que sacude al espectador y cumple lo que promete. Y a veces, en un mundo donde todo tiene que ser pretensiones, criticas técnicas y análisis profundos, la honestidad brutal es suficiente.

Vívela en cinépolis🍿

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