Tener un hijo, para algunos, es un premio; para otros, un castigo. Independientemente de si fue planeado, deseado desde antes o completamente inesperado, uno no puede prever cómo serán, qué gustos tendrán ni qué vida construirán. Sin embargo, si decides asumir la paternidad, es seguro que vivirás momentos buenos, malos e incontrolables que te marcarán para siempre.
Pero, ¿qué ocurre con aquellos que no tienen la opción? Aquellos que, por más grande que sea su deseo, no pueden concebir una vida. Aunque hoy existen más alternativas, ninguna alcanza el ideal de lo natural.
Antes de continuar esta reseña, quiero agradecer a IQ Icunacury Acosta & Co. por la invitación al Teatro Xola para presenciar esta función del equipo de Frames, disponible los viernes y domingos.
Iván, un hombre de mediana edad, ha tomado una decisión que cambiará su vida, pero no puede hacerlo solo. Necesita pedir el favor más grande posible a sus mejores amigos: una muestra de semen para inseminar a su esposa, Clara. Pero, ¿cómo reunir el valor para pedir algo tan íntimo? Es un favor que va más allá de la amistad y que confronta a cada personaje con sus miedos y juicios internos.
Personajes:
- Iván: Protagonista de la historia. Un hombre que ha tomado una decisión difícil de la que difícilmente se retractará. Debe enfrentar el miedo y los cuestionamientos al buscar apoyo en sus amigos.
- Eduardo: De carácter brusco e impulsivo, es quien detona el conflicto la mayoria de las veces, sacando a la luz verdades incómodas. Aun así, es quien menos quiere revelar sus propios pensamientos.
- Miguel: El de menor participación y conflicto. Algo arrogante y ligeramente ingenioso, intenta zafarse de las situaciones con excusas bien elaboradas que lo dejen impoluto.
- Santiago: De carácter pasivo, busca evitar el conflicto constantemente. Como los demás, oculta secretos que perturban la dinámica del grupo.
- Clara: Aunque solo participa mediante un mensaje de voz, su presencia se mantiene constante y significativa a lo largo de la trama.
- Sergio: No tiene diálogo, pero basta con que lo mencionen para entender su rol dentro del grupo y para desatar intensas discusiones.
Con una duración aproximada de dos horas, El favor es una obra con un alto contenido de comedia, pero que no pierde su intención de generar reflexión y debate en el espectador. Critica los comportamientos masculinos: la falta de comunicación por miedo a la burla, ocultar situaciones importantes entre amigos o usar los insultos como forma de afecto.
La obra desarrolla a sus personajes lentamente. Comienzan como estereotipos, pero poco a poco adquieren profundidad. No obstante, es cierto que están llenos de clichés que fácilmente te hacen recordar a personas reales, al menos en la superficie.
Algo que me gustó particularmente de los actores es que, a pesar del guion estructurado, se nota que improvisan sobre temas actuales. Esto sorprende y divierte al público, haciendo la experiencia más dinámica.
Entiendo que el guion busca abarcar la mayor cantidad de temas polémicos en torno al machismo y cómo este afecta la convivencia entre hombres, dañando incluso las amistades. Sin embargo, creo que se exceden en la cantidad de discusiones, al punto que uno llega a preguntarse si los personajes realmente son amigos. A partir del segundo acto, las interacciones se tornan más incómodas que cómicas. Además, al haber tantos conflictos, algunas resoluciones se sienten apresuradas, solo para poder avanzar con la trama principal.
Aunque personalmente algunas interacciones me resultaron incómodas, probablemente muchos las encuentren graciosas. Recomiendo esta obra a quienes disfrutan del teatro con conciencia social, sin perder el humor, a veces ácido, a veces crudo, pero siempre dirigido a conductas y situaciones que merecen ser cuestionadas.
