Especial | La Mole Horror Edition 2

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El terror es uno de esos géneros que nos han acompañado durante generaciones. Desde las películas que nos hicieron esconder los ojos detrás de una almohada cuando éramos pequeños, hasta esos personajes que terminaron convirtiéndose en auténticos iconos de la cultura popular. Es un género que ha sabido encontrar su lugar en el cine, la televisión, los cómics, los videojuegos y, por supuesto, en las convenciones. Por eso, cuando La Mole anunció una edición dedicada exclusivamente a esta temática, me pareció una propuesta bastante interesante. No solamente por la oportunidad de reunir a los aficionados del horror, sino porque representa una manera diferente de celebrar todo aquello que forma parte de nuestra cultura geek.

La Mole Horror Edition 2 llegó los días 31 de octubre y 1 de noviembre de 2026 al Centro Internacional de Exposiciones y Convenciones del World Trade Center de la Ciudad de México, coincidiendo con una de las temporadas más representativas para los amantes del género. Además, esta edición tuvo una particularidad importante: formó parte del cierre de los festejos por el 30 aniversario de La Mole, una celebración que durante este año nos permitió encontrarnos con diferentes propuestas y comunidades alrededor de la cultura pop.

Después de tantos años siguiendo las actividades de La Mole, me resulta interesante ver cómo la organización continúa explorando nuevas posibilidades para su público. Si bien estamos acostumbrados a encontrarnos con una enorme variedad de cómics, coleccionables, invitados y productos relacionados con diferentes franquicias, tener una edición dedicada al terror permite concentrar la atención en una comunidad que también tiene muchísimo que ofrecer. Y creo que ese es precisamente uno de los mayores aciertos de Horror Edition: entender que el entretenimiento no solamente vive de los superhéroes, el anime o los videojuegos, también existe un público que disfruta de las historias oscuras, las criaturas sobrenaturales y los personajes que han marcado la historia del cine de horror.

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Durante mi recorrido por esta segunda edición, una de las cosas que más disfruté fue encontrar una buena cantidad de cosplayers con temáticas relacionadas con el terror. Es algo que considero fundamental para este tipo de encuentros, porque permite que los asistentes se conviertan también en parte de la experiencia. Encontrarse con personajes reconocibles, criaturas y distintas representaciones de algunos de los iconos más importantes del género ayuda a construir una identidad visual que distingue a esta edición de las convenciones tradicionales. Además, es una oportunidad para que los aficionados compartan su creatividad y demuestren el cariño que tienen por esas películas y personajes que tanto disfrutan.

Uno de los atractivos que más llamó mi atención fue la participación de AMC, que llevó una experiencia inmersiva inspirada en The Terror: Devil in Silver, su producción de horror basada en el universo de la novela de Victor LaValle. La propuesta consistía en una recreación de la habitación de Pepper, personaje interpretado por Dan Stevens, dentro del hospital psiquiátrico New Hyde. Tuve oportunidad de entrar y debo decir que fue una de las actividades que más me llamaron la atención durante el evento.

La experiencia tiene una duración aproximada de cinco minutos y su dinámica recuerda un poco a un escape room, aunque bastante más sencillo. La ambientación y las actuaciones ayudan a construir una sensación de inquietud que funciona bien para introducirte en el universo de la serie. Hay un esfuerzo por hacer que el visitante no sea solamente un espectador, sino que forme parte de una pequeña situación en la que debe enfrentarse a lo que sucede a su alrededor. Sin embargo, creo que su principal inconveniente es precisamente su duración. Cinco minutos se sienten bastante cortos, especialmente cuando comienzas a involucrarte en la experiencia y ya estás llegando al final. Me hubiera gustado que tuviera un poco más de recorrido y que se aprovechara todavía más la ambientación que prepararon. Aun así, considero que fue una buena activación y un ejemplo de cómo las marcas pueden encontrar maneras interesantes de acercar sus producciones al público, más allá de colocar un stand con material promocional.

La presencia de AMC también fue importante por la posibilidad de acercarse a The Terror: Devil in Silver desde otro formato, ya que durante el fin de semana se contemplaron proyecciones de los seis episodios de la serie. Este tipo de propuestas ayudan a que una convención tenga actividades que van más allá de la compra y venta de coleccionables, permitiendo que los asistentes descubran nuevas producciones y se acerquen a diferentes universos del entretenimiento.

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Por otra parte, la programación de Horror Edition contó con diferentes actividades distribuidas entre sus espacios. El Dark Stage reunió presentaciones musicales, espectáculos y encuentros relacionados con el terror, incluyendo actividades con actores de doblaje y propuestas como los flashmobs de Thriller. También hubo talleres y paneles dedicados al cómic de horror, el coleccionismo de películas, Frankenstein, Scream y otros temas relacionados con el género. Me parece acertado que se busque dar espacio a distintas expresiones del terror, porque no todo se limita a las películas comerciales o a los personajes más conocidos. Existe una cultura bastante amplia alrededor de este género y vale la pena que también tenga oportunidad de mostrarse.

Sin embargo, no todo es necesariamente positivo y creo que hay algunos puntos que La Mole podría considerar para futuras ediciones. Durante mi recorrido tuve la impresión de que había demasiados espacios y que algunos podrían aprovecharse mejor. No necesariamente considero que la solución sea llenar cada rincón con más actividades o stands, sino encontrar una distribución que permita que el público tenga una experiencia más equilibrada y que los diferentes espacios se sientan mejor integrados. En una convención temática, la manera en que se aprovecha el recinto también forma parte de la experiencia, especialmente cuando se busca construir una identidad alrededor de un género tan particular como el terror.

Otro aspecto que me parece importante mencionar es el calendario de La Mole durante este 2026. Este año tuvimos tres encuentros: la edición tradicional, AniMole y ahora Horror Edition. Entiendo perfectamente que cada uno tiene una propuesta distinta y que busca conectar con públicos que no necesariamente comparten los mismos intereses, pero considero que quizás tres ediciones en un mismo año pueden ser demasiado. No lo digo porque me parezca mala idea diversificar la convención, al contrario, me gusta que exista esa intención de explorar nuevas comunidades. Sin embargo, también creo que cada encuentro necesita su propio tiempo para generar expectativa, reunir a sus asistentes y consolidarse. Me gustaría que estas propuestas tuvieran oportunidad de crecer sin que la cantidad de eventos termine afectando la experiencia o la asistencia del público.

Después de tantos años siguiendo a La Mole, algo que disfruto es precisamente ver cómo una convención puede evolucionar y encontrar nuevas formas de mantenerse vigente. No todas las propuestas tienen que ser perfectas desde su primera edición, y creo que parte de la importancia de estos encuentros está en identificar qué funciona, escuchar a su comunidad y seguir construyendo a partir de ello. Horror Edition todavía tiene camino por recorrer, pero me parece que existe una buena oportunidad para convertirla en una cita importante para quienes disfrutan del género.

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En lo personal, me quedo con la satisfacción de encontrar un espacio dedicado al terror y con la posibilidad de compartir un fin de semana alrededor de una de las expresiones más interesantes del entretenimiento. Me gusta que La Mole se atreva a salir un poco de su formato habitual para explorar otras comunidades, porque el terror también tiene personajes inolvidables, historias que nos han acompañado durante décadas y una enorme cantidad de aficionados que merecen encontrarse y celebrar sus gustos.

La Mole Horror Edition 2 me dejó una buena impresión. Quizás todavía hay detalles que necesitan pulirse, algunos espacios que podrían aprovecharse mejor y una reflexión pendiente sobre la frecuencia de sus ediciones, pero considero que la propuesta tiene potencial. Espero que en el futuro pueda encontrar ese equilibrio que le permita crecer y ofrecer una experiencia cada vez más completa. Porque si algo nos ha enseñado el género del terror es que siempre hay espacio para una nueva historia, una nueva criatura y, por supuesto, una buena pesadilla.

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