Cine Reviews | COYOTE vs ACME

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Durante décadas, el Coyote y el Correcaminos han protagonizado una de las dinámicas más reconocibles de Looney Tunes: una persecución interminable en la que Wile E. Coyote utiliza toda clase de productos ACME para intentar atrapar a su objetivo, con los resultados que todos conocemos. Coyote vs. Acme parte precisamente de esta premisa para preguntarse qué pasaría si, después de tantos años de fracasos, el Coyote finalmente decidiera enfrentarse a la compañía responsable de todos sus problemas.

La película tuvo además un recorrido bastante complicado, ya que después de ser terminada estuvo a punto de no llegar al público debido a decisiones internas de Warner Bros. Por eso, poder verla finalmente resulta todavía más especial.

Antes de comenzar esta reseña, quiero agradecer a Zima Entertainment por la invitación a esta función de medios.

Lo primero que hay que decir de Coyote vs. Acme es que estamos ante una película bastante, bastante buena, y no simplemente porque utilice personajes con los que muchos crecimos. De hecho, una de las cosas que más me gustaron es que la película entiende perfectamente que no puede depender únicamente de la nostalgia para funcionar. Durante décadas, la dinámica del Coyote y el Correcaminos fue prácticamente siempre la misma: el Coyote quería atrapar al Correcaminos, recurría a algún producto de ACME que supuestamente le ayudaría a conseguirlo y, como era de esperarse, todo terminaba saliendo mal. Una y otra vez vimos ese mismo ciclo, hasta convertirlo en una de las dinámicas más reconocibles de los Looney Tunes.

Incluso en los videojuegos se aprovechó esa misma idea. Yo recuerdo Road Runner’s Death Valley Rally en Super Nintendo, aquel juego de 1992 en el que controlábamos al Correcaminos mientras intentábamos escapar de las trampas que el Coyote colocaba en nuestro camino. Al final, la premisa era exactamente la misma que en la caricatura: correr, esquivar y evitar que el Coyote nos atrapara. Y justamente por eso me parece tan interesante lo que hace esta película, porque toma una dinámica que conocemos perfectamente y se pregunta qué pasaría si detrás de todo esto existiera una historia mucho más grande.

Aquí, por primera vez, sentimos que estamos viendo al Coyote como un personaje y no solamente como ese pobre animal que durante años recibió golpes, explosiones, caídas y toda clase de accidentes mientras intentaba alcanzar al Correcaminos. Coyote vs. Acme le da un trasfondo, una motivación y una personalidad mucho más desarrollada, permitiéndonos entender qué hay detrás de esa obsesión y por qué, después de tantos fracasos, continúa levantándose para intentarlo nuevamente. Eso hace que empecemos a verlo de una manera diferente, porque muchas de las situaciones que durante años vimos simplemente como parte de una caricatura ahora adquieren otro significado. Hay algo bastante humano en ese personaje que lleva toda su vida intentando conseguir algo que parece imposible y que, a pesar de fracasar una y otra vez, simplemente no está dispuesto a rendirse.

Y curiosamente, esto también termina conectando con la propia historia de la película. Coyote vs. Acme fue una producción que estuvo a punto de quedar archivada para siempre después de las decisiones internas de Warner Bros. A pesar de estar terminada, durante un momento parecía que nunca llegaría al público, lo que generó una importante reacción por parte de quienes participaron en su creación y de los seguidores de los Looney Tunes. Finalmente, después de todo ese recorrido, la película consiguió salir a la luz y llegar a los cines, haciendo todavía más curioso que una historia sobre un personaje que durante décadas ha sido derrotado por una compañía haya tenido que atravesar algo bastante parecido antes de conseguir su propia oportunidad.

Otro de los aspectos que más disfruté es la manera en la que aparecen los demás personajes de Looney Tunes. Era muy fácil que esto terminara convirtiéndose en un desfile de cameos utilizados únicamente para provocar nostalgia, pero afortunadamente no se siente así. Daffy, Porky, Bugs, Tweety y otros personajes forman parte de este universo de una manera bastante natural, y algunos incluso tienen participaciones que realmente aportan a la historia. Además, hay algo bastante bonito en encontrarnos con personajes que quizá llevábamos muchísimo tiempo sin ver y que aparecen de repente, provocando ese pequeño momento de «ah, mira, también estaba este personaje». Es una nostalgia que funciona porque no intenta imponerse sobre la película, sino que aparece de manera orgánica mientras la historia avanza.

Creo que ahí está precisamente uno de los mayores aciertos de Coyote vs. Acme: entender que los Looney Tunes pueden evolucionar. No necesitan quedarse congelados en las caricaturas que vimos hace veinte, treinta o incluso cuarenta años, pero tampoco necesitan reinventarse completamente para intentar parecer modernos. Lo que necesitan son nuevas historias que respeten a los personajes que ya conocemos. Algo parecido me ocurrió con Space Jam y, más recientemente, con El día que la Tierra explotó: Una película de los Looney Tunes. En ambos casos existe ese sentimiento de reencontrarnos con personajes que forman parte de nuestra infancia, pero también existe la intención de llevarlos hacia nuevas situaciones y no simplemente repetir lo que ya vimos.

En este caso, la idea de que el Coyote finalmente decida enfrentarse a ACME después de toda una vida siendo víctima de sus propios productos resulta tan absurda como perfecta para el personaje. A partir de ahí, la película consigue combinar comedia, aventura, personajes animados y humanos, además de una historia relacionada con abogados y demandas, sin que todo termine sintiéndose como una excusa para juntar elementos que no deberían funcionar juntos. Es cierto que por momentos el ritmo puede sentirse un poco irregular y que algunos elementos de la historia podrían haberse desarrollado de una manera más sencilla, pero en general la combinación funciona y, sobre todo, consigue mantener ese espíritu que esperamos de una producción protagonizada por el Coyote.

Porque sí, tenemos explosiones, productos ACME, persecuciones, golpes y toda esa locura que durante años hizo tan divertido al personaje, pero debajo de todo eso existe una historia sobre no rendirse y sobre seguir intentando algo incluso después de haber fracasado cientos de veces. Y creo que esa es la razón por la que el Coyote funciona tan bien como protagonista en esta ocasión: después de tantos años riéndonos de cada uno de sus fracasos, finalmente podemos entenderlo un poco más.

Después de todo lo que tuvo que atravesar esta producción para llegar hasta nosotros, creo que Coyote vs. Acmeterminó siendo una película que realmente necesitábamos ver. No solamente porque sea entretenida o porque nos permita reencontrarnos con personajes que forman parte de nuestra infancia, sino porque demuestra que todavía hay espacio para contar nuevas historias con ellos. La película utiliza la nostalgia como punto de partida, pero no se queda viviendo de ella; toma una dinámica que durante décadas funcionó prácticamente como un chiste repetido y consigue construir algo nuevo alrededor de ella.

Y eso es lo que más me gustó. Coyote vs. Acme consigue que personajes que creíamos conocer perfectamente se sientan nuevamente frescos, sin perder aquello que los hizo tan queridos. Por eso, después de todo el camino que tuvo que recorrer esta película para finalmente llegar a nosotros, creo que vale muchísimo la pena darle una oportunidad en el cine. Si creciste con los Looney Tunes, seguramente vas a encontrar muchos momentos que te van a sacar una sonrisa, pero incluso si no tienes esa conexión tan fuerte con los personajes, la película tiene suficientes elementos propios para funcionar como una historia entretenida y, sobre todo, como una nueva oportunidad para demostrar que el Coyote todavía tiene mucho que contar.

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