Qué hermoso momento para hablar de esta película, no solo por lo fresca que resulta su premisa, sino por la necesidad de poder tener buenas comedias en el cine.
Y esta película resultó complicada para mí porque llegó con una premisa que parece estar pidiendo a gritos un análisis político, filosófico o social, Solo por una noche deja desde el inicio ese sabor de querer hablar no solo de la película, sino del universo en el que ocurre. Su mundo parte de una idea bastante peculiar: en esta sociedad, las personas solteras tienen prohibido mantener relaciones sexuales. El gobierno vigila sus cuerpos mediante una tecnología implantada en un tatuaje que permite detectar cambios hormonales y saber si alguien rompió la ley. Sin embargo, existe una excepción: una noche al año, los solteros pueden tener sexo libremente.
Antes de continuar quiero agradecer a Universal por invitarnos a la función especial de esta película para la realización de esta reseña.
Y claro, esa noche se convierte en todo un acontecimiento, hay fiestas, publicidad, personas buscando desesperadamente con quién pasarla, aplicaciones, encuentros casuales y una especie de fiebre colectiva por aprovechar las pocas horas en las que el sexo está permitido, una fecha que se convierte en una fiesta nacional.
Solo hablar de eso con amigos míos ya generó una serie de conversaciones muy interesantes, por ejemplo, para mí, sobre el papel esto podría haber dado para una película distópica bastante más profunda. Podríamos estar hablando de vigilancia, control del cuerpo, libertad sexual o incluso de cómo una sociedad puede convertir algo prohibido en una mercancía todavía más deseada.
Pero Solo por una noche no está particularmente interesada en todo eso, y creo que desde ahí la película ya es una genialidad, porque no se vuelve pretenciosa, simplemente rompedora. La película utiliza su premisa como el escenario para contar una historia de amor. No intenta intelectualizar demasiado su mundo ni convertirlo en una gran alegoría política. Prefiere llevarnos de aventura en aventura junto a sus protagonistas, hacer que nos riamos y, poco a poco, construir una conexión entre ellos.
¿Por qué es una genialidad? Porque eso se llama construcción de mundo, con una premisa de esas tu cabeza ya trabaja por sí sola, eso permite a la película contar una historia, porque tú ya construiste la idea del mundo en tu cabeza, eso genera que compres de inmediato todo lo que la película tiene para ofrecer, cualquier regla que surja de aquí será aceptada sin dudarlo por tu mente, a partir de ahí todo es cuesta arriba, y una carta abierta para permitirte caminar junto con la historia.
Y justo, la historia: Conocemos a Allie, una chica bastante romántica que no quiere simplemente acostarse con alguien durante esa noche. Ella quiere conocer a alguien especial, encontrar una conexión verdadera. Mientras tanto, Owen comienza la historia desde una situación completamente diferente: tiene novia y espera pasar esa noche con ella. Sin embargo, ella decide que quiere experimentar con otra persona y le propone que él haga lo mismo.
Owen y Allie terminan decepcionados y salen a buscar a alguien, el problema es que ni él ni Allie encuentran lo que estaban buscando.
Ambos pasan por distintos encuentros, conocen personas, se meten en situaciones bastante absurdas y, mientras intentan encontrar a alguien con quien pasar la noche, terminan encontrándose constantemente entre ellos, y lo mejor es que al principio ni siquiera se soportan, esa dinámica de enemies to lovers en un sentido cómico es de lo mejor que esta película ofrece.
Cada encuentro entre ambos genera tensión, pero también nuevas situaciones cómicas que poco a poco los van acercando. Y aquí lo mejor de mi experiencia, no hay mayor certificado de calidad que una sala llena de reacciones, que van desde lo tierno, lo tenso y obviamente las risas, durante toda la película eso ocurrió en todo momento, y eso significa una cosa, ¡conexión!
La película utiliza la comedia para construir su relación. No necesitamos una gran escena explicándonos que están comenzando a enamorarse; simplemente los vemos vivir cosas juntos, hablar, reírse, frustrarse y conocerse.
Solo por una noche entiende algo muy sencillo sobre las comedias románticas: queremos ver que sus protagonistas se enamoren, pero también necesitamos disfrutar el camino hasta llegar ahí.
Hay, además, una idea que me parece particularmente bonita detrás de toda esta historia. En este universo, el sexo se ha vuelto escaso. Y precisamente por eso se ha convertido en algo extremadamente valioso, todos esperan esa noche, todo gira alrededor de ella.
Pero existe una especie de paradoja: mientras el sexo se vuelve cada vez más importante, la conexión emocional parece volverse cada vez menos demandada, todos quieren encontrar a alguien con quien acostarse, pero muy pocos parecen estar buscando realmente a alguien con quien conectar, y ver esa historia aquí ya te hace sentir lo especial que es.
En general tenemos una comedia romántica divertida, sencilla y bastante entrañable que utiliza una premisa que genera un choque inmediato desde el inicio, esa idea es su gancho, es el motivo por el que entras a esta película, pero la historia de Owen y Allie son el motivo para quedarse. Definitivamente recomendada.
Disfrútala en Cinépolis .
