Hay temas que, por más que pasen los años, simplemente nunca dejan de estar presentes y uno de ellos es el famoso estándar del cuerpo perfecto. Desde hace décadas nos han vendido la idea de que para ser atractivo, exitoso o incluso feliz hay que verse de cierta manera. Es verdad que con el paso del tiempo esos estándares han ido cambiando un poco, pero siempre existe ese mismo objetivo imposible que muchas personas sienten que deben alcanzar para poder encajar.
Lo triste es que no todos vivimos esa presión de la misma forma. Hay quienes logran ignorarla, pero también hay personas que terminan haciendo cualquier cosa con tal de verse diferentes. Dietas extremas, tratamientos milagro, ejercicio llevado al límite o simplemente vivir con la constante sensación de que nunca son suficientes. Es un tema que requiere muchísima madurez emocional porque, cuando tu autoestima depende de lo que ves en el espejo o de lo que opinan los demás, cualquier decisión puede terminar llevándote por un camino muy oscuro.
Antes de continuar, quisiera agradecer a Diamond Films MX por la invitación que nos permite entregarles esta reseña.
Y justamente ahí es donde entra Insaciable, una película que toma esa realidad y la convierte en una historia de terror. Conocemos a Hana, una estudiante de medicina que vive completamente obsesionada con bajar de peso. Como muchas personas, cree que si logra tener el cuerpo que siempre ha querido, todos sus problemas desaparecerán. Sin embargo, en esa desesperación termina encontrando un supuesto método milagroso que poco a poco la lleva a cruzar límites que jamás imaginó, hasta verse envuelta en una maldición sobrenatural que comienza a consumirla tanto física como mentalmente.
Lo interesante es que la película nunca intenta asustarte únicamente con sangre o escenas grotescas. Todo lo que ocurre funciona como una metáfora de esa obsesión que puede llegar a controlar la vida de alguien. Mientras Hana va perdiendo peso, también va perdiendo su tranquilidad, su humanidad y la capacidad de distinguir hasta dónde vale la pena sacrificarse por cumplir con un ideal que, en realidad, nunca termina siendo suficiente.
Creo que esa es la mayor fortaleza de la película. No se trata de decir que querer bajar de peso esté mal, sino de mostrar lo peligroso que puede ser convertir la aceptación de los demás en el objetivo principal de tu vida. Vivimos en una época donde las redes sociales nos bombardean todos los días con filtros, cuerpos aparentemente perfectos y estándares casi imposibles de alcanzar, por lo que es muy fácil compararnos constantemente sin darnos cuenta del daño que eso puede provocar.
También me gustó mucho la actuación de Midori Francis porque logra transmitir esa ansiedad, inseguridad y desesperación que hacen que entiendas cada una de las decisiones que toma Hana, incluso cuando sabes perfectamente que todo va a terminar mal. Poco a poco la ves desaparecer detrás de esa obsesión y es ahí donde la película realmente consigue incomodarte.
Al final terminé viendo una película que va mucho más allá del terror. Sí, tiene escenas bastante incómodas y momentos que seguramente harán que más de uno voltee la mirada, pero lo que realmente se queda contigo es el mensaje. Me hizo pensar en todas esas personas que todos los días luchan contra su propia imagen y en cómo, muchas veces, la presión por cumplir con lo que los demás consideran «perfecto» termina siendo una batalla mucho más difícil de lo que imaginamos.
No creo que Insaciable sea una película para todo el mundo, especialmente si no eres fan del body horror, pero si entras con la mente abierta vas a encontrar una historia que utiliza el terror como una forma de hablar sobre un problema que sigue estando muy presente en nuestra sociedad. Personalmente salí con esa sensación de haber visto algo diferente, una película que, además de incomodarte, también te obliga a cuestionarte hasta qué punto vale la pena cambiar quién eres solamente para sentir que perteneces.
Vive esta película solo en Cinépolis.
