Líbralos del Mal es una propuesta que, aunque parte de una premisa aparentemente sencilla: una pareja que celebra su aniversario en una cabaña aislada, pronto se convierte en un relato inquietante donde lo cotidiano se transforma en amenaza.
Gracias a Diamond Films por haber invitado a Frames a la función de prensa.
La historia sigue a Malcolm y Liz, quienes buscan pasar un fin de semana romántico. Sin embargo, Liz comienza a percibir cosas extrañas en la casa y, tras la primera cena, empieza a tener sueños y visiones que parecen estar ligadas al pasado de Malcolm. Esa tensión inicial se sostiene gracias a la dirección de Osgood Perkins, un cineasta que ha demostrado ser capaz de crear atmósferas perturbadoras incluso en plena luz del día. La fotografía de Jeremy Cox refuerza esa sensación con tomas que mantienen al espectador incómodo.
Tatiana Maslany es, sin duda, lo mejor de la película. Su interpretación transmite vulnerabilidad y fuerza al mismo tiempo, y logra que el espectador se conecte con su desconcierto. El planteamiento es atractivo y el ritmo pausado ayuda a construir tensión, pero el guion termina siendo el punto más débil. La narración plantea preguntas interesantes, pero nunca se preocupa por dar respuestas claras. En un filme de terror lento, esa falta de resolución se siente como un vacío que resta impacto al desenlace.
El último acto, aunque visualmente inquietante, llega demasiado tarde y se resuelve con rapidez, dejando la sensación de que todo el esfuerzo previo se desperdicia. Es frustrante porque el camino hacia el final está bien construido, pero cuando debería entregar las piezas del rompecabezas, pues nada más no lo hace.
En mi opinión, Líbralos del Mal es una película atmosférica, con buenas actuaciones y una propuesta visual atractiva, pero que tropieza en lo esencial: la historia. Puede funcionar para quienes disfrutan del terror pausado y abstracto, pero probablemente decepcione a quienes buscan un relato más claro y satisfactorio. Personalmente, me quedé con la sensación de que Perkins brilla más cuando también escribe sus guiones, porque aquí la falta de respuestas terminó apagando lo que pudo haber sido una gran experiencia.
