Cine Reviews | La vida de Chuck

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Si supieras que hoy es el último día de tu existencia, ¿harías algo para celebrar la vida o quedarías atrapado en el miedo a lo desconocido que es dejar de vivir? Puede que el miedo no sea a morir exactamente, sino a la forma en que sucede; 100 veces preferible desaparecer en un parpadeo a sufrir dolor y agonía. Independientemente de lo que elijamos hacer, el fin llegará para todos, pero este fin también puede verse como una celebración de lo que significa nuestra vida en su conjunto. La vida de Chuck, de Mike Flanagan, propone una idea muy interesante para retratar el valor de la vida humana.

Antes de continuar con esta reseña, quisiera agradecer a Diamond Films México por la invitación a Frames para la función de La Vida de Chuck.

¿Qué sería peor, un terremoto o estar ocho meses sin internet? Puede sonar insensible, pero creo que sería más fácil perder la cabeza sin acceso a la información o al entretenimiento al que estamos acostumbrados a recibir, que ante un solo evento catastrófico. El mundo está viendo pasar distintas catástrofes, pero con el tiempo, aunque muchos perdieron la vida y la esperanza, otros aceptaron el cambio y el posible final que pronto parece acercarse…

La vida de Chuck se trata de una cinta de ciencia ficción con un apocalipsis de fondo que termina siendo un drama sobre la vida cotidiana de su protagonista, quien tuvo momentos que definieron su vida. Basado en una historia de Stephen King, este relato podrá sonar muy extraño al contarlo, pero al ir en orden inverso de cronología, la cinta no parece tener todo el sentido hasta el final.

Me sentí impactado con el tercer acto, que es el primero en el orden de la película. No tenía expectativa alguna sobre esta cinta y, aunque no se trate de un apocalipsis mundial clásico, con sufrimiento y muerte, más bien se siente como si, por más cosas terribles y desastrosas que pasen, uno ya acepta que todo puede acabar en un instante. Eso es algo que reflejan los personajes, con un cierto nivel de incredulidad y hartazgo porque llegue el fin, más que desesperación o intentos por remediar las cosas. Posteriormente, aunque la película cambia totalmente de tono, aun así se logran momentos emotivos con eventos muy simples. En comparación, se utiliza la luz para ilustrar una época mucho más relajada y feliz.

La parte final fue igualmente poderosa y, aunque la película mantiene la sensación de que no sabes todo, puede que haya momentos donde se pierde el ritmo con diálogos no tan trascendentes y falta de carga emocional, pero siguen complementando el producto general, aunque será fácil perder la atención.

Si quieres una experiencia con abundantes giros de trama que te dejan pensando por días y una reflexión que, sin cambiarte la vida, sí impacte tu forma de analizar las conductas más cotidianas, te recomiendo ir a ver esta cinta.

Todos contenemos multitudes y está película la contiene cinépolis 🍿 .

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