Cine Reviews | Drácula

Drácula

¿Cuál sería mayor para ti? ¿El amor que sientes por alguien o el dolor de perder ese mismo amor? ¿Serías capaz de sacrificar todo para estar con alguien, dejando de lado tus creencias? ¿O crees que, sin importar las circunstancias, podrías enfrentar las situaciones más crueles o funestas y seguir viviendo?

Drácula, del director Luc Besson, reimagina la clásica novela inglesa al darle un giro romántico a la historia terrorífica que ha permanecido vigente por más de 100 años.

Antes de continuar, quisiera agradecer a Zima Entertainment por la invitación a Frames a la función que nos permite entregarles esta reseña. 

Vlad (Caleb Landry), un príncipe guerrero, recibe una tarea divina, luchar en nombre de dios, mientras su recién esposa, Elisabeta (Zoë Bleu), es puesta a salvo en la retaguardia del combate. Vlad regresa victorioso, pero se entera de que su esposa probablemente esté en peligro —y así es. La unidad encargada de proteger a Elisabeta es emboscada, y los esfuerzos de Vlad solo conducen a la muerte de su amada. Desgarrado, culpa a Dios por haberle arrebatado su amor y se rebela contra él, lo que desata una maldición que lo obliga a vivir su duelo durante siglos.

400 años en el futuro, una joven vampira es capturada y encerrada en un hospital psiquiátrico, lo que desencadena una alianza entre la ciencia y la religión para rastrear al líder que ha estado atormentando al mundo durante tanto tiempo.

Dracula: A Love Tale, como se titula en inglés, deja claro desde el inicio que esta recreación tomará un rumbo romántico. Aunque incorpora elementos de suspenso, terror e incluso comedia, el drama romántico será el eje central de la historia. Aquí se nos presenta a un Conde Drácula mucho más humano, con el que es posible empatizar.

La película tiene puntos fuertes muy notables, como el vestuario, que abarca distintas épocas históricas, y el uso de maquillaje y estilización de cabello, que destaca por la variedad de personajes y estilos mostrados en pantalla. Te hace preguntarte cuál habrá sido el presupuesto necesario para lograr tal producción. Las interpretaciones de Drácula y María, su fiel secuaz, me parecieron las más espectaculares, con un rango emocional muy amplio. El sufrimiento que experimentan se transmite con fuerza, y logran transformaciones emocionales impresionantes en cuestión de segundos.

No obstante, hay elementos que, en mi opinión, no funcionaron del todo. El uso de gárgolas animadas mediante efectos especiales, por ejemplo, hacía que ciertas escenas resultaran inverosímiles, restando seriedad. En algunos momentos quedaban perfectas, sobre todo cuando había una intención cómica, pero en escenas dramáticas parecían fuera de lugar.

Aunque no sea lo que muchos esperan de una historia inspirada en Drácula, esta cinta logra distanciarse de otras adaptaciones sin perder la esencia del personaje, ofreciéndonos una nueva perspectiva. Con escenas que, por momentos, logran transportarte a un escenario teatral, es una propuesta excelente para quienes disfrutan las tragicomedias, con bastante acción, romance, y una resolución melancólica que puede dejarte reflexionando por varios días.

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