Especial | Así se vivió la Gamergy 2026

Antes de comenzar esta crónica, queremos agradecer a GAMERGY México por extendernos la invitación para cubrir esta quinta edición.

Hay convenciones a las que uno entra con una lista de cosas por ver y otras en las que basta dar unos cuantos pasos para que esa lista deje de importar. GAMERGY pertenece a las segundas. Entre pantallas gigantes, luces de colores, música, competencias, cosplay y personas corriendo de una dinámica a otra, es muy fácil dejarse llevar y comenzar a recorrer el lugar sin un plan.

Este 2026, Expo Santa Fe volvió a convertirse durante tres días en uno de los puntos de encuentro más importantes para la comunidad gamer en México. Y desde la entrada quedaba claro que GAMERGY no quería limitarse a ser una convención para ir a mirar videojuegos: aquí había que jugar, competir, cantar, saltar, tomarse fotografías y, de ser posible, regresar a casa con algún premio.

Frames tuvo la oportunidad de caminar por sus pasillos, conocer sus propuestas y comprobar que prácticamente en cada esquina sucedía algo diferente. Había estaciones de juego, clásicos que nunca fallan, simuladores de carreras, experiencias inmersivas, air hockey, zonas dedicadas a Minecraft, espacios para artistas y coleccionistas, invitados, personajes y enormes escenarios donde la competencia se vivía con toda seriedad.

Los esports fueron uno de los pilares de esta edición y el gigantesco escenario del FIFAe Continental Championship by eCONCACAF resultaba imposible de ignorar. Incluso si uno no conocía todos los detalles de la competencia, las pantallas, la producción y la emoción del público conseguían que cualquiera se detuviera unos minutos para averiguar qué estaba pasando.

Cada jornada tuvo una disciplina distinta: eFootball Mobile el viernes, eFootball Console el sábado y Rocket League como protagonista del cierre dominical. Más que colocar algunas computadoras y llamarlo torneo, GAMERGY construyó un espacio que transmitía la importancia de la competencia y hacía sentir que realmente estábamos presenciando un evento internacional.

También pudimos seguir la gran final del primer split de Telcel Challenger Battle Series de Fortnite. El enfrentamiento estuvo reñidísimo y por momentos era difícil adivinar quién terminaría llevándose la victoria. Al final fue Kratos quien consiguió imponerse, cerrando una competencia que mantuvo al público pendiente de cada movimiento.

A esto se sumó la final presencial de Dragon Fest, organizada por Quisqueya Esports para la comunidad de Free Fire, y la presencia de Minecraft con actividades, espacios para jugadores y competencias. Si algo quedó claro durante el fin de semana es que GAMERGY sigue apostando fuerte por los esports, pero también entiende que no todos vivimos los videojuegos de la misma manera.

Porque sí, había torneos para quienes disfrutan ver a los mejores competir, pero también existían muchas oportunidades para tomar el control y jugar. Desde títulos clásicos hasta simuladores de manejo y experiencias inspiradas en Fortnite, el evento invitaba constantemente a participar. Siempre había una pantalla encendida, una partida comenzando o alguien dispuesto a demostrarles a sus amigos que, ahora sí, era el mejor del grupo.

Uno de los espacios que más llamaba la atención era el de LEGO Minecraft. La combinación funcionaba de manera natural: construcciones, creatividad y uno de los universos más reconocibles de los videojuegos reunidos en un mismo lugar. Era complicado pasar frente a sus enormes figuras sin detenerse a tomar una fotografía.

Lo mismo sucedía con las distintas zonas de arte y coleccionables. Entre ilustraciones, stickers, peluches, accesorios y piezas creadas por artistas independientes, uno podía pasar bastante tiempo observando cada mesa. Y, como siempre, estaba el stand de Panini, que volvió con grandes descuentos y ese peligro constante de hacerte comprar algo que probablemente no tenías contemplado… hasta que lo viste frente a ti.

GAMERGY también continúa siendo un excelente escaparate para el cosplay. Durante el recorrido nos encontramos con personajes provenientes de videojuegos, anime, cine y televisión, todos conviviendo en los mismos pasillos. Parte del encanto de estas convenciones está justamente ahí: por unos minutos, universos completamente distintos pueden compartir el mismo espacio sin que resulte extraño.

Queremos hacer una mención especial a KarenG, cosplayer a quien en Frames hemos tenido la oportunidad de seguir desde sus primeros pasos. En esta edición llegó desde Monterrey como invitada de Free Fire, una muestra del crecimiento que ha tenido su trabajo dentro de la comunidad. A pesar de encontrarse cumpliendo con sus actividades, pudimos saludarla, conversar con ella durante un buen rato y tomarnos algunas fotografías. Como siempre, nos recibió con mucha amabilidad. Verla nuevamente en GAMERGY, ahora formando parte de una marca tan importante, nos recordó que estos eventos también funcionan como escaparates para el talento y como espacios donde el esfuerzo de los creadores puede abrir nuevas oportunidades.

Creo que no está de más mencionar que los cosplayers no solamente aportan color al evento. Muchos de ellos dedican semanas o meses a preparar sus atuendos y encuentran en GAMERGY un lugar para compartir ese trabajo, tomarse fotografías y convivir con otras personas que entienden perfectamente la pasión detrás de cada detalle.

Creo que no está de más mencionar que los cosplayers no solamente aportan color al evento. Muchos de ellos dedican semanas o meses a preparar sus atuendos y encuentran en GAMERGY un lugar para compartir ese trabajo, tomarse fotografías y convivir con otras personas que entienden perfectamente la pasión detrás de cada detalle.

Pero una de las mayores sorpresas de esta edición llegó desde el escenario musical.

Disfrutamos muchísimo las presentaciones de Missa y The Velvet 49, quienes consiguieron prender al público y hacernos brincar como locos dentro del recinto. No fueron números colocados únicamente para llenar un espacio entre actividades: se sintieron como parte de la celebración. Por un momento, Expo Santa Fe dejó de parecer una convención para convertirse en un concierto lleno de gamers cantando, saltando y levantando el teléfono para guardar el recuerdo.

Esos números musicales ayudaron a darle otra personalidad al evento. Después de caminar, jugar y recorrer stands durante horas, encontrarse con una banda tocando en vivo era justo la dosis de energía necesaria para continuar.

Las marcas también entendieron que la mejor manera de conectar con el público era ofrecer algo que pudiera experimentar.

BYD, por ejemplo, llevó varios de sus modelos y nos permitió subirnos para conocerlos desde dentro. Aunque no todos llegamos a GAMERGY pensando en automóviles, resultaba interesante sentarse al volante, observar sus interiores y descubrir cómo una marca aparentemente alejada de los videojuegos podía integrarse de forma natural a la convención.

Cinépolis fue otra de las marcas que más interacción generó. A través de distintas mecánicas regaló una gran cantidad de boletos entre los asistentes. Y, como era de esperarse, cada vez que aparecía la posibilidad de ganar entradas se reunía rápidamente un grupo dispuesto a participar.

Por su parte, Volt estuvo presente para dar ese impulso extra cuando las piernas comenzaban a recordar todas las horas que llevábamos caminando. Maruchan también regresó con un espacio que ya se siente como parte de la experiencia de este tipo de convenciones. Entre juegos, competencias y escenarios, siempre se agradece encontrar un momento para detenerse, comer algo y recuperar energía.

Lo mejor es que GAMERGY no obliga a vivir el evento de una sola manera. Puedes pasar varias horas siguiendo competencias, dedicarte a buscar mercancía, conocer artistas, tomarte fotos con cosplayers, probar juegos o simplemente caminar y dejar que alguna actividad te encuentre.

Esa variedad es precisamente una de sus mayores fortalezas. No importa si eres seguidor de los esports, jugador casual, coleccionista, cosplayer, creador de contenido o alguien que solamente acompañó a un amigo: tarde o temprano aparece algo capaz de llamar tu atención.

Al momento de escribir esta crónica, GAMERGY México 2026 todavía vive su última jornada, con Rocket League como protagonista del escenario de eCONCACAF y más actividades desarrollándose dentro de Expo Santa Fe. Sin embargo, después de recorrer el evento podemos decir que esta quinta edición consiguió nuevamente algo muy importante: reunir a distintas comunidades bajo una misma pasión.

GAMERGY es videojuegos, pero también música, tecnología, arte, creatividad, competencia y convivencia. Es ver a jugadores concentrados frente a una pantalla y, unos metros más adelante, encontrarse con una banda haciendo brincar a todo el recinto. Es entrar pensando que solamente vas a mirar y terminar jugando, cantando, comprando algo o participando en una dinámica.

Y cuando una convención consigue que cada persona salga con una experiencia distinta para contar, queda claro que hizo bien su trabajo. GAMERGY México 2026 volvió a recordarnos que los videojuegos no solamente se juegan: también pueden reunirnos, sorprendernos y convertir un fin de semana cualquiera en una cita que esperamos repetir el próximo año.

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