Hay franquicias de terror que simplemente ves porque sabes que te van a sacar uno que otro susto, y hay otras que desde el principio encuentran una manera de hacer las cosas un poquito diferente. Para mí, La Noche del Demonio pertenece a ese segundo grupo.
Cuando comenzaron a salir las primeras películas, recuerdo que me llamó muchísimo la atención porque sentía que se alejaban un poco de lo que estábamos acostumbrados a ver en el género. Sí, sabías perfectamente que en algún momento iba a aparecer algo para hacerte brincar de la butaca, pero la manera en la que jugaban con el miedo era diferente. El concepto de El Más Allá, los viajes astrales y todo lo que podía encontrarse del otro lado le daban una identidad bastante particular a la franquicia.
La Noche del Demonio: Están Entre Nosotros, una nueva entrega que decide no quedarse únicamente con lo que ya conocemos y busca expandir un poco más las reglas de este universo.
Aprovecho para agradecer a Sony Pictures México por la invitación a la función de prensa.
En esta ocasión conocemos a Gemma, interpretada por Amelia Eve, una joven madre que vive con su hija en la misma casa donde creció y que poco a poco comienza a descubrir que tiene una conexión bastante particular con El Más Allá. Y aquí está, para mí, uno de los elementos más interesantes de esta película, porque hasta ahora entendíamos que algunas personas podían viajar astralmente hacia ese otro plano, pero esta historia lleva esa idea un paso más adelante. Gemma no solamente puede entrar y salir de El Más Allá, sino que tiene la capacidad de traer cosas de ese lugar al mundo real. Esto cambia bastante las reglas del juego y me parece una manera inteligente de expandir el universo sin que necesariamente se sienta como que inventaron una nueva regla únicamente porque necesitaban justificar otra película.
La historia va avanzando precisamente alrededor de esta nueva habilidad y de las consecuencias que tiene poder establecer una conexión mucho más directa entre ambos mundos. Me gustó que la película explorara esta idea porque abre posibilidades interesantes para la franquicia y, hasta cierto punto, mantiene la lógica que ya conocemos de las entregas anteriores. No se siente completamente alejada de lo que hemos visto antes, sino que toma conceptos que ya estaban establecidos y los lleva un poco más lejos.
También ayuda que tengamos una protagonista nueva. Después de varias películas relacionadas con los Lambert, seguir a Gemma permite que la franquicia respire un poco y nos presenta una perspectiva diferente sobre este mundo sobrenatural. Amelia Eve hace un trabajo bastante sólido con el personaje, especialmente porque gran parte de la historia depende de que entendamos el miedo y la confusión que está viviendo al descubrir que aquello que durante años parecía ser parte de su imaginación realmente existe.
Y hablando de personajes que ya conocemos, obviamente tenemos el regreso de Lin Shaye como Elise Rainier, quien continúa siendo una de las piezas más importantes de este universo. Aunque su participación no convierte a la película en otra historia de los Lambert, su presencia funciona como un vínculo con todo lo que hemos visto anteriormente. Elise sigue teniendo ese papel de guía dentro de este mundo sobrenatural y creo que Lin Shaye ya tiene una presencia tan característica dentro de la franquicia que simplemente verla aparecer genera cierta familiaridad.
Ahora bien, aunque me gustó que la película buscara ampliar las reglas de El Más Allá, aquí también encontré uno de los aspectos que menos me convencieron. Conforme avanza la historia, descubrimos que existen varias personas capaces de relacionarse con este mundo, viajar entre ambos planos o utilizar estas habilidades de diferentes maneras. Y esto, particularmente, me generó un poco de confusión porque siento que se pierde parte de ese elemento especial que tenían las primeras películas.
Algo que me gustaba mucho de La Noche del Demonio era precisamente la sensación de que no cualquiera podía hacer estas cosas. Los personajes capaces de viajar al otro lado tenían algo especial y eso hacía que sus habilidades se sintieran extrañas, peligrosas y hasta misteriosas. Aquí, en cambio, llega un punto en el que parece que son varias las personas que pueden hacerlo, incluyendo algunos de los seguidores del demonio que aparece en esta historia. Y cuando algo que anteriormente parecía extraordinario comienza a convertirse en una habilidad que poseen demasiados personajes, creo que inevitablemente se pierde un poco del misticismo.
También siento que la película abusa un poco de la presencia de los espectros. En las primeras entregas, una de las cosas que más funcionaba era precisamente que estas entidades aparecían de manera muy espontánea. Podías estar viendo una escena completamente normal y, durante unos cuantos segundos, aparecía algo al fondo o detrás de un personaje. Eran momentos muy breves, pero justamente por eso se quedaban grabados en la memoria.
Aquí los vemos con tanta frecuencia que llega un punto en el que simplemente te acostumbras a ellos. Y creo que eso termina afectando directamente al miedo, porque cuando estás viendo constantemente espectros y entidades sobrenaturales, dejan de sentirse como algo extraordinario. Ya no tienes esa misma sensación de estar esperando qué puede aparecer en una determinada escena, porque prácticamente sabes que algo va a estar ahí.
A pesar de estos detalles, creo que La Noche del Demonio: Están Entre Nosotros sigue siendo una buena película. La historia es interesante, la expansión de El Más Allá me parece una decisión acertada y, sobre todo, creo que existen suficientes elementos nuevos para mantener la atención de quienes ya conocemos la franquicia. No necesariamente considero que esté al nivel de las primeras entregas, pero tampoco siento que sea una película que simplemente exista para aprovechar el nombre de la saga.
De hecho, creo que su mayor virtud está precisamente en intentar darle un poco más de profundidad a este universo. Ahora sabemos que El Más Allá tiene más reglas, que existen diferentes formas de interactuar con él y que las consecuencias de cruzar entre ambos mundos pueden ser todavía mayores. Eso puede abrir una puerta bastante interesante para futuras películas, siempre y cuando sepan mantener ese misterio que originalmente hacía especial a la franquicia.
Al final, si eres fan de La Noche del Demonio, creo que esta entrega te va a gustar. Tiene una historia que funciona, expande el universo de una manera interesante y mantiene varios de los elementos que hicieron reconocible a la saga. Personalmente, creo que pudieron dosificar mejor la aparición de los espectros y conservar un poco más ese misterio alrededor de quién puede viajar al otro lado, porque precisamente ahí siento que la película pierde un poco de la identidad que tanto me gustaba de las primeras entregas.
Pero fuera de eso, me parece una buena continuación y una propuesta que, aunque no reinventa la franquicia, sí encuentra una manera interesante de llevarla hacia otro lugar. Para quienes llevamos tiempo siguiendo esta saga, definitivamente resulta interesante descubrir qué más existe detrás de esa puerta y, sobre todo, qué otras cosas pueden llegar desde El Más Allá.
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