Hay películas que sientes que fueron hechas para tí, y te sientes totalmente identificado con la situación o la historia. Aunque tu experiencia no haya sido remotamente cercana a lo que se presenta en pantalla, hay muchas razones para empatizar con una buena historia, y en mi caso, fue lo que me pasó con esta película, Letras Robadas, protagonizada por Paul Rudd.
Antes de continuar, quiero agradecer a Zima Entertainment por habernos invitado a la función de prensa, y así poderles traer nuestras impresiones de la película.
Pero primero les quiero contar la premisa de la película. Nuestra historia sigue a Rick Power (Paul Rudd), un cuarentón que vive con su familia en Irlanda y se gana la vida como cantante dentro de una banda de covers que tocan para eventos, como esas que contratan tus tíos para sus celebrar sus bodas de plata, quien tiene una familia adorable conformada por su esposa y su hija adolescente. Él y sus amigos de la banda, con quienes tiene ya años de estar dedicándose a esto, saben que Rick siempre soñó con romperla en grande, componer esa gran canción que lo llevaría a lo más alto de las listas de popularidad y a un super concierto en el Madison Square Garden (apuesto a que todos conocemos a alguien así); pero por razones de la vida, tuvo que dejar esos sueños aparcados para poder dedicarse a la familia, a trabajar para sobrevivir, y a ser un miembro “funcional” de la sociedad en la que vivimos.
Pero así como dice la canción de Franco de Vita, Rick nunca dejó de soñar. Y es que él siguió componiendo canciones, y siempre que podía, tocarlas en sus presentaciones (lo cual es una idea que a sus compañeros nunca les agradó), hasta que por azares del destino los contratan para tocar en una boda en unas de esas casa que más parecen castillos que otra cosa, a las afueras de Dublín.
Y es aquí donde la banda se entera que entre los invitados está un muchachito de nombre Danny Wilson (Nick Jonas), que antaño fue miembro de una de las boybands más famosas del planeta, ya que es amigo de uno de los novios. Pues para su sorpresa y en medio de la fiesta, Danny se sube a cantar con ellos, y después de la tocada, Rick sale a caminar, y se encuentra de nuevo a Danny. Esa noche cambiará su vida, ya que pasan una noche en vela, compartiendo canciones, tomando vino, fumando hierba y hablando de sus vidas, en donde Danny entre muchas cosas le comenta que ahora se siente como George Harrison de The Beatles, ya que una vez que se disolvió el grupo en el que estaba, se quedó con un montón de canciones en el cajón, y necesitaba sacarlas algún día. Esa misma noche, Rick le comparte una vieja canción que nunca terminó a Danny, y juntos le dan un poco más de forma a la misma. Obviamente sin un productor y sin ningún tipo de compromisos, ambos terminan a la mañana siguiente como grandes colegas y se despiden para siempre… ¿o no?
La película nos muestra después que por presiones de su representante y con su disquera, es necesario que Danny demuestre que vale la pena lo que están pagando por él, ya que ahora que está solo, y ante tal presión no le queda más que utilizar la canción que Rick le cantó y que trabajó junto con él, aquel día de la boda…y obviamente, la canción pega como el éxito más grande del año, el cual vuelve a darle la fama perdida a Danny, además de lo que conlleva todo esto (videos, entrevistas, conciertos masivos, dinero, fiestas, etc). ¿Danny será capaz de reconocer que no es su canción, o preferirá callar y olvidar ese trabajo en equipo?
Así es como inician los nudos y lo complejo que pueden volverse las relaciones cuando se trata de derechos de autor, coautoría y de reconocer (o no) el trabajo de las demás personas referente a tu éxito.
Si bien el tono de la película es ligero, nunca se convierte en comedia absurda, y a pesar de que hay un momento en el que la trama se vuelve un poco inverosímil, lo hace porque la historia debe progresar, y al final se siente que fluye la película.
Como les comentaba al principio, me identifiqué mucho con la película, y seguramente si tú eres creador de contenido, o trabajas en algo que la gente puede ver, leer o escuchar, vas a sentir que esta película te cae como anillo al dedo: ¿cuantas veces no hemos deseado que nuestras creaciones sean vistas o admiradas por miles de personas, así como si tuviéramos un estadio lleno dando un concierto con la gente coreando una canción de nuestra creación?
Y si de pronto alguien te roba la idea, la hace famosa y vez que tiene millones de views, ¿cómo reaccionarías? Así es como el personaje de Paul Rudd reacciona, hasta llegar a un punto en el que se desdibuja al padre de familia, compañero y ser humano, con tal de reclamar lo que él considera como “suyo”. Pero ¿hasta dónde vale la pena pelear por ese crédito? ¿lo harías por la fama, el dinero, o por simplemente ego?
Estos son los temas que toca la película muy en el fondo y realmente lo hace muy bien. Sin parecer que está dando sermones, y sin buscar un final en donde todos vivieron felices y comieron felices, nos muestra como es la realidad de la vida para unas personas, y para otras no tan afortunadas también.
Hace tiempo me tocó reseñar una película con Keanu Reeves llamada “Cuando el cielo se equivoca”, que curiosamente trata una situación muy similar. Lo importante es que ambas cintas no nos hacen tomar partido de ningún personaje, o al menos como yo lo veo, nos coloca como espectadores y deja que la trama fluya, envolviéndonos hasta el final, para saber cómo va a terminar esta problemática situación.
En cuanto al repertorio, quiero decir que todos están justo en el papel que deberían estar, desde el protagonista hasta los miembros de la familia, de la banda y las personas que giran alrededor del famoso interpretado por Nick Jonas. Y hablando de Nick Jonas, que sorpresa me ha dado el muchacho, ya que en lo personal no había tenido la oportunidad de ver su trabajo como actor, y me fue muy agradable el saber que tiene las tablas y la presencia para llevar un protagónico, ya que siempre me creí su papel, poniéndose al tú por tú con veteranos como Paul Rudd, y en donde realmente se interpreta a él mismo, pero definitivamente lo hace muy bien. Me tocó estar al lado de un grupo de fans de Jonas Brothers, y era como estar en un mini concierto cada vez que se lucía, tanto actuando como cantando.
Ojito que no es un musical, es un drama que te hará reflexionar y que te dejará con el corazoncito contento, entendiendo un poco más lo difícil que puede ser tener éxito y de pronto tener que continuar con lo que te hizo grande alguna vez. Y es que aunque hayas estado en el grupo más grande del mundo, una vez afuera, debes demostrar al mundo porqué estabas ahí, o de lo contrario, pasarás a ser ese “ex-integrante de la banda que ahora hace cosas graciosas en redes”, o la gente simplemente pensará que eres un artista más prefabricado.
Letras Robadas es una gran película para ir a ver si te gustan las historias bien escritas, te gusta la música, o tienes un poquito de interés en saber cómo rayos funcionan los derechos de autor, y el proceso de creación de música.
Mi parte favorita fue sin duda ver ese proceso de creación de la música entre los dos protagonistas, de verdad la sentí real, orgánica y hasta pensé que estaba viendo un documental tipo Let It Be.
Vayan a verla a cinépolis, definitivamente una de las mejores películas de este 2026.
