Probablemente muchos de ustedes no lo vivieron, pero ser niño en los años 80 significaba una sola cosa: querer ser un ninja. Los ninjas estaban en todos lados, haciendo cosas sobrehumanas, ya fuera en películas, series de televisión, cómics o videojuegos. Era una fiebre. Yo, por ejemplo, recuerdo con especial cariño a Snake Eyes en los cómics de G.I. Joe, a El Guerrero Americano en el cine, a las Tortugas Ninja en la televisión, y en los videojuegos… a mi querido Ninja Gaiden.
Ninja Gaiden fue desarrollado por Tecmo, que curiosamente lanzó dos juegos con el mismo nombre en el mismo año: uno para arcadias y otro para el NES. El más recordado, sin duda, fue su versión para consola. Y antes de que Dark Souls, Bloodborne y compañía se hicieran famosos por su dificultad, los juegos de NES ya eran auténticos desafíos. Tenías que tener reflejos de ninja (literalmente) y memorizar los mapas, porque si no, simplemente no avanzabas.
La franquicia desapareció por un tiempo, hasta que en 2004 resurgió con fuerza en Xbox, esta vez bajo el sello de Team Ninja. El juego volvió a centrarse en Ryu Hayabusa, y bajo la dirección de Tomonobu Itagaki, se convirtió en una trilogía. De esa trilogía, el más recordado es Ninja Gaiden II, una versión definitiva que, hasta el día de hoy, sigue siendo considerada por los fanáticos como uno de los puntos más altos del género hack and slash.
Comenzamos
Todavía cuesta trabajo asimilar que Tomonobu Itagaki ya no esté entre nosotros. Apenas seis días antes del lanzamiento de Ninja Gaiden 4, nos enteramos de su prematuro fallecimiento. Y aunque no participó directamente en esta entrega, jugarla ahora se siente distinto. Con ayuda de Frames, te contaremos qué puedes esperar de este título tan esperado.
Antes que nada, queremos agradecer a Xbox México por habernos proporcionado una clave de Steam para poder jugarlo y traerles esta reseña en tiempo y forma.
Aunque Itagaki no estuvo involucrado en el desarrollo de Ninja Gaiden 4, su legado está presente en cada rincón del juego. El sistema de combate se construye sobre la base de Ninja Gaiden 3: Razor’s Edge, pero también toma inspiración directa de los títulos clásicos creados por Itagaki. Por ejemplo, el estilo de juego recupera la “acción de alta velocidad” de Ninja Gaiden 2, y el regreso del Dragón Oscuro como uno de los villanos principales es un guiño claro a Ninja Gaiden 1, Black y Dragon Sword para Nintendo DS, todos ellos con la huella de Itagaki.
Yuji Nakao, director de Platinum Games y responsable de esta entrega, ha declarado abiertamente que Ninja Gaiden 2 (en su versión original para Xbox 360) es uno de sus juegos de acción favoritos de todos los tiempos. De hecho, jugó casi todos los títulos principales de la saga durante su adolescencia y época universitaria. En este proyecto lo acompañan Masakazu Hirayama (director de Wo Long: Fallen Dynasty) y Fumiko Yasuda.
El actual líder de Team Ninja también ha mostrado un profundo respeto por el trabajo de Itagaki. Esa admiración no solo influyó en cómo abordó el desarrollo de Nioh 1, Nioh 2 y Rise of the Ronin, sino también en su esfuerzo por acercar la versión Ninja Gaiden 2 Black al espíritu del original de Xbox 360, a pesar de partir del código fuente de Sigma 2. Además, fue él quien tuvo la última palabra sobre qué debía (y qué no debía) estar en Ninja Gaiden 4, asegurándose de que se sintiera como un verdadero Ninja Gaiden, pero con una evolución clara.
Historia
Yakumo es un joven ninja del clan del Cuervo, rival ancestral del clan del Dragón. Si Ryu Hayabusa representa la virtud, el dominio y la tradición, Yakumo es su contraparte: impulsivo, de moral ambigua y aún en proceso de convertirse en un maestro ninja. Su misión es clara —al menos al principio—: restaurar la paz en el mundo, incluso si eso implica sacrificar a la sacerdotisa del dragón divino.
Todo cambia cuando descubre que la sacerdotisa en cuestión no solo es carismática, sino también… llamativa. Y sí, te entiendo, hermano. Cuando vi ese escote por primera vez, pensé: “¿Qué? ¿Qué fue eso? ¡Nuestra sacerdotisa! ¡No la mates! ¡Gracias, Yakumo!”. A partir de ese momento, el joven ninja abandona su misión original y empieza a seguir las órdenes de ella, lo que inevitablemente lo pone en rumbo de colisión con Ryu.
La historia, como es costumbre en Ninja Gaiden, no busca ganar premios ni competir con los grandes JRPGs en profundidad narrativa. Aquí lo importante es dejarse llevar por la aventura, sufrir con la dificultad, y sentir cómo la sangre salpica mientras mutilas enemigos y encadenas combos imposibles. Es más estilo que sustancia, pero ese estilo es justo lo que hace que Ninja Gaiden sea Ninja Gaiden.
Jugabilidad
A lo largo de la aventura controlarás tanto a Ryu como a Yakumo. Pero hay algo que debes tener claro desde el principio: Ninja Gaiden 4 no es un juego de Ryu. Él está presente, sí, y podrás jugar con él en aproximadamente un 20% de la campaña. Sin embargo, toda la historia y las mecánicas están diseñadas para presentar a Yakumo como el nuevo protagonista.
¿Es Yakumo particularmente carismático? No mucho. Pero es increíblemente divertido de controlar, sobre todo porque hereda muchos de los movimientos clásicos de Ryu Hayabusa. Si alguna vez jugaste un Ninja Gaiden en 3D, te sentirás como en casa: Yakumo puede ejecutar el Izuna Drop, usar la guillotina, cancelar ataques con saltos, aplicar técnicas de obliteración, cargar ataques supremos, correr por las paredes, saltar entre muros… lo tiene todo.
Es evidente el esfuerzo de Platinum por conservar la esencia de lo que hace grande a Ninja Gaiden: su jugabilidad precisa, el diseño de niveles lineal pero intenso, la violencia estilizada y la agresividad implacable de los enemigos. A partir de esa base, agregan sus propios ingredientes. Y funciona. Los veteranos se sentirán cómodos, aunque deberán adaptarse a nuevas herramientas, mientras que los recién llegados serán guiados paso a paso a través de una historia nueva, un protagonista nuevo y una dificultad que no perdona.
La mecánica central sigue siendo simple: golpea a tus enemigos y remátalos cuando estén desmembrados. Pero cuidado: un enemigo herido puede volverse más agresivo y letal. La clave está en combinar ataques, evitar daño y ejecutar finalizadores en el momento justo.
La complejidad aumenta cuando los enemigos, al igual que tú, obtienen cuadros de invencibilidad, defensas totales y ataques imbloqueables. Es ahí donde entra una de las novedades más interesantes: la barra de “Postura del Cuervo Sangriento”.
Esta mecánica funciona así: al mantener presionado un botón, Yakumo cambia de postura, lo que transforma su arma, sus ataques y sus defensas. Esta postura sirve tanto para extender combos y causar más daño, como para romper guardias y contraatacar ataques imbloqueables (marcados con un signo de exclamación rojo). Cuanto más la usas, más se vacía la barra, y solo se recarga atacando en la forma básica. Esta adición no solo refresca el repertorio de movimientos, sino que añade una capa táctica que hace cada combate más interesante.
Además, hay una barra de especial que se carga al ejecutar finalizadores. Esta barra se vacía al final de cada encuentro, así que no hay razón para guardarla. Al activarla, Yakumo puede realizar un remate espectacular que destruye al enemigo con un solo golpe cargado, dejando su silueta destrozada estampada en la pantalla. Es brutal, estilizado y muy satisfactorio… aunque rara vez puedes usarlo más de una vez por combate.
Conforme avanzas, Yakumo amplía su arsenal con tres armas adicionales además de la espada. Lo mejor es que cada una tiene su propia mecánica y favorece un estilo de combate distinto.
El juego no quiere que machaques botones sin pensar. Quiere que sepas qué presionar, cuándo y por qué. Incluso incluye un modo de entrenamiento para practicar con calma. Y una vez más, funciona. Ninja Gaiden 4 abandona los comandos complejos de entregas anteriores en favor de un sistema más ágil, más denso y menos punitivo, pero que recompensa cada minuto de práctica. El resultado es un combate adictivo, donde cada segundo cuenta.
Porque lo que realmente define a Ninja Gaiden es que incluso el enemigo más débil puede mandarte a la pantalla de “Game Over” en uno o dos golpes. Aquí nadie espera su turno para atacarte. Y con tantas capas nuevas (la gestión de la barra de postura, la elección de armas, las rutas de combos, los remates estratégicos
Cada decisión se siente como una apuesta. Un error puede ser fatal. Pero cuando todo sale como lo planeaste… es glorioso.
Gráficos
Visualmente, el juego cumple. No me dejó boquiabierto, pero sí me agradó mucho el arte y la vibra general de cada escenario. Tiene estilo, eso es indiscutible. Mantiene un nivel de calidad constante que cumple su propósito: mantenerte enfocado en los golpes, las esquivas y los bloqueos, mientras el entorno te envuelve con lluvia cayendo sobre tu cuerpo ensangrentado, estructuras metálicas, orgánicas y demoníacas por todos lados. Todo se siente como parte de un mismo universo, sin destacar demasiado, pero tampoco sin distraer.
Los momentos más espectaculares, visualmente hablando, están reservados para los jefes. Ahí la cadencia del combate cambia por completo. Ya no puedes lanzarte a hacer combos como loco; el ritmo se vuelve más pausado y saber defenderte se vuelve más importante que atacar. El sistema de parry cobra protagonismo, y saber exactamente cuándo romper los ataques más fuertes con un golpe de postura se vuelve crucial. Algunas peleas parecen sacadas directamente de Sekiro.
Es evidente que el juego no fue diseñado alrededor de duelos uno a uno, pero eso no le impide brillar en esos momentos. Ya sea por el espectáculo visual que ofrecen o por la sensación de que los desarrolladores se estaban divirtiendo al crearlos, los combates contra jefes tienen alma. Una de mis misiones favoritas, por ejemplo, consiste en perseguir a un espíritu de tiburón que nada entre dimensiones y además comanda una rave alucinante para muertos vivientes. Sí, así de loco y así de genial.
Dificultad
Tomonobu Itagaki se hizo famoso por diseñar juegos con una dificultad elevada, convencido de que ese nivel de desafío era una forma de respeto hacia el jugador. Su filosofía era clara: el jugador debía superarse a sí mismo, no depender de trucos ni ayudas artificiales. Esa dificultad se lograba con enemigos dotados de una IA avanzada, que atacaban en equipo y no se quedaban esperando su turno como si estuvieran en fila. Recuerdo que en Ninja Gaiden II Black esa idea se aplicaba a la perfección: un pequeño error podía costarte la partida, y podías pasar semanas tratando de superar tan solo el primer nivel.
Pues bien, Ninja Gaiden 4 te va a patear el trasero. Así de simple. Vas a caer una y otra vez, hasta que grites, llores y le des patadas al piso por lo duro que te van a castigar los enemigos. Pero eso es parte del encanto.
Afortunadamente, el juego incluye tres niveles de dificultad seleccionables —más uno oculto— que se adaptan a distintos estilos de juego. Team Ninja lo tuvo muy presente durante el desarrollo, buscando ser fieles al legado de la serie. Según Masakazu Hirayama, la experiencia por defecto está pensada para que te acostumbres al sistema de combate sin que te castiguen demasiado. Y sí, si vienes de juegos fáciles con tutoriales que te llevan de la mano (algo que Itagaki detestaba), estás frito. Pero si lo tuyo son los retos, te vas a sentir como en casa.
Ninja Gaiden 4 ofrece los siguientes modos de dificultad:
- Héroe: Para jugadores nuevos o quienes buscan una experiencia más accesible y cinemática.
- Normal: La experiencia estándar, ideal si llevas tiempo sin jugar títulos de acción intensos.
- Difícil: Para veteranos de Ninja Gaiden, Devil May Cry y otros juegos del género que buscan un verdadero reto.
- Maestro Ninja: Solo para expertos. Se desbloquea al terminar el modo historia. Aquí, los enemigos pueden matarte de un solo golpe. Avisado estás.
Contenido
Ninja Gaiden 4 cuenta con 20 capítulos que, en conjunto, te tomarán entre 15 y 20 horas completar. A lo largo de la campaña encontrarás coleccionables en cada nivel, además de misiones secundarias donde distintos personajes te pedirán ayuda para encontrar animales, eliminar enemigos, recuperar chips de datos, entre otras tareas. Estas misiones te recompensan con objetos consumibles, materiales para fabricar ítems y dinero dentro del juego.
Hablando del dinero, aquí no es solo para comprar pociones. Lo usarás para desbloquear habilidades de combate. Cada arma tiene una amplia variedad de ataques adicionales que solo podrás adquirir si estás dispuesto a invertir las monedas que tanto te costó ganar derrotando enemigos. Desde bloqueos perfectos hasta encadenamientos avanzados, hay mucho por descubrir.
También existe otra moneda: los puntos de sangre. Estos sirven para ampliar tu equipamiento y portar accesorios que modifican tu estilo de juego. Algunos aumentan el daño que haces, otros reducen el daño recibido por ataques a distancia, y hay muchos más con efectos variados. La gestión de estos recursos añade una capa estratégica que se siente muy bien integrada.
Y seguramente te estarás preguntando: “Cómo es jugar con Ryu Hayabusa, el clásico de la saga?”. Yo también me hacía esa pregunta, y cuando finalmente llegué a ese punto, cada maldito minuto invertido con Yakumo valió la pena. Ambos personajes se sienten distintos: Yakumo es veloz, ágil como un cuervo; Ryu, en cambio, es más pesado, pero letal como un halcón. Sabiendo lo básico, Ryu puede destrozar a cualquier enemigo en segundos. El contraste funciona, y realmente se siente la diferencia de estar controlando a un maestro ninja. Podría decir que Ryu está roto… y no estaría exagerando.
Una vez que terminas el juego, se desbloquea un modo de persecución de jefes y otro que te permite rejugar toda la campaña con el personaje que prefieras, ya con todas las mejoras desbloqueadas y en una nueva dificultad: Maestro Ninja. Este es el desafío máximo del juego, y reconfigura todos los encuentros para que sean aún más brutales. Si alguien pensaba que este modo sería fácil… despreocúpense. Es un infierno.
Lo positivo
Aunque Ninja Gaiden 4 fue desarrollado por Platinum Games, se siente como un Ninja Gaiden de toda la vida. Y al mismo tiempo, no oculta su ADN compartido con los juegos de la casa de Bayonetta. Es una mezcla que, en ciertos momentos, te hará pensar “esto se parece a aquel juego”, y en otros, “esto es totalmente Ninja Gaiden”, especialmente mientras recorres los pasajes de una Tokyo estilizada y caótica.
A diferencia del enfoque clásico de Platinum (donde te califican por cada grupo de enemigos que derrotas) aquí los niveles son continuos, y la evaluación llega al final. Se conserva la esencia sangrienta y sin censura que hizo famosa a la franquicia, pero también se siente como un juego mucho más veloz, sobre todo cuando controlas a Yakumo.
El foco está puesto en el combate, y si lo tuyo son los hack and slash, difícilmente encontrarás algo mejor en años recientes. Dentro de todo el caos que se despliega en pantalla, hay ritmo, hay lógica, y hay recompensa para quien domina el sistema. Ninja Gaiden 4 revive una franquicia que llevaba casi 15 años en silencio, y lo hace con toda su gloria: con la energía clásica de los juegos antiguos, pero con los visuales y las mecánicas que un título moderno necesita.
Lo negativo
Seré sincero: por momentos, al juego se le nota el presupuesto con el que fue desarrollado. Hay assets que se repiten más de la cuenta (ese carrito de carga, por ejemplo, ya casi lo sueño por las noches), la variedad de enemigos podría ser mayor, y la duración general del juego es justa, sin mucho margen para más.
Las gráficas cumplen, pero no hay ningún momento que realmente te deje con la boca abierta. Todo se ve bien, pero nunca espectacular.
Los escenarios, en ocasiones, se sienten algo planos y poco inspirados. Y aunque hay secciones de plataformas, me encontré cayendo en el mismo bucle que con otros juegos de Platinum: no tener claro en pantalla qué botón presionar o hacia dónde saltar después de llegar a un punto complicado. Varias veces morí simplemente por no tener bien definida la dirección del siguiente salto, algo que ya me había pasado en su momento con Bayonetta.
Conclusión
Ninja Gaiden 4 es un soplo de aire fresco en una industria saturada de juegos interminables, mundos abiertos inflados y experiencias que se sienten más como obligaciones que como diversión. Su enfoque en el combate, la acción directa y el ritmo vertiginoso lo convierten en una joya para los fans del hack and slash.
¿Es un juego perfecto? No. Su diseño de niveles podría haber sido más ambicioso, y su duración puede parecer limitada para quienes buscan contenido sin fin. Pero si lo que quieres es una experiencia intensa, desafiante y estilizada, este título cumple con creces.
RANK 4/5
¿Vale la pena Ninja Gaiden 4? Depende de a quién le preguntes y de qué tan familiarizado estés con la saga. Pero para mí, la respuesta es clara: sí. Es una entrega brutal, rápida y con mucho estilo. Y en un mar de juegos que se sienten iguales, eso ya es decir mucho.
