Cuando era niño, tenía una obsesión con los trenes. Recuerdo pasar las tardes construyendo pistas, no solo con los rieles, sino también con cualquier cosa que pudiera unir. Solía decir que, al crecer, yo conduciría uno. Ya de adulto, nunca logré entender del todo por qué me divertía tanto jugar con trenes, pero cada vez que lo recuerdo, no puedo evitar sonreír.
Los trenes nunca han dejado de gustarme, aunque la afición ya no es la misma que tenía en aquellos años, cuando incluso pedía trenes como regalo de cumpleaños.
Battle Train me transportó de vuelta a esa época en la que mi mayor preocupación era jugar con trenes toda la tarde. Una adicción que creía enterrada resurgió, y puede que ahora me vea en la obligación de visitar una tienda de juguetes para satisfacerla.
Antes de continuar con esta reseña, quisiera agradecer a Bandai Namco, quienes nos proporcionaron una copia del juego para Nintendo Switch al equipo de Frames, lo que nos permite compartir con ustedes nuestra opinión sobre el juego.
Comenzamos
Battle Train es un juego de estrategia por turnos cuya mecánica principal gira en torno al uso de cartas, incorporando elementos del género roguelike en su historia. Está desarrollado por Terrible Posture Games y Nerd Ninjas, estudios con experiencia en roguelikes y en títulos basados en licencias conocidas como Invincible y The Walking Dead.
El juego está disponible para PC a través de Steam y Epic Games Store, y como exclusivo de consolas para Nintendo Switch, incluyendo su versión retrocompatible en Switch 2.
Historia
Nos encontramos en el programa de televisión más grande e importante del mundo: Battle Train. Cada participante buscará convertirse en el campeón del show, protagonizado por Alvado y presentado por Hank.
La historia se presenta a través de pequeños sketches que ofrecen contexto sobre Hank, Alvado (el actual campeón de Battle Train), los distintos participantes del programa y los enemigos que encontraremos durante las batallas.
Para desbloquear fragmentos de la historia, será necesario pasar por casillas especiales en el camino que elijamos. Además, para avanzar a la tercera sección del mapa, deberemos haber recolectado todos los fragmentos narrativos.
Cada vez que reiniciemos la partida, un nuevo concursante tomará el relevo, y cada uno cuenta con habilidades únicas que nos ayudarán a llegar cada vez más lejos.
Jugabilidad
Nos encontramos con un juego de estrategia por turnos que recuerda mucho a títulos como Advance Wars o el más reciente Wargroove. Sin embargo, como su nombre lo indica, el enfoque aquí está en los trenes. Y ¿qué necesita un tren para avanzar? Claramente, vías. Por eso, dependerá de nuestro ingenio utilizar las cartas que se nos otorguen para construir rutas que nos beneficien en el campo de batalla.
El objetivo principal será llevar una carga explosiva hasta una de las bases enemigas. Estas bases estarán ubicadas en algún punto del mapa, mientras que nuestro tren siempre partirá desde una estación situada en el extremo izquierdo. El enemigo, por su parte, intentará hacer lo mismo desde su estación, ubicada al extremo derecho del mapa.
Sistema de cartas
Para construir en el mapa utilizaremos cartas, cada una con funciones, características y costos específicos. Estas cartas pueden clasificarse principalmente en tres categorías:
- Vías: Son las cartas más básicas. Nos permiten colocar tramos de vías con diferentes formas y costos. Estas pueden rotarse en cualquier dirección, pero no pueden reemplazar una vía ya colocada, a menos que usemos una supervía, la cual sí puede superponerse a vías normales.
- Objetos: Aunque no construyen vías directamente, ofrecen múltiples usos estratégicos. Por ejemplo, la bomba puede dañar lo que esté en una casilla (ya sea una base, vía u obstáculo), mientras que las barricadas u obstáculos tienen puntos de vida y actúan como defensa, reduciendo el daño que provoca el tren o impidiendo que se construya en una casilla.
- Habilidades: Son cartas con efectos especiales y únicos, como destruir casillas, cambiar el coste de otras cartas, generar objetos, aumentar el daño del tren, entre muchas otras.
Para usar cartas, necesitaremos minerales. Al comenzar, se nos otorgan dos minerales, y recibiremos dos más por turno. Estos no se acumulan si no se usan, sino que se reemplazan. Para aumentar nuestra producción de minerales, debemos conectar nuestras estaciones con las minas que están distribuidas en el mapa. Sin embargo, esto también puede beneficiar al enemigo, así que deberemos ser cuidadosos: si logran conectar sus vías a las nuestras, podrán obtener más recursos, sabotear nuestras rutas y extender su alcance.
Aunque pueda parecer riesgoso, permitir que las vías se conecten no siempre es una mala idea. Si somos estratégicos, podemos usar esta conexión a nuestro favor, invadiendo rutas enemigas para avanzar más rápidamente y nosotros lograr sabotear las rutas del enemigo.
Cada vez que un tren impacta una base, se genera una explosión de 3×3 casillas, y la estación tardará dos turnos en lanzar otro tren. Por eso, no basta con llegar: también debemos planificar cómo proteger nuestra estación y evitar que el enemigo aproveche ese intervalo de tiempo.
Minijuegos
Además de los combates generados proceduralmente, cada partida incluye minijuegos que aportan variedad al gameplay. Algunos ejemplos:
- Una especie de Buscaminas o Battleship, donde debemos encontrar un tren oculto con una cantidad limitada de cartas.
- Destruir la mayor cantidad de bases con un número limitado de vías.
- Usar cartas para obtener la mayor cantidad de dinero posible.
- Hacer explotar el mayor número de bases utilizando explosivos.
Cada partida será única, no solo porque los niveles cambian en cada intento, sino también porque al comenzar se nos asigna un participante con habilidades y cartas propias, lo que aporta gran rejugabilidad al juego.
Gráficos
El juego presenta un estilo visual en 2D que recuerda bastante a las caricaturas de los años 2000, con una estética que simula estar hecha de papel y personajes coloreados a mano. Este enfoque artístico le da mucha personalidad y encanto, especialmente gracias a los personajes, que destacan tanto por su diseño carismático como por las estrategias únicas que aportan en batalla.
Sin embargo, los escenarios —al estar generados proceduralmente— cumplen su función, pero no destacan visualmente. Se echa en falta una mayor variedad o identidad en los entornos. Incluir escenarios temáticos, como zonas volcánicas, playas o bosques, habría sido una decisión sencilla pero efectiva para darle más vida al mundo del juego. Incluso podrían haberse explorado mecánicas únicas ligadas a estos entornos.
Dificultad
Como buen roguelike, Battle Train se basa en la repetición, una mecánica clave del género. Normalmente, este tipo de juegos se caracterizan por una alta dificultad que obliga al jugador a pensar cuidadosamente cada movimiento, con una progresión que depende más de la mejora personal que de ventajas permanentes.
En este caso, aunque el juego cumple con las bases del género, es bastante benevolente. Ofrece muchas oportunidades para recuperarse a lo largo de la partida, lo cual puede ser muy positivo para jugadores menos experimentados, ya que evita la frustración excesiva.
Sin embargo, para jugadores más veteranos, esto podría sentirse como una falta de desafío real. Además, el hecho de que sea obligatorio recolectar todos los fragmentos de historia para avanzar puede resultar tedioso, especialmente considerando que hay que reiniciar el recorrido desde el principio con muy pocas ventajas entre intentos. Esta decisión puede generar cierta frustración si se percibe como una barrera artificial más que como una mecánica de progreso genuina.
Contenido
Cada partida tiene una duración promedio de una hora y media, aunque el tiempo que toma toda la aventura se extiende bastante debido a dos factores: primero, será necesario recolectar todos los fragmentos de historia para acceder a la tercera fase del mapa; y segundo, es muy probable que durante los primeros intentos no lleguemos tan lejos, ya que estaremos aprendiendo las mecánicas, las capacidades de los enemigos que no son tan predecibles y descubriendo todas las posibilidades que ofrece cada partida.
Además de los más de 50 fragmentos de historia, el juego incluye más de 300 cartas y piezas de tren para desbloquear, así como cerca de 40 premios, que es el nombre que reciben los logros dentro del juego.
Junto al modo clásico, también encontraremos un modo de partida diaria, en el que se presenta un desafío único cada día. En este modo, los jugadores competirán por la mejor puntuación en un leaderboard global. Las partidas diarias son similares a las del modo principal, aunque algo más reducidas, y están completamente orientadas a obtener la mayor cantidad de puntos posible.
Lo positivo
Battle Train resulta un juego bastante adictivo y creativo en sus mecánicas. Sabe aprovechar muy bien su temática centrada en trenes y, además, es consciente de lo ridícula que podría parecer la premisa de un programa televisivo de batallas de trenes… al menos en el mundo real. Esa autoconsciencia se traduce en sketches divertidos con personajes extravagantes que le dan un tono ligero y humorístico al juego.
Es difícil aburrirse: los niveles no se repiten, los minijuegos ofrecen variedad constante y las partidas no son demasiado largas, lo que lo hace accesible y entretenido para una audiencia bastante amplia.
Los personajes, aunque parecen inspirarse en figuras reconocibles de la cultura pop, logran diferenciarse y aportar una identidad única al juego. Son coloridos, tienen carisma y se expresan tanto en sus estilos de combate —a través de sus cartas y habilidades— como en la historia, donde vemos un poco más de sus personalidades.
Lo negativo
Lo que más destaco como una ausencia importante en Battle Train es la falta de un modo multijugador. Jugando en Nintendo Switch, sentí que habría sido perfectamente viable implementar una modalidad en línea o incluso local. Un modo para dos jugadores, con ligeras modificaciones en las reglas para equilibrar la experiencia, podría haber añadido mucha rejugabilidad y valor al título.
Otro aspecto que me resultó incómodo fue la legibilidad de las cartas. Aunque el juego incluye una lupa para ampliar el texto, en muchos casos esto no fue suficiente, y tuve que acercarme físicamente a la pantalla para poder leerlas con claridad. Este problema se agrava con las cartas de los enemigos, que aparecen durante apenas dos segundos en pantalla, lo que dificulta entender sus efectos. En más de una ocasión me fue imposible saber qué había provocado cierta carta, y no había forma de consultarlo después.
Por último, experimenté un error recurrente en el que el juego no me permitía continuar el turno. La única solución era suspender la partida y repetir el último turno. Aunque no representaba una pérdida de progreso significativa, sí fue un problema molesto por su frecuencia.
Conclusión
Battle Train me trajo recuerdos de cuando era niño. Es una idea simple que parece haber evolucionado mucho a lo largo de su desarrollo. Cuenta con mecánicas sólidas que, a pesar de la repetitividad propia del género roguelike, logran mantener el interés. Los personajes aportan mucho carisma, y cada partida se siente única gracias a los distintos participantes y modos de juego.
Aunque creo que hay aspectos que podrían pulirse —como el sistema de dificultad o la necesidad de recolectar todos los fragmentos para avanzar en cierta zona del mapa—, también considero que muchas de estas mejoras podrían incorporarse en futuras actualizaciones, ya sea para este título o para una posible secuela.
Agradezco profundamente la oportunidad de probar este título, genuinamente les recomiendo probar la demo que ya se encuentra disponible.
RANK 4/5
Espero verlos en las clasificaciones diarias y conocer al próximo campeón de Battle Train.
