Anime Reviews | Gachiakuta

Gachiakuta

Hay objetos que, con los años, hemos olvidado: un juguete preciado, una carta llena de sentimientos, un DVD repleto de recuerdos de alguna película que repetimos infinitamente, o un libro viejo que conserva un olor particular cada vez que lo hojeamos en nuestra estantería. Puede que, mientras más tiempo hayan estado olvidados, más difícil sea que alguien los valore; sin embargo, al tener una conexión tan personal con ellos, sabemos que son irremplazables. Gachiakuta nos invita a reflexionar sobre el verdadero valor de los objetos que desechamos, e incluso de las personas que creemos no aportan nada a nosotros o a la sociedad.

Antes de continuar con esta reseña, quisiera agradecer a Crunchyroll por la invitación al estreno de los primeros dos capítulos al equipo de Frames.

Nos encontramos en un mundo dividido. La alta sociedad vive apartada del resto, rodeada de grandes comodidades, donde la tranquilidad se respira en el aire. Fuera de las murallas de la ciudad se encuentran las tribus: un lugar donde se segrega a quienes no han respetado las leyes. En el horizonte está el abismo, una sentencia para aquellos que cometan crímenes graves.

Ludo, un adolescente perteneciente a las tribus, acostumbra a explorar los vertederos de la ciudad. Él ve el valor en cada uno de los objetos que otros desechan, aunque esto no es bien visto por las estrictas normas de la ciudad. A su vez, es criticado en la tribu, ya que su comportamiento podría traer problemas. Legato, su tutor legal, es la persona más importante en su vida y siempre lo aconseja para que haga lo mejor para sí mismo. Sin embargo, el destino parece tener planes distintos, y algo que ninguno de los dos vio venir cambiará por completo sus vidas.

Gachiakuta es un anime de ciencia ficción y acción que utiliza un estilo urbano con claras diferencias visuales y temáticas entre la ciudad y el exterior. La historia gira en torno a un crimen, envuelto en un misterio que, al parecer, se desarrollará a lo largo de varios capítulos.

En lo personal, lo que más me gustó fue la animación: los colores utilizados cuando Ludo usa su nuevo poder, los cambios de estilo visual en momentos clave —como durante la caída al abismo—, que enfatizan excelentemente el riesgo en el que se encuentra el protagonista. Las batallas, aunque apenas comienzan, tienen la dosis justa de epicidad, especialmente con estas criaturas hechas de basura. Los vestuarios también otorgan una fuerte identidad a cada locación, y los personajes logran reflejar su personalidad a través de ellos.

En esta función no hubo opening ni ending, lo cual se hizo notar. En este tipo de obras, esas piezas son clave para presentar un nuevo anime al público, marcar el tono y anticipar lo que se puede esperar. Considero que el personaje principal pudo haber tenido un desarrollo más profundo en cuanto a sus motivaciones para buscar venganza contra quienes lo juzgaron. La trama avanza demasiado rápido y se explican muy pocas cosas; quizás los próximos capítulos, mediante flashbacks, aporten más contexto sobre el mundo. Por ahora, los primeros episodios quedaron algo cortos en ese aspecto.

Como señaló la productora al inicio de la función, este anime cuenta con bases sólidas que se presentan en los primeros dos capítulos. Construye un mundo interesante con decisiones estéticas acertadas, tanto en vestuario como en ambientación. Los personajes están correctamente introducidos, y con pocos diálogos se logra entender mucho sobre sus personalidades y objetivos. Puede que aún haya carencias en la contextualización del mundo, pero confío en que esta primera temporada no solo resolverá muchas de esas dudas, sino que también ampliará lo que ya se ha mostrado.

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