Gaming Reviews | El Panadero

14 de marzo, 2025
Recordar aquellos días de infancia jugando Double Dragon II en la NES es fácil; olvidar el grito de tu madre pidiéndote que «fueras por el pan» justo ante el nivel de picos letales, no tanto.
Ahora, recordando que valía la pena ir porque cenaba mi deliciosa concha y la remojaba en mi vaso con Choco Milk, vuelvo a tener una manera de relacionar mi hobby favorito con la hermosa oferta culinaria mexicana en forma de pan. Gracias a Sketchy Ceviche por proporcionarnos el juego para revisarlo.


Comenzamos
Detrás del proyecto está «Sketchy Ceviche», un desarrollador oriundo de Guanajuato que, desde su estudio en Japón, crea juegos con un estilo «hecho a mano» (literalmente). Su sello: fusionar estética retro, música experimental y una obsesión por el dibujo artesanal. Si El Panadero fuera un platillo, sería un tamal relleno de pixels y cariño por el folclor mexicano.


Historia
Todo ocurre en el hermoso Bajío Mexicano, donde un mal día la población se ve invadida por enredaderas devoradoras de hombres, plantas que vienen de quien sabe que lugares de la galaxia, a destruirlo todo. Pero gran error meterse con el panadero y su negocio, quien vio perdido no nada más su negocio, sino a su familia y su hogar. Así que como cualquier panadero y mexicano que se de a respetar, sin importarle nada más emprende una historia de venganza que no terminará hasta ver al último vegetal extraterrestre derrotado. Toda la historia la verás desarrollarse con cinemas display al estilo Ninja Gaiden o Double Dragon. Qué bonitos recuerdos, caray. Me pregunto yo ¿por qué ya casi no se usan estos recursos?


Jugabilidad
El Panadero es un plataformas 2D que evoca los clásicos de los noventa, aunque aquí los puños se sustituyen por un palo de amasar (también conocido como rodillo). Te enfrentarás a hordas de enemigos surrealistas: plantas alienígenas, medusas bioluminiscentes, cráneos gigantes, esqueletos danzantes e incluso músicos de tamaño colosal. Una fauna que parece diseñada por Dalí después de una sobredosis de chiles en nogada.
El sistema de movimientos sigue la filosofía pick-up and play: Un botón para golpear: Combos cuerpo a cuerpo al estilo Final Fight cuando hay enemigos cerca y un botón para saltar: Incluye un pisotón devastador si caes sobre un adversario (ideal para aplastar hongos mutantes).
Ataque a distancia: Al no tener enemigos cerca, lanzas proyectiles de masa. Los power-ups de orejas panaderas mejoran este ataque: no solo son más letales, ¡sino que persiguen objetivos como el mítico Homing Gun de Contra III!
Al inicio seleccionas entre el panadero o la panadera, sin diferencias en habilidades o movilidad. Las monedas otorgan puntos y vidas extra, mientras los costales de harina mejoran permanentemente tus ataques básicos y proyectiles.
El juego se divide en 9 secciones, cada una con un jefe único que requiere estrategias específicas. Desde una medusa que ataca con tentáculos eléctricos hasta un esqueleto mariachi que lanza notas musicales como dagas, deberás descubrir sus patrones experimentalmente (no hay tutoriales que valgan). La recompensa: avanzar hacia un final que justifica cada pisotón extraterrestre.
Mención especial al control del personaje, ya que siempre sientes que responde bien y que las veces que perdí fue por mi culpa.


Gráficos
El arte 100% dibujado a mano no solo es el sello del juego, sino su carta de amor al diseño artesanal. Cada escenario y personaje desborda un surrealismo que rinde homenaje a títulos como Skullgirls o GRIS, pero con identidad única: paletas de colores vibrantes (como un mercado de Día de Muertos), diseños psicodélicos que desafían la gravedad, y detalles que fusionan folclor mexicano con horror cósmico (sí, los aliens también tienen su toque «barroco»). Eso sí: el estallido de colores puede ser tan abrumador como una piñata reventando en tu retina.
Consejo: jugar en pantallas grandes, pero con lentes de sol opcionales.


Dificultad
Diseñado para quienes buscan diversión sin frustración. Aunque exige precisión quirúrgica en saltos y golpes (imagina esquivar picos como si fueran las preguntas incómodas de tu tía), el progreso es constante y recompensante. Ideal para jugar después de un día agotador… o entre pausas, mientras esperas a que pase el vendedor de pan con su corneta desafinada gritando “¡EL PAAAAAAAAN!” (sí, ese que siempre llega en el peor momento).
Lo positivo
Easter eggs con sabor local: El juego es un tesoro de referencias a la cultura mexicana (desde murales callejeros hasta dichos populares), diseñadas para que solo los connacionales digan «¡Ah, yo sé de dónde es eso!».
Jugabilidad accesible: Controles sencillos que cualquiera puede dominar en minutos, ideal para jugar con familiares o amigos en el modo cooperativo de sofá (un homenaje a los clásicos pre-internet).
Música atmosférica: Aunque experimental, los tracks se fusionan con el caos visual, como un soundtrack de café-barrio con sintetizadores futuristas.


Lo negativo
Una partida hábil se completa en 40-50 minutos, lo que puede dejar con sabor a poco a quienes busquen profundidad. En escenarios saturados de enemigos, extrañarás un botón para activar un poder de área (una bomba de harina, quizás).. Puede ser que haya una saturación visual en algunos momentos: explosiones, masas de pan volador y efectos psicodélicos pueden abrumar hasta al jugador más concentrado.
Conclusión
El Panadero es un indie que merece apoyo por su identidad mexicana, precio accesible y corazón retro. Si disfrutas los homenajes a los clásicos de los 90 y no te molesta un viaje corto (pero intenso), este juego es como una concha recién horneada: simple, reconfortante y con un toque único. Eso sí: si buscas narrativas épicas o mecánicas innovadoras, mejor ve… por el pan real.

RANK 3.5/5
Y aquí les hago una pregunta muy importante: ustedes, ¿a qué hora salen por el pan?
Zacek