Especial | Así se vivió La Mole 2025

La-Mole

20 de marzo, 2025

La Mole no es solo una convención; es un reencuentro con todo aquello que nos hizo enamorarnos del mundo geek, una celebración de nuestra pasión que se siente como volver a casa. Este 2025, una vez más, La Mole nos envolvió en su atmósfera vibrante, llena de emociones, recuerdos y sueños cumplidos.

Desde el momento en que cruzabas las puertas del evento, era imposible ignorar la presencia imponente de Bandai. Sus gashapones, pequeños tesoros encapsulados, eran un recordatorio de esos días de infancia en los que con ansias girábamos la perilla esperando descubrir qué figura nos tocaría. Su sección de Gundam deslumbró con maquetas espectaculares, un paraíso para los constructores de mechas, mientras que las figuras Banpresto fueron el centro de muchas miradas, especialmente las de Dragon Ball Daima, que brillaban con ese aire de novedad que solo una gran exclusiva puede otorgar.

¿Cómo no querer repetir las increíbles actividades donde los asistentes éramos los protagonistas? Gritar en la cabina como si estuviéramos tratando de activar una fase de Super Saiyan, las desafiantes partidas entre compañeros a la par que aprendíamos de los demás en la zona de juegos de mesa, competir para ver quién aguantaba más corriente en la caja de toques o simplemente relajarnos con un plato de Maruchan mientras que escuchábamos un concierto.

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Nrike "El patrón"
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Por otro lado, Panini se encargó de demostrar que el manga y los cómics siguen más vivos que nunca. Su stand no solo estaba repleto de historias inolvidables, sino que además ofrecía ejemplares en preventa que ya podían adquirirse, dándonos esa sensación única de tener en nuestras manos un pedazo del futuro antes que nadie. Para los coleccionistas y apasionados de la lectura, este rincón de La Mole fue un verdadero santuario.

Pero si algo mantiene viva la energía de esta convención, es sin duda la magia del cosplay. Cada pasillo, cada esquina, estaba llena de colores, de personajes que cobraban vida, de personas que con dedicación y amor por sus franquicias favoritas se transformaban en sus héroes y villanos. El cosplay no es solo vestirse de un personaje; es traer a la realidad los mundos que alguna vez soñamos, es compartir miradas cómplices con desconocidos que, por un instante, entienden lo que significa amar una historia con todo el corazón.

La lucha libre, otro pilar fundamental de La Mole, nos recordó una vez más que este deporte-espectáculo es parte de nuestra identidad. Ver a leyendas del ring compartiendo con nuevas generaciones fue un momento emotivo, un puente entre la nostalgia y el presente, donde el respeto y la admiración se respiraban en el aire. La Mole no solo celebra la cultura geek, sino también esas raíces que nos han acompañado desde siempre.

Riot y Garena animaron bastante el ambiente con sus emocionantes competencias de League of Legends y Free Fire, respectivamente. Sus increíbles personajes y colaboraciones destacaban con mucha personalidad en sus stands, mientras que Vivo y 3D MARKET nos daban una demostración de lo increíbles que eran sus productos y lo que nosotros podíamos lograr con ellos.

Y, por supuesto, los invitados de lujo elevaron esta edición a un nivel inolvidable. Tener en un mismo espacio a Linda Hamilton, Elijah Wood, Peter Weller y Temuera Morrison fue un regalo para los fans. Cada uno, con su trayectoria, nos hizo recordar aquellos momentos en los que sus películas y personajes nos marcaron para siempre. Pero no solo ellos, los actores de doblaje también cumplieron los sueños de muchos asistentes, porque escuchar en vivo las voces que nos acompañaron en nuestra niñez y adolescencia es un tipo de magia que solo La Mole puede ofrecer.

El Artist Alley brilló con luz propia. Un espacio donde el talento emergente encontró un escenario perfecto para mostrar su arte, donde cada ilustración, cada cómic y cada historia vendida llevaba consigo la esperanza de que ese sueño de ser reconocido y vivir de la creatividad puede volverse realidad. Y también la oportunidad de conocer a aquellos que crean nuestras fantasías. Porque, al final, eso es lo que hace especial a La Mole: es un lugar donde se forjan recuerdos, se cumplen sueños y se refuerza el amor por todo aquello que nos hace sentir parte de algo más grande.

Todo lo bueno que comienza tiene que terminar, y para hacerlo de la mejor forma, con la esperanza de que este recuerdo no se esfume pronto, pasamos a comprar regalos para nosotros y para aquellos a quienes valoramos. Una forma sencilla, pero bastante efectiva, de recordarnos durante mucho tiempo nuestro recorrido en la Mole 2025.

Nos vemos en la próxima edición, que de hecho ya está agendada,  listos para vivir una vez más esta experiencia inigualable.

Dios Gokú

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