Especial | Así se vivió el Festival Medieval Kamelot 2025

30 de marzo, 2025
El día de hoy el equipo de Frames tuvo la oportunidad de asistir por primera vez al evento Festival Medieval Kamelot 2025, en donde pudimos ser testigos de eventos y comida tan mágicos que parecían salidos de leyendas del Rey Arturo, y queremos compartirles nuestras impresiones, no sin antes agraceder a Kamelot por habernos proporcionados las cortesías para asistir al evento.
El escenario: un exconvento que hipnotiza
Nos gustaría hablar antes que todo, del lugar en donde se llevó a cabo el evento: El exconvento del Desierto de los Leones, construido en 1605, es tan místico que hasta las piedras susurran historias de caballeros. Desde 2016, KAMELOT ha convertido este rincón en el Hogar del Medievo, y aunque llegar aquí fue una pequeña aventura (el estacionamiento está a 20 minutos caminando cuesta arriba), la caminata nos hizo sentir como peregrinos rumbo a un santuario… ¡con tenis y botellas de agua! Nos llegamos a sentir como Hobbits rumbo al monte del destino, pero sin el anillo que nos pesara tanto como a Frodo.

El evento como lo comentamos en un post anterior, fue organizado por Kamelot, quienes se nota que ya tienen amplia experiencia organizando éste tipo de eventos. Y si bien la entrada nos permitía el acceso, si querías alguna dinámica más, debías pagar por separado. Algunas de las cosas que más nos gustaron fueron las fotos con halcones majestusos y con búhos. También la parte del tiro con arco estaba muy espectacular. Podemos decir que cada peso valió la pena: las fotos con las águilas nos hicieron sentir como señores feudales, y el tiro con arco… bueno, descubrimos que tenemos más talento para comer tacos que para dar en el blanco.
El mercadillo: donde el oro se convierte en tesoros
Muchos stands ofrecían mercancía medieval y también del tipo esotérico, como jabones artesanales, disfraces, artesanías, y muchas cosas relacionadas con cuarzos y adivinación, mucho tarot y runas nórdicas. ¡Este rincón era un paraíso para fans de lo medieval y lo místico! Desde capas de hobbit (¿próximo disfraz para el Halloween? ) hasta bolsos de piel que hasta un elfo envidiaría. Los precios de los cuarzos, runas y jabones artesanales podrían competir con el rescate de un rey, pero ¿cómo no rendirse ante un collar vikingo o un tarot que “promete revelar tu futuro”? Spoiler: nuestro futuro incluye volver el próximo año.

Comida: un banquete digno de un rey (y su ejército)
La zona gastronómica era espectacular: trozos de cerdo asado que desafiaban la gravedad, tacos tamaño “Caballero Hambriento” y aguamiel que nos transportó a un festín vikingo. Sí, los precios eran altos, pero cada bocado valió su peso en oro… o al menos en felicidad instantánea.
Actividades: espadas, magia y niños convertidos en caballeros
En el corazón del evento, los animadores de KAMELOT lideraban bodas falsas y otras actividades para las personas suficientemente suertudas para encontrar un lugar donde sentarse, ya que aunque había sillas alrededor, no fueron suficientes para todas las personas. Los combates de espadas con coreografía digna de Hollywood y una ceremonia donde niños juraron lealtad a la Mesa Redonda… antes de correr a pedir helado. La Escuela de Caballeros, con 20 años de experiencia, nos recordó que, aunque no tengamos equilibrio con la espada, siempre podemos comprar una de foam.

También fuimos testigos del levantamiento del martillo de Thor, en donde aprendimos que aunque estés muy mamey, de nada servirá si es que no tienes la convicción necesaria para levantar tan preciada y mágica arma.
Algo que nos sorprendió mucho fue el espectáculo de fuego, en donde verdaderos expertos en el uso y manejo del mágico elemento, provocaban llamas y efectos increíbles que nos hicieron sudar de primera mano al sentir el calor abrazador llegar hasta nuestros rostros, hasta sentimos que nos quedamos sin pestañas de tanta lumbre.

En nuestra opinión lo más bonito hablando musicalmente fue Silvana y su violín mágico, a quien ya habíamos tenido la oportunidad de ver en la rueda de prensa, hizo hincapíe en sus fabulosas habilidades no nada más tocando el violín, sino también bailando y hasta haciendo split al final. Y aunque no vimos dragones, Samuel Shapiro (director del evento) nos recibió con una sonrisa y un “Aquí hasta el viento cuenta historias”.
Además vale la pena mencionar que había muchos asistentes que no perdieron la oportunidad para hacer cosplay medieval, algo que no se ve muy a menudo. Hay armaduras que realmente son impresionates y hasta te dan ganas de tocar para ver qué se siente ese metal que tan bonito brilla.

¿Vale la pena?
El Festival Medieval no es solo un evento: es una inmersión en un mundo donde la tecnología no manda. Sí, el estacionamiento es una aventura y los extras pican un poco el bolsillo, pero ¿cuándo volverás a tomar fotos con águilas, ver luchas de caballeros o comprar un jabón que huele a bosque encantado?
En resumen, el evento valía mucho la pena, con muchas actividades hasta para aquellos que no tienen interés en lo medieval, y por si fuera poco, mucha oferta culinaria para que comieras como un vikingo antes de embarcarse a conquistar nuevas tierras. Nos gustó muchísimo la zona de stands, en donde había gran cantidad de artesanías que valían mucho la pena.
Zacek