Cine Reviews | Novocaine

13 de marzo, 2025
Cuando supe que Jack Quaid protagonizaba Novocaine: sin dolor, una mezcla de acción y comedia negra, no pude evitar emocionarme. Quaid tiene ese carisma natural que lo hace perfecto para interpretar al héroe imperfecto, alguien con quien puedes reír y sufrir a la vez. Pero lo que realmente me atrapó fue su premisa: un hombre incapaz de sentir dolor enfrentándose a una situación que pondría a prueba a cualquiera.
Antes de continuar esta reseña, quisiera agradecer a Paramount por la invitación a Frames a esta entretenida película.
Desde el primer minuto, la película me enganchó con su ritmo frenético. Nathan Caine, un gerente bancario con insensibilidad congénita al dolor (CIPA), se ve envuelto en un asalto donde secuestran a su compañera y único vínculo real con la normalidad, Sherry (Amber Midthunder). Y ahí comienza el caos. Lo que sigue es un despliegue de peleas brutales, persecuciones imposibles y una violencia tan exagerada que por momentos me transportó directamente a las partidas de Mortal Kombat en mi infancia. Cada golpe que Nathan recibe, cada fractura que su cuerpo ignora, se siente como esos momentos en los que realizabas un X-Ray Move y veías los huesos quebrarse en la pantalla. La diferencia es que aquí no hay barra de salud, y Nathan sigue avanzando como si fuera un personaje glitch en un juego de pelea: imparable, pero no invencible.
Sin embargo, a pesar de todo el espectáculo visual, hubo algo que no pude ignorar: Novocaine es una película que juega demasiado seguro. Desde muy temprano, se puede adivinar cómo se desarrollará la historia, quiénes serán los villanos y en qué momento llegarán los giros de guion. No es algo que arruine la experiencia, pero sí impide que la película alcance ese nivel de sorpresa que otras del género han logrado. Me encontré disfrutando de las escenas, pero sin esa sensación de incertidumbre, sin el temor real de que algo pudiera salir completamente mal para Nathan.
Aun así, Jack Quaid brilla. Su interpretación de Nathan no se queda solo en el tipo rudo que no siente nada; logra transmitir la frustración de alguien que ha vivido toda su vida sin conocer el verdadero límite del cuerpo humano. Hay una tristeza en él, un vacío que se llena a golpes, pero que en realidad busca algo más: una razón para seguir peleando. Y ahí es donde entra Sherry, quien, aunque no tiene tantas escenas como me hubiera gustado, se convierte en el corazón de la historia.
Si bien Novocaine: sin dolor no es perfecta —las peleas pueden volverse repetitivas y la historia no arriesga lo suficiente—, hay algo en ella que la hace especial. Tal vez sea su energía desbordante, la forma en que convierte la violencia en algo casi coreográfico o simplemente el carisma de Quaid. Lo cierto es que la disfruté como se disfruta una buena partida de Mortal Kombat: sin esperar realismo, pero con la emoción de ver cada golpe conectar y preguntarte si el siguiente será el definitivo.
¿La recomendaría? Sí, si buscas una película de acción que no se tome demasiado en serio y que te haga sentir esa adrenalina pura de los juegos de pelea. Puede que no sea una obra maestra, pero es un recordatorio de que a veces solo queremos ver a alguien recibir una paliza y levantarse como si nada… solo para devolver el doble de golpes.
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Dios Gokú