Cine Reviews | Mickey 17

5 de marzo, 2025
Desde que se anunció Mickey 17, mi expectativa fue inmediata. Bong Joon-ho, un director que me ha demostrado una y otra vez su capacidad para contar historias que combinan lo humano con lo extraordinario, nos trae esta adaptación de la novela de Edward Ashton. Y si algo logró esta película en mí fue atraparme con una premisa tan intrigante como perturbadora: ¿qué significa ser reemplazable? ¿Qué ocurre cuando la existencia misma se convierte en un trámite, en algo desechable?
Antes de continuar con la reseña, quiero agradecer a Warner Bros Pictures MX por la invitación para ser de los primeros en disfrutar de este contenido.
Robert Pattinson vuelve a demostrar que su talento no tiene límites. Su actuación en Mickey 17 me transmitió la angustia y el peso de la existencia de un ser que sabe que su vida es efímera. Me hizo cuestionarme mi propia identidad. En cada gesto, en cada mirada, Pattinson me recordó que estaba viendo a un personaje atrapado en un ciclo del que no puede escapar. Y eso, de alguna manera, me resonó profundamente.
Porque, ¿cuántas veces me he sentido como si estuviera viviendo el mismo día una y otra vez? Como si mis esfuerzos fueran en vano, porque alguien más podría tomar mi lugar sin que el mundo se detuviera. La película juega con esta idea de forma brillante, no solo a nivel filosófico, sino también visualmente. Cada clon de Mickey es una representación de cómo la sociedad nos ve: como piezas intercambiables en una maquinaria mucho más grande de lo que podemos comprender. Y ese sentimiento de insignificancia, esa angustia de ser parte de un sistema que no se inmutaría ante mi ausencia, me caló hondo.
La cinematografía de Bong Joon-ho sigue siendo impresionante, con un uso de colores y planos que refuerzan la sensación de aislamiento y repetición. La estética futurista y minimalista da una sensación de frialdad, contrastando con la desesperación del protagonista. Es un mundo donde la humanidad parece haber sido despojada de su esencia, donde lo pragmático supera lo emocional. Y en medio de este universo frío y calculador, Pattinson logra dotar a Mickey de una vulnerabilidad tan genuina que me fue imposible no conectar con él.
La música, por su parte, acompaña perfectamente el tono de la historia, intensificando los momentos de tensión y emoción. Hay silencios que pesan, pausas que me permitieron sentir el vacío existencial de Mickey. Y cuando la acción sube, la partitura se convierte en un latido constante que refleja la lucha desesperada de un hombre que se rehúsa a ser simplemente una copia más.
Mickey 17 no es solo una película de ciencia ficción; es un viaje a lo más profundo de lo que significa ser humano. Me fue imposible salir del cine sin preguntas rondando en mi cabeza: ¿qué me hace único? ¿Soy realmente indispensable para el mundo en el que vivo? La respuesta de Bong Joon-ho no es sencilla, pero en el camino me regaló una obra poderosa, emocionante y, en muchos sentidos, aterradora. Una película que no solo entretiene, sino que deja una huella, que incomoda y me obligó a mirarme en el espejo de una sociedad que, quizás, ya nos ve como reemplazables.
Pattinson brilla con luz propia, y Bong Joon-ho reafirma que es uno de los grandes narradores de nuestro tiempo. Si amas la ciencia ficción con profundidad y alma, Mickey 17 es una experiencia que no puedes perderte. Es el tipo de cine que te deja pensando mucho después de que las luces del cine se encienden, recordándome que, en un mundo que avanza sin detenerse, lo más valioso que tengo es mi propia existencia.
Antes de terminar, quiero compartir algo. Justo en Plaza Universidad, donde tuve la oportunidad de ver Mickey 17, también vi en su momento Crepúsculo, la película que convirtió a Robert Pattinson en un fenómeno global. Me resultó curioso cómo, en un mismo lugar, pude apreciar en la pantalla grande la evolución de un actor que, con cada papel, se ha consolidado como una de las estrellas más brillantes del presente y el futuro.
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Dios Gokú